Terremoto en Chile: Estado de excepción, 708 muertos.Actualización 28 de febrero (+video)

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TeleSUR -La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, informó este
domingo que la cifra de muertos por el potente sismo que sacudió a su
país es de 708 y anunció la declaratoria de un estado de excepción, que
incluye un toque de queda en los departamentos de Maule y Biobío. En
éste último en horas de la mañana ocurrieron saqueos.

"708 muertos, 541 en Maule, 64 en Biobío,103 en otras regiones y un número
creciente de personas desaparecidas. Probablemnete va a seguir
creciendo", dijo la mandataria en rueda de prensa.


En una conferencia de prensa dada tras sostener una reunión con su
gabinete para concretar las medidas que se aplicarán para enfrentar la
"catástrofe de gran magnitud", Bachelet anunció el estado de excepción
en los departamentos de Biobío y Maule, por 30 días.

La mandataria indicó que declara "estado de excepción en Maule y
Concepción por 30 días", y adelantó que quién estará a cargo de este
operativo será el jefe de Comando del Ejército, Guillermo Ramírez,
informó la jefe de Estado.

Terremoto en Chile: Mensaje urgente


Andrés Figueroa Cornejo (Desde Santiago de Chile, Chile. Especial para ARGENPRESS.info)

Mientras se escriben estas palabras, en Concepción cientos de personas afectadas
brutalmente por el terremoto que remeció a Chile desde la Quinta hasta
la Novena Región –incluyendo la Región Metropolitana- abren las bodegas
del supermercado Líder (Wal Mart en Chile) para llevarse mercancías de
primera necesidad, cajas de leche, sacos de azúcar, pañales, arroz y
alimentos en general. Según algunos medios informativos, lo mismo
ocurre en la ciudad de Talcahuano.

En Concepción, la muerte y la destrucción de viviendas e infraestructura en los sectores más pobres
de la ciudad y sus alrededores han sido la norma dramática. No hay
agua, no hay electricidad, no hay combustible, no hay gas y el gobierno
central y local han sido incapaces de resolver adecuadamente la
distribución de comida y artículos de primera necesidad. Ya llegan las
fuerzas policiales. Sin embargo, la gente continúa retirando artículos
y alimentos urgentes, toda vez que desde la madrugada del 27 de febrero
(0:3:34 hrs.) el caos en uno de los países más sísmicos del planeta ha
ocasionado la destrucción de rutas, puentes, estructuras históricas,
edificios habitacionales nuevos y antiguos, desabastecimiento, cierre
de comercio y cientos de muertos.

El terremoto, que tuvo su epicentro en el centro sur de Chile –el país austral donde Los Andes se
hunden en el mar- fue calificado como el sexto más feroz del mundo
desde que los movimientos telúricos son medidos científicamente, y
alcanzó un promedio de 8,3 º en la escala de Richter . El desastre no
tiene precedentes desde la catástrofe de Valdivia, hace 50 años, que
combinó un terremoto con un maremoto que hizo desaparecer literalmente
a esa ciudad, la cual debió ser reconstruida en un sitio distinto y más
distante del mar.

Ahora, al menos la isla Juan Fernández, padeció un tsunami y otras zonas costeras recibieron el castigo del mar
que se adentró cientos de metros en territorio urbano. Increíblemente
en la plaza de armas de Talcahuano se estacionó una embarcación costera.

Entrevistada la gente en Concepción mientras colectivamente distribuía la mercadería
agolpada en las bodegas del principal supermercado de la región, señaló
que no tuvieron alternativa ante “la falta de comida, agua, leche para
los niños y la subida sinvergüenza de los precios en los pocos
comercios abiertos”.

“Piñera se la pasa dando vueltas en helicóptero y no hace ninguna “huevada”. Está puro dando jugo”, señaló
una madre mientras trasladaba bolsas de leche.

El gobierno central ha sido incapaz, hasta el momento, de solucionar adecuadamente
el suministro de alimentos, energía y cobijo. De hecho, la población
más afectada, incluso en Santiago, ha optado por dormir en carpas en
las plazas públicas y las calles, o simplemente a la intemperie. Los
hospitales públicos, que ya estaban colapsados antes del terremoto,
fueron superados con creces y algunos, como el de la ciudad de Talca,
simplemente se cerró debido a los daños. El aeropuerto de Santiago, por
su parte, protagonizó episodios dantescos, aplastamiento de personas,
explosiones de pantallas informativas, y huidas desordenadas de los
pasajeros que llegaban y de los que esperaban su vuelo. Ahora está
clausurado temporalmente.

El territorio chileno, desde Valparaíso hasta Chiloé, desde el terremoto, ha sufrido al menos 90
réplicas (movimientos telúricos de menor intensidad); hay cientos de
desaparecidos, gente bajo los escombros, y el número de fallecidos
aumenta oficialmente en tanto pasan las horas.

Quien escribe esta nota urgente tuvo la oportunidad de observar el cielo enrarecido
de Santiago durante los tres largos minutos que duró el terremoto en la
capital del país (en Concepción se prolongó por 27 minutos). La
atmósfera de colores asombrosos auguraban inmediatamente una tragedia
de proporciones todavía incuantificables. Lo cierto es que, como es
habitualmente ocurrente en Chile, el pueblo trabajador y los pobres son
las víctimas principales de la devastación. De golpe y con violencia
indescriptible, la naturaleza –contra toda propaganda- recuerda que
Chile continúa siendo un país profundamente empobrecido,
tercermundista, y muy lejos del desarrollo cacareado interesadamente
por los pocos dueños de todo.

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