Oposición cubana: un término mal utilizado

Por Lorenzo Gonzalo

lorenzo-gonzalo-foto-virgilio-ponce.jpg

Lorenzo Gonzalo, foto Virgilio PONCE


El tema de la oposición en Cuba, de la manera que los medios internacionales la expone, es burdamente distorsionado. También debemos
decir que muchos de los mecanismos políticos cubanos, crean limitaciones
para una realización más efectiva de la democracia.

La prensa internacional, interesada únicamente en destacar los valores
de las “democracias representativas”, aborda la problemática cubana, sin
analizar las contradicciones y enormes limitaciones de ese tipo de
democracias. Por esta razón sus informaciones y análisis resultan
simplistas para los conocedores sociales.



En Cuba como en Estados Unidos, en una dimensión diferente por tratarse
de dos concepciones distintas, no existe ninguna fuerza que desafíe el
sistema social al uso y mucho menos que haga vislumbrar un cambio de
dirección. La confusión surge por la presencia en Estados Unidos de dos
entidades políticas llamadas Partidos, que sólo difieren en el criterio
sobre los procedimientos a seguir en la administración del Estado. Cuba
tiene un mecanismo similar, aun cuando se encuentra en un estadio muy
primitivo, que se realiza dentro de las instancias políticas, estatales y
civiles. En cuanto a la civilidad también se producen confusiones
porque las entidades civiles surgen a partir de requerimientos sociales y
no como instrumentos inventados caprichosamente para escalar a las
esferas de dirección.



En ninguno de los dos casos dicho procedimiento, tanto en Estados Unidos
como en Cuba, desafía el sistema social, sino que se plantea la manera
de perfeccionarlo y garantizar su mejor desarrollo. En Estados Unidos
ese proceso prioriza el beneficio individual de los empresarios y
corporaciones privadas de negocio, mientras en Cuba se persigue un
objetivo social. No entraremos en detalles y en el análisis de los
enormes desafíos que, principalmente por razones ideológicas, Cuba
deberá superar para hallar las vías adecuadas a este fin, pero es
importante colocar en contexto las diferencias esenciales que distinguen
el desenvolvimiento de la oposición en uno y otro proceso.



Lo que han tratado de fomentar en Cuba los llamados disidentes, es un
movimiento para cambiar el sistema, lo cual nada tiene que ver con los
partidos tradicionales al uso. El surgimiento de este tipo de
movimientos sociales es típico de situaciones desesperadas, donde las
sociedades, perdidas sus esperanzas, comienzan a buscar nuevos rumbos.
Casos de esta naturaleza los encontramos en Suramérica y el Caribe,
donde fuerzas sociales, compuestas por diversos segmentos de la
sociedad, han fundado partidos orientados a transformar sus democracias
representativas en procesos donde se logre, junto al perfeccionamiento
de la representación, una efectiva participación ciudadana. Estos
partidos no son de oposición, sino revolucionarios o transformadores.
Las oposiciones en política siempre son complementarias, pero cuando se
aboga por la transformación hay choques contradictorios que, en
ocasiones son insuperables.

cason-y-mbeatriz.jpg



Las razones por las cuales grupos aislados de personas y en ocasiones personas individuales, sin más seguidores que algunos familiares, o un vecino arrastrado por la inercia de la amistad, han
alcanzado exposición política internacional, se debe al afán de las
fuerzas internacionales, especialmente Estados Unidos, por evitar que en
Cuba se desarrolle un sistema que marche a contrapelo del suyo.

Si la prensa estadounidense se hubiese dedicado durante años a entrevistar
personas aisladas y a pequeños grupo que plantean la transformación del
Estado vigente en los Estados Unidos, a estas alturas el mundo creería
que existen movimientos disidentes, o transformadores, o revolucionarios
en el país. Pero semejantes reclamos no han llegado a la conciencia del
ciudadano estadounidense. En un mundo, acostumbrado a engullir noticias
sazonadas y no a buscarlas con denuedo, es fácil convencerlos de todo
los contrario.

El caso de los supuestos opositores cubanos es diferente porque se trata de peones de una política diseñada hace
cincuenta años en Estados Unidos. De aquí que exista un empeño en
presentar algo que constituye una excepción del proceso cubano, como un
fenómeno contenido por la represión brutal de un régimen que en la
realidad nunca ha existido. La radicalidad de ciertas respuestas cubanas
ante agresiones amparadas por una superpotencia como Estados Unidos,
pueden haber causado encarcelamientos injustos o condenas excesivas,
pero nunca las grandes masacres sucedidas en otros países, algunos
amigos y aliados de Estados Unidos.


*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com)

Foto © Virgilio PONCE
Imagen agregada: James Cason, ex Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, junto a Marta Beatriz Roque

Vistas: 6

Etiquetas: Cuba, contrarrevolución, disidentes, oposición

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Blogueros y Corresponsales de la Revolución para agregar comentarios!

Únete a Blogueros y Corresponsales de la Revolución