…Yo vi fusilar a Sosa Blanco.Hace más de 50 años… ( primera parte)

Nelson Velázquez Santisteban fue miembro del M-26-7 allá donde residía entonces en San Agustín de Aguarás, Holguín. Lo recuerdo, siendo yo un niño, pegado a un vetusto radio oyéndolo atentamente. Luego supe que era Radio Rebelde desde la Sierra Maestra. Al triunfo de enero de 1959 se incorporó como soldado a la Caravana de los Barbudos en viaje hacia La Habana en donde fue situado en La Cabaña. Me narró cosas muy interesantes, alguna de las cuales compartiré con ustedes, si así lo desean. Reproduzco su relato literalmente:

(Jesús) Sosa Blanco era un hombre muy inteligente, se había pulido en las escuelas militares, de cadete pasó a ser profesor de la escuela de cadetes de ahí después lo mandan para Oriente con una tropa.
Cuando él está en capilla ardiente, como se dice, en La Cabaña condenado a muerte empiezan los rumores de que él (Sosa Blanco) era casado con una hermana de (Manuel) Urrutia, que no lo iban a fusilar que le iban a conmutar la pena de muerte. Entonces ¿Qué pasaba? La Comisión Depuradora trataba de investigar todo lo más que pudiera de…
ARV ¿Tú pertenecías a la Comisión Depuradora?
-Coño… ( se busca en el bolsillo de la camisa)
ARV ¿Todavía tienes el Carnet de la Comisión Depuradora?
Como no lo voy a tener…lo tengo, yo lo tengo aquí (Lo muestra y copio). Entonces (continua) a los oficiales que estaban de investigadores él no los dejaba llegarle. No les contaba, ni nada, Entonces ellos estaban preguntándose cómo podían llegarle a Sosa Blanco.
Yo dije voy a ir, yo trabajo en la oficina yo voy a tratar de hablar con él. Fui un día pasé frente a la celda donde lo tenían que daba a un pasillo al que tenía acceso la gente. Pasé por allí y lo saludé y él me saludó. Pensé, yo tengo que buscar la forma de como entrarle pero vi que tenía un perrito así (hace un gesto indicando que era pequeño).
El no estaba durmiendo en la litera, él había tirado el colchón así que daba a la reja en que estaba…que daba para el pasillo.
El estaba ahí con el perrito, el perrito salía y yo me dije por aquí es por donde le voy a entrar. Al otro día fui, me puse donde él no me viera y el perrito salió. Vino el perrito, yo lo llamé y vino hasta donde yo estaba y ahí lo agarré. Estuve un ratico, después fui para allá y no se si le dije Coronel o Comandante:
Mire ¿este perrito es suyo? Me contestó: Si ese es mi perrito.
Le digo mire andaba por allá y si lo deja salir mucho con lo bonito que está es capaz que se lo lleven. Caramba tráemelo para acá, me dijo.
Lo cogió. Yo sabía que él era de Pinar del Río, pero le dije: ¿Usted por casualidad es de Oriente? No yo soy de Pinar del Río me respondió.
¡Ah usted es de Pinar del Rio! ¿ y cómo usted cayó allá?
Yo me metí en el ejército y de ahí empecé a estudiar, lo primero que hice fue ir a una escuela de cabo, después fui a otra escuela y me ascendieron a sargento, después con eso que había estudiado me metí en la escuela de cadetes, me hice cadete y me pusieron de profesor en la Escuela de Cadetes.
¡Ah! entonces usted subió y después de eso es que usted fue para Oriente.
Si me designaron para Oriente yo fui (no recuerdo si me dijo que había ido para el Alto Mando de Bayamo) a mi me designaron para allá por la Sierra Maestra.
Yo si conocía la trayectoria que él había hecho del regimiento de Holguín con una tropa y que llegó a San Andrés pero allí se encontró que estaba parte de la tropa de Sardiñas. Ahí estaba el capitán Piti Fajardo que le puso una emboscada en que murieron cuatro casquitos y Piti también resultó herido.
Pero allí Sosa Blanco mató a Pepe Piña ¿tú no llegaste a conocer los Piña de San Agustín? Lo mató y lo obligó a abrir el hueco para enterrarlo a el y otro más. Entonces viró para Holguín, porque era un matrero del cará.
En Holguín se buscó un tanque Sherman y un lanzallamas y volvió a coger la ruta. Dicen los que recibieron las órdenes que dijo: De ahora pa” lante todo lo que se vea vivo hay que matarlo. Él le tiró a un muchacho que se escondió detrás de un árbol, quemó casas de yaguas y guano (bohíos) con lanzallamas y gentes dentro. Quemó 120 casas en esa trayectoria. Dejó de quemar casas cuando llegó a las tierras del central Chaparra (Jesús Menéndez, hoy), no podía seguir dando candela porque había cañas y propiedades de los americanos.
Él me hace la historia. Yo le digo pero venga acá, dicen que usted está condenado a muerte, entonces me dijo:
-Bueno, yo estoy condenado a muerte pero fíjate lo que te voy a decir si esto diera dos meses para atrás yo sería el mismo oficial Sosa Blanco que ustedes conocieron en Oriente, porque yo sabía que el pueblo era enemigo del ejército y el ejército era el enemigo del pueblo.
Luego pasaron los días, pero fíjate como era eso que dentro de las filas del Ejército Rebelde, por la forma en que se comportaba ya le tenían simpatía al asesino aquel. Se sentían atraídos por el coraje, que ni se arrepentía y tú lo veías sonriente. Y llegó el día del fusilamiento. Yo vi fusilar a Sosa Blanco.
Llegó allí con tres más, llegó el carro, todo lo de arriba de La Cabaña estaba lleno de guardias y abajo en redondo completo estaba lleno de guardias para ver el fusilamiento.
Cuando se bajó con el capitán Herman, esposado saludaba: Hey muchachos ¿como están? Saludando estuvo ahí, parece que era una orden que lo dejaran y él estuvo conversando con todo el mundo y se reía. Cuando se cansó de aquello le dijo al capitán Herman:
-Yo quiero que usted me quite las esposas porque quiero morir libre.
El americano aquel llegó, le quitó las esposas, ya sin esposas fue y se paró al frente del pelotón y les dijo:
-Bueno muchachos yo quiero que ustedes me perdonen porque yo de antemano los perdoné a ustedes.
Le dijo al capitán que él quería dirigir el pelotón. Fíjate que clase de tipo era, se paró de espaldas al paredón aquel, estaban los 7 hombres formados y dijo:
Pelotón ¡Atención! Y tuvo el valor de decir: Capitán aquel hombre no está en perfecta atención.
¿Usted sabe lo que es eso? Cuando dijo ¡Fuego! Se tiraron una cantidad de guardias a coger los casquillos de las balas con que se había fusilado a Sosa Blanco, muchos se quemaron las manos.
Era un asesino, era un fascista, era como ver un oficial hitleriano. No tenía compasión de nada.
Hasta aquí el testimonio de mi primo, dado por primera más de 50 años después. Los familiares de las víctimas de Jesús Sosa Blanco, los familiares de él, el pueblo cubano todos sufrimos la ferocidad de aquella dictadura. Cuba tiene una historia muy hermosa en los últimos 60 años que está por escribirse. Para mí ya es hora…

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