Para Repsol el Impuesto sobre Sociedades es un ingreso

Cuando llegó Evo Morales a la presidencia de Bolivia se encontró con la desagradable sorpresa que Repsol les estaba robando el petróleo a los bolivianos. Esta fue, exactamente, la conclusión que el equipo económico de Evo Morales llegó: Repsol les estaba robando el petróleo ya que ocultaba los datos reales de la extracción. No obstante, tratándose de una mangancia superlativa y cogidos infraganti, la intensidad de la respuesta diplomática del gobierno español ante el boliviano fue de órdago. Los nuevos conquistadores esgrimieron su potencial intimidador a través del gobierno socialista. La historia se repite, ahora cuando en Argentina están en condiciones de sacarse de encima la nefasta actuación de Carlos Menem que compinchado con los sobornadores españoles privatizaron en manos extranjeras la joya de la corona: su petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) por cuatro duros, el gobierno español vuelve a la carga en defensa a ultranza y reiteradamente en un apostolado de los intereses de Repsol hasta el extremo de apreciarse una cuestión de Estado. En esta ocasión le corresponde el papel de primo de Zumosol al Partido Popular. Es necesario formularse una pregunta: ¿Es Repsol una empresa española? Sobre este particular se sostiene la duda vista la reacción del gobierno español que no posee la acción de oro, que le permitiría, cuanto menos ostentar la chorrada de que la petrolera Repsol es una empresa de bandera. Ni por esas. Tan solo quedaría la defensa de sostener los impuestos que la petrolera puede satisfacer en las arcas del Estado. Empecemos por ahí.

Hemos llegado a un callejón sin salida una vez que se han derrumbado los ingresos fiscales por el trabajo y el consumo y sale a flote la perversidad de que las grandes empresas, a través de super favores, se les pone en bandeja de plata las excepciones que volatilizan los impuestos. Los bancos y las grandes empresas del IBEX-35 no pagan un triste euro. En esta circunstancia vale la pena dar a conocer la política fiscal que los gobiernos instalados, sean del color que sean, llevan a cabo con un rigor próximo al fundamentalismo. Esta política no es otra que hacer que contribuyan a escote los ciudadanos de este país. La contribución a las arcas del Estado en función del nivel de renta, un aspecto recogido en la Constitución, dada esta infumable política se diluye año tras año. La justificación de esta política no escrita pero que se aplica, es la ley del mínimo esfuerzo y del máximo rendimiento. Los asalariados, la gran masa contribuyente de este país, están a un nivel próximo al absoluto control fiscal, y progresivamente los impuestos indirectos crecían a través del consumo, una receta que atrapa irremisiblemente al estrato social más amplio de la sociedad. Por otra parte, el control fiscal de los beneficios societarios, de grandes empresas, ya es harina de otro costal, el esfuerzo que debe aplicar Hacienda para controlarlos supera su máxima del mínimo esfuerzo.

Por lo tanto, los gobiernos han propiciado que bancos y grandes empresas tengan sociedades participadas en los paraísos fiscales. Esta mala gente, la tropa que nos gobierna, han desistido de combatir las argucias que emplean las grandes empresas del país en materia de escaqueo fiscal. Estas grandes empresas contratan a quienes han diseñado los controles para que desde la otra orilla los desactiven en beneficio de quien les paga. La solución final de esta infumable política fiscal, se traduce en consentir que las empresas que cotizan el bolsa campen a sus anchas en el escaqueo fiscal. La batalla en el frente se da por pérdida, o consentida, y se recurre a posiciones de retaguardia: la liquidación de beneficios a través de las acciones. Así es donde espera Hacienda recaudar al accionista lo que no recaudó a la sociedad. Pero resulta que la política de las grandes empresas, en buena parte camina, en el sentido de evacuar estos excedentes dinerarios escaqueados al fisco bajo el disfraz de inversiones en el extranjero, donde los paraísos fiscales son un destino recomendable. En conclusión, a pagar, le que se dice pagar, siempre son los mismos.

Con este preámbulo podemos entrar en materia. Si ya de por si es opaco todo aquello que concierne a la recaudación de los impuestos especiales con que están gravados los combustibles, donde la compañía Repsol en un tutifruti mezcla esta recaudación con sus propios ingresos, y de igual forma, este batido de miles de millones de euros también es centrifugado en la coctelera de los gastos propios. Ver post El impuesto sobre la gasolina se camufla en las cuentas de Repsol. El centrifugado contable incrementa la sospecha de que parte del dinero recaudado tenga una dosis mayor de fugado que de centri. Pero esa sospecha se eleva a certeza, que salta a la vista, cuando uno se detiene sobre la tributación fiscal que la petrolera debe soportar en concepto de los beneficios obtenidos.

(Clicar para ampliar) Según los balances contables presentados en el Registro Mercantil por Repsol S.A. sorprende que el Impuesto de Sociedades, una tributación sobre los beneficios obtenidos no represente una tributación, sino todo lo contrario: un ingreso. No es un hecho circunstancial de un año determinado, sucede con continuidad y llega hasta el último ejercicio contable. Para muestra un botón. En el ejercicio contable de 1996 Repsol declaró unos resultados antes de impuestos de 76.634 millones de pesetas, el Impuesto sobre Sociedades de ese año incremento los resultados hasta 79.642 millones de pesetas. En el siguiente ejercicio de 1997, los resultados antes de impuestos ascendieron a 52.957 millones, y el Impuesto sobre Sociedades incremento el beneficio hasta los 63.575 millones. Lo mismo ocurre cuando se comprueban los resultados del ejercicio de 1998, estos se incrementan en 13.049 millones producto de la aplicación del Impuesto sobre Sociedades, así, los 65.648 millones antes de impuestos dieron un resultado de 78.697 millones de pesetas. (ver cuadro sobre estas líneas) Estos tipos tan fundamentalistas con la seguridad jurídica no tienen inconveniente alguno de cobrar en lugar de pagar y tan ricamente repartirse como incremento de su fabuloso beneficio su contribución fiscal. ¿Para qué demonios necesitamos una empresa que camufla el impuesto recaudado de la gasolina, nos mortifica con precios al alza y como guinda le echa mano a la caja pública? ¿Cómo puede funcionar un país con una corrupción a este nivel? Que cada uno se de la respuesta.

Para tratar de aclarar tan singular aplicación del Impuesto sobre Sociedades es preciso remitirse al Informe de Gestión de la compañía petrolera. En el apartado Impuesto sobre Sociedades, dice lo siguiente: “Repsol, SA. tributa en régimen de declaración consolidada con otras sociedades filiales del Grupo, desde el ejercicio 1988”. A continuación da una interpretación de cómo aplica este impuesto y remite a la nota número 12, que bajo el epígrafe “Situación Fiscal” aclara este singular concepto donde bajo el término de “Deducción doble imposición” se descuentan 36.990 millones de pesetas. En teoría esta situación puede darse, ya que al trasladar los resultados brutos de las sociedades filiales hacia la sociedad matriz, estos resultados no tienen porqué contribuir a una nueva fiscalidad, ya que con anterioridad en cada una de las sociedades participadas han devengado el impuesto correspondiente. Hasta aquí es la teoría, pero cuando se pretende obtener la contrastación y la comprobación de estos datos, la compañía petrolera se niega en rotundo a facilitar este tipo de información. La duda surge de la interpretación literal citada en el Informe de Gestión de la compañía donde manifiesta su régimen de declaración tributaria consolidada, y dice,“En la nota 3 se exponen saldos totales a cobrar y a pagar en dichas empresas como consecuencia del impuesto devengado en cada una de ellas” Se puede entender que la terminología “devengado” es adquirir derecho a retribución, y en este caso, al pago, concepto bien distinto de los términos: ingresado, satisfecho, y en definitiva pagado que es lo que da derecho a la Reversión por Doble Imposición. Esta aclaración por parte de Repsol hubiera puesto las cosas en su sitio y no hubiera dado lugar a interpretación alguna. Tampoco fue posible recabar información sobre esta cuestión en la Agencia Tributaria, ni el Ministerio de Hacienda, ni el la Secretaria de Estado de Hacienda, donde la sola mención del nombre del contribuyente cierra la puerta a cualquier cuestión que se pueda plantear sobre el particular. Según estos organismos, no pueden facilitar información nominal sobre los contribuyentes, pero cuando la cuestión se plantea sobre un supuesto contribuyente, sin referirse nominalmente a Repsol, ni a las cifras que se manejan, la generalidad conduce a la nada.

Veamos lo que pasa con el ejercicio de 2011 y con el adosado a las cuentas del 2010. Pues más de lo mismo pero complicado todavía más con la incorporación de YPF (desde 1999) y la expansión de la petrolera. La tributación fiscal es un acto de fe ya que Repsol remite al Anexo 1 de las cuentas consolidadas donde relaciona a las empresas participadas. Se trata de un brindis al sol ya que en tal relación que comprende 229 empresas (por medio mundo incluido paraísos fiscales) tan solo figura el nombre, el país, la actividad y la participación accionarial y para nada los resultados obtenidos por cada una de las participadas. Sin relación de resultados no puede haber contribución fiscal y devengo alguno. Se trata tan solo de llenar páginas con datos y comentarios para hacer ver que son rigurosos. ¿Pero los de Hacienda no se dan cuenta? Parece que no. Para aclarar algo sobre este asunto fiscal nos tenemos que remitir a este cuadro de datos.

Ejercicio 2010

Resultado contable antes de impuestos y antes del Resultado en entidades valoradas por el método de la participación

                               Sdad. España Sdad. Argentina  Resto Sdad.            Total

Base Imponible          3.534                 2.052                     689                      6.275

Cuota de impuesto     1.060 (30%)         723                     533                      2.316

Deducciones               (913)                                                                                (913)

Impuesto a pagar        147                      723                     533                     1.407

Ejercicio 2011

Resultado contable antes de impuestos y antes del Resultado en entidades valoradas por el método de la participación

                             Sdad. España Sdad. Argentina  Resto Sdad.            Total

Base Imponible          1102                  1.455                     940                      3.497

Cuota de impuesto        332 (30%)         513                     514                      1.359

Deducciones                  (180)                                                                            (180)

Impuesto a pagar        152                      513                     514                     1.179

Poco importa que la Base Imponible sea una cantidad u otra la magia de Repsol les lleva a pagar, si es que lo pagan, un 4%. Alguna mala conciencia deben de tener este sindicato del crimen cuando se curan en salud. En la página 115 de la Memoria dejan esta nota:

Otra información con trascendencia fiscal, El importe de las deducciones aplicadas en 2011 asciende a 180 millones de euros, derivadas de mecanismos para evitar la doble imposición interna e internacional. Tanto en ejercicios anteriores como en éste, se han producido actuaciones administrativas y judiciales con trascendencia fiscal y contrarias a las pretensiones del Grupo. Repsol YPF considera que su actuación en los indicados asuntos ha sido ajustada a Derecho y se sustenta en interpretaciones razonables de la normativa aplicable, por lo que ha interpuesto los oportunos recursos en defensa de los intereses del Grupo y de sus accionistas. No obstante, dada la incertidumbre generada por la materialización de los riesgos fiscales existentes asociados a litigios y otras contingencias fiscales, el Grupo tiene, al cierre del ejercicio, dotadas provisiones, registradas en el apartado “Otras provisiones” (ver nota 17), que se consideran adecuadas para cubrir los mencionados riesgos. El importe registrado por estos conceptos en el balance a 31 de diciembre de 2011 asciende a 837 millones de euros (en el balance al 31 de diciembre de 2010 el importe registrado ascendía a 588 millones de euros). Los riesgos por los litigios fiscales en curso que han sido provisionados corresponden a un número elevado de causas, sin que ninguna de ellas de forma individual represente un porcentaje significativo del importe provisionado.

Lo que viene a decir esta camarilla de malhechores que de pagar el impuesto nada de nada, si acaso quieres cobrar un euro lo vas a tener que pelear en los juzgados, no obstante para cubrirnos las espaldas provisionamos el importe no sea que el juez se vuelva loco. Se hace necesario dejar constancia de la gentuza que firma los cuentos chinos de las Cuentas Anuales Consolidadas e Informe de Gestión Consolidado de Repsol YPF, S.A. y sus sociedades filiales y del Informe Financiero Anual correspondiente al ejercicio 2011: Presidente, Antonio Brufau Niubó; Vicepresidentes, Isidro Fainé Casas (en representación de CaixaBank, S.A. perteneciente a Grupo Caixa con una Obra Social con amor al prójimo); y Juan Abelló Gallo con un historial por incumplimiento fiscal que deja en un juego de niños al mismísimo Al Capone; Consejeros, Paulina Beato Blanco; Artur Carulla Font; Luis Carlos Croissier Batista; Ángel Durández Adeva; Javier Echenique Landiríbar; Mario Fernández Pelaz; María Isabel Gabarró Miquel; José Manuel Loureda Mantiñán; Juan María Nin Génova; Pemex Internacional España, S.A. Henri Philippe Reichstul; Luis Suárez de Lezo Mantilla; Mario Fernández Pelaz. Para dejar estos nombres aquí y tacharlos de delincuentes, me veo obligado a una cierta rigurosidad en la exposición de los hechos. Teniendo en cuenta que se trata de números puede llevar a una sobredosis de  literatura contable que aburra hasta las ovejas. No puede ser de otra manera si pretendo salir indemne, pero te puedes quedar con la copla que esta camarilla lleva años tomando el atajo de rentabilizar el beneficio por acción y su atractivo en Bolsa al complementar, con toda impunidad, el Impuesto de Sociedades como patrimonio propio que se lo reparten gustosamente. Mientras tanto no me voy a cansar de recordar a los millones de parados sin prestación alguna.

¿De quién es Repsol?

Para partir de información segura nada mejor que remitirse a la facilitada por la propia compañía petrolera, dice así: “Sacyr Vallehermoso, S.A. que tiene una participación total de 10,01%, CaixaBank, S.A. perteneciente a Grupo Caixa, que tiene una participación total directa e indirecta del 12,84% en Repsol YPF. Petróleos Mexicanos (Pemex), que tiene una participación total del 9,49 %, a través de Pemex Internacional España, S.A, PMI Holdings, B.V. y a través de varios instrumentos de permuta financiera (equity swaps) con ciertas entidades financieras que facilitan a Pemex los derechos económicos y el ejercicio de los derechos políticos de un porcentaje de hasta el 9,49% del capital social de Repsol YPF”. Para partir de una información facilitada por la propia compañía se queda corta, quizás atendiendo a esta cicatería el presidente de gobierno se lo tomó al pie de la letra e interpretó que Repsol es una empresa española. Todo lo contrario, Repsol-YPF es una empresa de capital mayoritariamente extranjero y que, por lo tanto, cuando estaba enviando a Bruselas a su ministro de Asuntos Exteriores, y movilizando hasta el conserje del ministerio de Economía lo estaba haciendo en defensa de los intereses de unos accionistas que ni siquiera iban a poder votarle y que, en su mayoría, tampoco pagan sus impuestos en España.

Algo extraordinariamente singular se desarrolla en la petrolera Repsol, resulta que CaixaBank ostenta la presidencia al disponer del 12,84% del capital, pero cuando Sacyr Vallermoso y Pemex con un 19,50% acuerdan unir sus fuerzas para controlar la compañía se desata una tormenta y no lo hace posible. Veamos que influencia tiene el 77,15% del capital que está sometido a libre cotización en los mercados de valores donde cotiza -Madrid, Nueva York y Buenos Aires- y es aquí donde nos encontramos con algunos datos que no estaría de más que el gobierno español tomara en cuenta a la hora de decidir su política exterior en este tema. El 21% del capital social de Repsol-YPF es propiedad de inversores estadounidenses, entre los que destacan las participaciones de tres grandes corporaciones financieras, Chase Nominee Ltd., Capital Group International Inc. y State Street Bank and Trust. Y el 33,88% del capital estaría en manos de titulares del resto del mundo sin identificar. Así, como capital español se podría evaluar en un 11% en posesión de los inversores minoristas, es decir, de pequeños inversores nacionales que junto a las participaciones estables del 22,85 totalizaría un 33,85% en el mejor de los casos. Así y todo, a pesar de que su casa matriz esté ubicada en España, la empresa petrolera  es de capital mayoritariamente extranjero. Los bancos norteamericanos tienen una participación similar a los accionistas estables como CaixaBank y Sacyr y que se sepa no envían mensajes de guerra a la Argentina, ni tampoco el Estado mejicano por la participación de su compañía estatal. Al gobierno español se le ve el plumero parece que no quieran enterarse de que cuando se privatiza una empresa, todo lo relacionado con ella deja de ser un asunto público y se convierte en un asunto de índole exclusivamente privada, como lo son sus beneficios cuando llega la hora de repartirlos. Va siendo hora que la gente que gobierna el país se preocupe de corregir el flagrante escaqueo fiscal o de lo contrario tendrán que embarcarse en un cohete a la Luna.

La magia del holding

No quisiera ser tratado de aburrido y de promover exposiciones densas, pero desvelar la magia del holding puede ser de interés para algunos adictos de las cosas raras. Por lo tanto para aquellos interesados en la magia potagica del conejo y la chistera pueden encontrar una explicación a lo que ocurre con las cuentas de Repsol en lo que se refiere a sus obligaciones fiscales. Es preciso argumentar una hipótesis y recurrir a un ejemplo que numéricamente se desarrolla en el cuadro junto a estas líneas. Una estructura de holding, simplificada para que sirva como ejemplo, puede estar compuesta por dos sociedades A, y B, y la sociedad Matriz que participa al 100% de las filiales. La sociedad A tiene unos resultados de 150. El Impuesto de Sociedades, en aquellos años al tipo del 35%, asignaría para e1 fisco 52,5, y e1 resultado neto de 1a compañía A serian 97,5. En la sociedad B, serian 75, 26,25, y 48,75 respectivamente. Por Io que los resultados antes de impuestos de las sociedades participadas (A+B) seria de 225 que figurarían como “ingreso financiero” de la sociedad matriz. Suponiendo que la matriz tuviera gastos por 30,25, el resultado seria de 194,75 1os beneficios antes de impuestos.

Al aplicar e1 35% del Impuesto de Sociedades en 1a matriz, este ascendería a 68,16, pero como ha habido una “dec1aración” de tributación en las sociedades “hijas” de (52,50 + 26,25) 78,75 se aplica lo siguiente: 68,16 -78,75 (por doble imposición) = +10,59. Lo que da unos resultados de la Matriz después de impuestos, es decir, un resultado neto de 205,34.

¿Qué ha pasado con esta astuta operación? Pues, que en la “cuenta de Hacienda” se han anotado por una parte 78,75 por el impuesto de sociedades de las participadas A+B, al que se añade como apunte 68,16 por el impuesto de sociedades de la matriz, y nuevamente se descuenta 78,75 por doble imposición de las filiales consolidadas A+B.

Ahora veamos qué hubiera pasado si no hay reversión por “doble imposición” y la estructura no es de “holding”. Los resultados del departamento, división o actividad provenientes de A y B serian los siguientes: A, 150, actividad B, 75, lo que en total serian 225. Los gastos de la sociedad de A 30,25 restarían de estos resultados, por lo que el resultado final, antes de impuestos seria de 194,75. Aplicando el 35% del Impuesto de Sociedades ascendería a 68,16 que esta sociedad debería haber ingresado a Hacienda, y el resultado neto sin estructura de holding, seria de 126,59. La diferencia entre una y otra aplicación es más que sustancial. Por lo que se puede apreciar en este ejemplo simplificado es que una misma actividad, con o sin estructura de holding puede ofrecer resultados diferentes, o al menos engañosos sino se contemplan globalmente. La realidad contable parece que solo hay una, y su resultado neto es de 126,59. Pero también se puede presentar como estructura de holding donde la filial A ha tenido unos resultados netos de 97,50, que la filial B los ha tenido de 48,75, y consolidados estos resultados conla Matrizpuedan llegar a ser de 205,54 al aplicar la reversión por la doble imposición de los impuestos. Incluso en la sociedad matriz, la deducción por los impuestos devengados es mayor a la cuantía del Impuesto de Sociedades, por lo que se retoman, por así decirlo, el diferencial. En apariencia todo es legal, las grandes empresas gastan millones de euros en asesoramiento fiscal que reciben de aquellos mismos que han articulado la tributación fiscal al pasar de la orilla del funcionario a la del ejecutivo de estas empresas. Todo es legal y así de fácil se trafica en manos de expertos malabaristas con los números.

http://ataquealpoder.wordpress.com/

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