Que la Corona corría peligro o quería evitar pagar a la chusma, los reyes se refugiaban en Babia única forma de conseguir pensar con los pies y esconder la cabeza del machete campesino

Los hay que opinan que se fue disfrazando desde que la coraza se le desquebrajó cruzando la frontera peninsular y más que nunca se puede ver su ubicación real “está en Babia desde que nació”... Otros que fue Quevedo uno de los primeros que lo descubrió y utilizó la expresión “está en Babia”... Luego están los filólogos, éstos entienden que la palabra babia es una palabra con orígenes en el vocablo vasco Ur , agua. Asentar antes de agarrar el cedazo (importante) que Babia tuvo históricamente su propio habla, y, que nunca les han dejado unos y otros de ayer y hoy vivir en paz, en su entorno natural. Existen más Babias, pero al rey de éste cuento hay que ubicarlo de éste lado ibérico*

Antes de subir al alero del pajar a revivir romances, diré que el lugar del que voy hablar se encuentra al norte de la provincia (antiguo reino) de León, ahí hemos de ubicar dicha comarca de Babia; espacio natural reserva de la biosfera, palabras mayores en un mundo donde predomina el asfalto tanto como el desfalco; lugar de importancia sociocultural y ecológica comunitaria, ecosistema 'protegido' abundante en aguas y grandes extensiones de prados verdes que al parecer desde un siempre histórico determinaron su principal riqueza: la ganadería. Valle amplio, rodeado elípticamente por cumbres gigantes que rebasan los 2.000 mts. de altitud, sobre las que se han descrito huellas glaciares. La altitud en él más impresionante es la del famoso macizo de Peña Ubiña, (2.411 mts ). Varios ríos bañan sus tierras , tres de ellos actos para la pesca: El Sil, Río Luna y el Torrestío. Fértil tierra con duende de tradición pastoril marcada por la trashumancia, arriendan prados para toda la temporada que comparten los pastizales con los numerosos rebecos que habitan de forma natural en este paradisíaco entorno. También cuentan los más sabios que al acabar el verano los pastores se dirigían en trashumancia con su ganado hacia Extremadura y, cuando estaban por la noche todos frente al fuego, la nostalgia les invadía ante la llamada de la llama, y, siempre hubo que decir a alguno de ellos, "¡eh, despierta que estás en Babia!". La piedra que caracteriza las montañas es de caliza, gris blanquecina y, se llega a asegurar cuanto menos estimar que en su subsuelo existe un gran complejo de simas, cuevas y corrientes subterráneas que marcan la cara amable del duende que las protege cerrando la Cordillera Cantábrica los altos valles de Babia en los que 'los malos', ladrones y leyes han desaparecido casi por completo sus bosques; afortunadamente tuvo para dar y tomar, por lo que sigue manteniendo fauna y flora de gran riqueza que abarca Barrios de Luna. Tanto el Valle de Luna como el de Babia están rodeados de un relieve mayoritariamente montañoso que bien merece la pena que nuestros pies se embadurnen del polvo de sus montañas. Se cuenta de ésta comarca que en la Edad Media fue un paraje más que idílico, de gran admiración ; la naturaleza brotaba sobre él tan generosamente que rezumaba vida por todos sus poros, hasta la caza abundaba para que el pobre, ajeno a palacio, tuviera algo que poder llegar a la boca como el veterano personaje Dersu Uzala, descrito en la película “El Cazador”.

Se cuenta que los reyes del reino de León, envidiosos de su clima y de no poseer dicho paraje al lado de sus incalculables aposentos, propiedades, tomaron como es costumbre de su linaje el lugar como suyo, (¡ala, ésto me lo quedo yo!), a forma de balneario, eligiéndolo como zona de descanso. Decoraron su palacio sobre un lujo extremo y con comodidades impensables en aquellos tiempos: baños, hermosas fuentes, majestuosos jardines... así es como se lo restregaron a los aborígenes que dada la fama que iban tomando las escondidas del rey en su comarca, ellos heredaran Babia como centro de mira: Hay que firmar ésto, pagar a los campesinos, el Obispo solicita al rey. ¿El rey?, ”¡el rey está en Babia!”. Que la Corona corría peligro o quería evitar pagar a la chusma, los reyes se refugiaban en Babia única forma de conseguir pensar con los pies y esconder la cabeza del machete campesino. ¡Allí se recreaban los pendejos!, gozándola de clima y paisaje; a los súbditos que acudían a la corte con alguna demanda, los servidores reales tenían orden de contestarles una y mil veces el mismo cantar: “El rey está en Babia”, osea, viviendo en las nubes tocándose las bolas, narices y demás partes del cuerpo donde le picaba. Así de estupendamente pasaba las huidas cobardes el rey del reino, de todo tipo de problemas que afectara al pueblo. Allí se liberaba de negocios y trapicheos de lo más rancios y oscuros de su casta y linaje en la corte y de las intrigas palaciegas, al tiempo que practicaba la caza, es decir, la muerte masiva de animales de la tierra, una forma tradicional de diversión de éste tipo de gente extraña que se aburre afectada por el virus parásito; nunca se conforman con nada, son tan “buenines” tienen una cara tan “santa” "que siempre están en Babia" y, ¡ya!, ¡zas, qué bolada, como respuesta ha servido a cientos de mandatarios en el mundo!!!, al propio Bush, pero se han fijado, qué poses y, es que con esa cara, ¡no todo el mundo puede estar en Babia”!. De que manera más “boba”, pasó a formar dicha expresión parte del vocablo popular como ejemplo proverbial; primero, cuando alguien se lo montaba como un rey, cosa algo difícil pero haberlos 'haylos'; también por supuesto se ha usado cuando alguien se desentiende, abstrae voluntaria o involuntariamente de sus obligaciones; la expresión se expandió tanto que llegó a las puertas de la propia miseria y se aplica a algunos inocentes que se distraen sin más mirando las estrellas, pierden la atención de lo que escuchan, o sencillamente se hacen el “loco” para no seguir con los deberes... siempre va haber alguien que diga: “el pendejo éste... ¡pasaaa colegaaa, (qué... qué decías...), ¡que estás embobao chabal-a, estás ido, estás colgaooo, estás en la luna, estás en Babia...!”.

Cuento de Luna Llena, ante la eminente hoguera de San Juan:

En un país no muy, muy lejano vivía un rey puesto por la gracia de dios, igual que su antecesor, que no era rey, que era caudillo montado en caballo blanco con estandarte de Santiago y, cierren portones!, no abran las rejas!!! Este reyezuelo vivía, cuánto vivíaaaa!, no dejaba de vivir; nunca se detenía a pensar sino en guerras de conquista, no sabía de otra cosa, como explicarles, a pata suelta vivía y, lo conseguía no dejando vivir a sus súbditos. El monarca, tenía su morada en un gran palacio, un ala de 500 habitaciones, para amantes y concubinas. La familia real era tan, ¡tan!, tan inmensa que necesitó nuevos palacios, grandes escuelas privadas, miles de ayudantes, pajes, institutrices, periodistas, protegid@s, doncell@s, soldados a caballo, a pie y hasta corriendo; porque el rey correr corría!, cada vez que se le presentaba ocasión y, corría tanto, tanto, tanto... que siempre aparecía “en Babia” ante el público, truco que aprendió de sus antecesores, gracias al labio caído como linaje de sangre.

En fin, era tanto lo que corría, que claro!, se tropezaba continuamente, y, ¡aaalaaaa!, unas veces se rompía la cara, otra el ojo, algunas de las veces las piernas, otras las partes mas blandas y hasta caderas se lastimaba. Les doy una idea de lo inquieto que era el reyezuelo en tierra. Lo dicho, de tener poca familia y dinero, cuando se le apareció la virgen de Fátima, ella fue la que le recomendó paciencia, ya que con ella seleccionaría riquezas y montones de nietos tod@s guapísimos, pues iban a ser tan, tan parecidos a los de la reina de Inglaterra, cosa increíble!!!: rubitos, blanquitos, con poca chicha, delgaditos a la moda!, ojitos azules, y, los educarían como ellos, bien apañaditos para los 'negocios'. Hasta alguno había heredado las dotes de la familia para la caza, pero como el abuelo... tropezaba y tropezaba, y salia mal parado. Este reyezuelo era adicto (según cuentan los escribanos) a cuatro pecados veniales, que no mortales, que sería peor:

Uno: al morapio.

Dos: al adulterio.

Tres: disparar a los 'bichos', pequeños y grandes.

Cuatro: la pela (el doblón), ¡a mansalva a mansalva!, saca sin fondo.

¡Pero este rey era muy modeeernooo!, en vez de caballo tenía moto, y zas, chispúnnn la que se metióooo!, qué energía. Corría y corría después de una buena dosis de wuisky o morapio según hora y ocasión, hasta que tropezaba la moto, paffff!, y, caía una vez más por el barranco vestido de blanco marine; sus soldados detrás iban con la lengua fuera, no lo encontraban, y él ahí tirado!, en el barranco, ya vestido de barro gritando: ay, ay, aaaaayyyyy, ayyyyyyyy, tenía la cabezota embolada!!!

Otras veces cuando asistía a alguna cumbre importante llevaba dos ayudantes que le sujetaban brazos y cintura por los tropezones ¡Ay mi rey, cuando dejará de estar en Babia, tantos años de amo y no aprende!.

El rey, los miraba y miraba con esa mueca de sonrisa fofa, “seguía en Babia”. Y, es que las mujeres eran su perdición... salia de palacio por las noches disfrazado de sereno, como su abuelo!. Su manojo de llaves le abrían muchas puertas. De vuelta a la morada, cantaba al amanecer sin ropa y sin llave esperando como lo hiciera tantas veces su abuelo con la mano tendida hacia un compinchado.

  • ¿Se lo pasó bien mi rey?

  • muy bien Toñito...

Y, el tal Toñito le recogía como podía del suelo para meterlo a escondidas en palacio.

Las balas, los cartuchos, la pólvora era su pasión, lo ponían en carne viva volviéndolo loco. Ocasión que se le presentaba desaparecía como mago por la puerta de bandera: ¿Dónde está el rey?, ¿dónde?, ¿dónde?...

Así, unos a otros; se les había escapado de nuevo por el agujero de la cerradura de alcoba en alcoba, y, es que el rey sin compañía no era nada, nadie!: “El rey está en “Babia”, decía alguno de su séquito a su familia. Y, ahí seguía el rey cazando bichos, rebecos, cabras, ovejas, pastores, pastoras, buitres, palomas... lo importante era disparar, qué pasión!!!. La descarga, engrasar el cañón, tener algún blanco a quién apuntar ¡ahí se realizaba!, feliz con todos los derechos se recreaba por debajo y por encima de todo... Cuidado mi rey, hay gente que critica su actitud -se atrevió a decir alguno de su séquito. El reyezuelo respondía brabucón: Queeee me quiten lo bailaooo... ¡Pasadito estaba el reicito a su vuelta a palacio!.

La reina educada como él en el extranjero, era muy recabida, le decía:

  • ¡Que dirá el santo pueblo, pasando hambre, y tu a la caza de elefantes mi rey.

  • ¡A miiiii plim, como faisán y duermo como un piccolo, jejejejeee!

  • ¡Te van a destronar, mi rey!

  • ¡Que se atreva la chusma desempleada, y la intelectualilla desalmada y atea, que lo intente, les hecho los perros, jejejejeeee!

  • Tienes que pedir perdón, simula un poco, te pasas con los impuestos, la bebida, las mujeres y con los elefantes...

  • ¡Ay!, mi reina, he sido un niño malo, malo, malo, jejejeeee... no lo volveré a hacer mi reina, lo juro!, jejejejeeee...

    (y, el reyezuelo cruzaba los dedos.)

Pero ahí quedaba todo, ya que ambos, al igual que sus hijos, tenían mucha educación en común, y hasta podríamos decir nietos... eran fanáticamente diestros, bien diestros en acumular doblones, en eso toda la familia hizo caso a la virgen de Fátima ¡Todos se identificaban cerrando filas entorno a la corona de mal agüero ya carcomida e infecta de serpientes!. Ahhhh!!!Se cuenta de ésta familia que son como irreales, que una vez llegó con los bolsillos vacíos a palacio y, lo que son las cosas, sin doblar el lomo sólo a base de comilonas y vacaciones de antojo en antojo, acaudalaron tesoros y dinero hasta en la luna!!! Compraban o les regalaban sus santos incondicionales y sus señas de identidad: Yates, casas, palacios, bancos, telefónicas, gallineros, corrales, caballos, elefantes, sacristías, sacristanes, burdeles, protegidas, motos, coches, escopetas, escopetones, más escopetas, ejército, hasta un patinete dicen que compró o regalaron, en aquellos tiempos donde había millones de desempleados. Y, cuentan que con con el patinete se desplaza por las noches, para aparentar ser un rey joven y moderno, orgulloso el reyezuelo eh!. El personaje de ésta leyenda era grandote, ni con el culo podía! Ahora, eso sí, sus lacayos decían: es “muy humano y comprensivo” porque el paro le quita hasta el sueño al pobre, de lo solidario que eSS!!! Por eso se disfraza de sereno, coge las llaves y se va de “caza”, para poder relajarse no solo “en Babia”, ¡dicen que mata tres pájaros de un tiro a la veSS!.

  • *Babia Gora (Babia Góra, 'babja-'gura en polaco y Babia hora en eslovaco), literalmente montaña de las antiguas esposas o de las brujas, es un macizo situado en la frontera entre Polonia y Eslovaquia en las montañas Beskides occidentales. El nombre se aplica también a la cumbre del macizo, Diablak ("Pico del Diablo"), que es también el pico más alto de esta parte de los Cárpatos en 1.725.

  • Cuentan los viejitos del lugar que en los montes de ésta comarca se libraron batallas muy sangrientas durante la guerra civil, y que en la pos-guerra, el fascismo sublevado, inició una carnicería escalofriante con los valientes republicanos que encontraban por el valle, y, que después, muchos, muchos rojos siguieron combatiendo desde las altas cumbres.

PD.

¡Ojito, compas, que la historia se remonta y cuentan, que ya no quiere nada con Babia, “para aislarse del mundo”, al loro con el rey, al loro!.

Últimas noticias:

El Ayuntamiento de Berga, en Barcelona, ha aprobado una moción para declarar al rey "persona non grata".

  • Carmela, hay Carmela!, dónde estás, vuelveee... ¡Vuelve, Carmela la del Ebro, vuelve!, dicen que es el futuro, un antagónico fondo y forma... Sí, riamos como Che. Cantemos como él ¡Hasta la victoria siempre colegas, siempre!

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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Comentario

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Comentario de Imanol Haro Villanueva el mayo 5, 2012 a las 6:20pm

Gracias Maria Dolores, creo que Maité a parte de una gran actriz es muy buena escritora, una narradora de nuestra historia, con una gran carga ideológica.

Un abrazo desde Euskal Herria

Comentario de Yolanda. el mayo 5, 2012 a las 2:44am

Me encanta Maité Campillo. Un saludo.