A mediados del siglo XIX se puso de moda ir a Tierra Santa, es decir, Palestina. Allí, los peregrinos tomaban cualquier cosa como sagrada: una piedra, una artesanía, una hierba o una florecilla.
Existen tarjetas postales del siglo XX con florecillas silvestres obtenidas en Jerusalén y sus cercanías. Fueron recogidas, unas en las márgenes del río Jordán y otras, supuestamente, luego de depositadas en la tumba del Cristo. Al verlas no pude menos que escribir este poema en décimas:

Ver: http://www.cenit.cult.cu/decimas/catalogo40.htm


POSTALES DE JERUSALÉN

Por: Mariana Enriqueta Pérez


¿Flores de la Tierra Santa?
¿Flores de la santa huesa?
No hay perfume en la belleza
que inmisericorde canta.
Grutas con sangre levanta
una infame serpentina.
Jerusalén, Palestina,
¿santidad sin el amor?
Hay flores truncas, dolor.
Un muro sube a la espina
que hirió la frente divina.
Como el rencor desmorona
su carne, la piedra encona,
vende a la cruz, y se inclina
el muro. La flor conmina
a unir los trozos del pan
sin promesa. Los que van
dispersos clavan sus males
—llaga sin tierra— en postales
con sangre de Canaán.

Vistas: 71

Etiquetas: Artes, Catálogo, Décima, Palestina., Poesía., cubana., decorativas., rimado

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Blogueros y Corresponsales de la Revolución para agregar comentarios!

Únete a Blogueros y Corresponsales de la Revolución