Hace sólo unos días leí un artículo de una agencia extranjera que hablaba del lugar donde nací: Santa Clara. El periodista la llamaba "ciudad sin encanto". Mi reacción fue la misma que cuando "alguien" le dice a usted que su hijo(a) es muy feo porque como dice Martí cada madre tiene en casa al niño más bello del mundo.

Reconozco que mi ciudad no tiene la belleza de otras , no cuenta con rascacielos, a algunas calles le falta el alumbrado público, no todas están asfaltadas y a la mayoría de sus viviendas le haría falta una "buena mano de pintura", sin embargo yo amo extraordinariamente este lugarcito donde abrí los ojos al mundo hace 43 años, y la explicación es muy sencilla, pienso que el amor a la Patria comienza precisamente allí en el lugar donde naciste, donde tuviste tus primeros amigos, los primeros amores, la escuela y los maestros que no olvidas, pero además si ese sitio lo habitan personas hospitalarias, humildes, solidarias, alegres, bullangueras, pero sobre todo muy valientes, entonces, quizás entenderás el encanto que tiene mi ciudad.

En todo ello pensaba cuando caminaba hacia la Plaza del Che a realizar una cobertura periodística. Fue eso , tal vez, lo que hizo volver al guerrillero una y otra vez a este lugar, ubicado en el centro de la geografía de la isla de Cuba. Sí, porque Santa Clara y el Che, tuvieron un amor que nació a primera vista y fue bautizado por la pólvora y la metralla de los últimos días del año 1958, cuando aquí se libró la gran batalla que contribuyó al triunfo revolucionario de enero de 1959. Después regresaba una y otra vez a fundar industrias, escuelas, a caminar por las calles y hablar con la gente que abrió las puertas de sus casas para dar refugio a los hombres de la columna número 8 "Ciro Redondo", a los cuales dirigía, cuando el bombardeo sobre la ciudad era más fuerte.

Santa Clara toda lloró al Che cuando Fidel dio a conocer su muerte allá por el año 1967. Muchos de nosotros no habíamos nacido, pero como la historia se trasmite de generación en generación, nuestros padres se encargaron de contárnosla, como hoy hacemos con nuestros hijos. Treinta años después de su asesinato, en La Higuera, Bolivia, fueron encontrados sus restos y trasladados a Cuba. Hace 11 años que reposan, junto a los de sus compañeros de la guerrilla boliviana, en el Museo Memorial que lleva su nombre. "No venimos a despedir al Che, dijo Fidel en aquel año 1997, venimos a recibirlo". Este es un lugar sagrado para los santaclareños. Ya son más de dos millones y medio de visitantes de 75 naciones los que han recorrido el Conjunto Escultórico para homenajear al hombre que lo entregó todo, hasta su vida, a cambio de nada.


Pienso, que son éstas otras buenas razones para encontrar bella a mi ciudad, pero sino bastara, les digo además que resido en el lugar de Cuba donde la expectativa de vida es la más alta, los hombres 78 años, las mujeres llegan ya a 80, además la mortalidad infantil sólo es de 4.8 por cada mil niños nacidos vivos. ¿ No piensa usted que vivo en una ciudad con encanto?

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