Y lo dejaron afuera del homenaje de Pete Seeger como si fuera un monstruo.
Y claro que es un monstruo.
Veasé lo que puede lograr un hombre sentado en una silla con una guitarra y su voz como únicas armas.
La rebeldía y la potencia implacables que brotan de él no le hacen necesario gritar, ni pisar pollitos, ni pintarse la cara, ni ninguna de las cosas que hacen los “rebeldes” nuestros.
Es un caso del que quedan pocos. La revolución y el ser rebelde no paran de aparecer en la tele e Internet y solo logran provocar nauseas al que entiende el sentido que tienen esas palabras. Y búsquense sino palabras como rebeldía, o rebelde, en la web y se vera que significa tal cosa, al menos en el mundo de los medios.
Péinense raro, usen ropa colorinche, sean unos irrespetuosos del mundo, y verán el miedo que le van a causar al sistema. Rebeldes de qué son estos personajes.
A que a cualquiera de estos les abrirían las puertas como de su casa los señores Yankees (A no ser que sea un latino, claro, porque el latino que adhiere a esa rebeldía no se aleja mucho del negro nazi ese que circula por Internet).
La juventud tiene energía para plantarse frente al mundo, canalicémosla por la senda constructiva, y no por esa banal y pesimista en la que nos quieren imbuir.
A nuestra America Latina le hacen falta más rebeldías como la de Silvio. No creo que ayudemos mucho con esas otras.
La libertad que buscamos es la más genuina a la que puede aspirar un hombre. Esto es, el amor, el dar la vida por lo que uno quiere, y no el egoísmo, y el individualismo que nos intenta inculcar para paralizarnos en la flor de nuestras vidas.

Una gran canción de Silvio Rodriguez
como todas las que tiene:
LA ERA ESTÁ PARIENDO UN CORAZÓN

Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala
regando el tiempo.

Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces:
la tierra llora.

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir.
En cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo si es preciso
por vivir.
Por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.

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Etiquetas: Latinoamérica, Música, Política, Rodriguez, Silvio

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