MARIELA PEREZ VALENZUELA
La vida de millones de venezolanos de escasos recursos, excluidos durante años de los servicios de salud, comenzó a cambiar con la llegada de los primeros 58 médicos cubanos a Caracas el 16 de abril de 2003 para iniciar la misión Barrio Adentro, sin imaginar, en aquel momento, en lo que devendría ese revolucionario proyecto social.

Más de 17 millones de personas no tenían acceso entonces a la atención médica, e incluso amplios sectores de clase media sufrían los efectos de la privatización y la mercantilización de los servicios de salud.

En poco tiempo, los galenos cubanos comenzaron a atender a la población de Caracas, la capital, y el 14 de diciembre de ese año el presidente Hugo Chávez anunció oficialmente el nacimiento de la Misión Barrio Adentro.

Así, muchos venezolanos abrieron las puertas de su vivienda humilde a los cooperantes cubanos para que allí vivieran y a su vez atendieran a la población en algún local creado en sus mismas moradas con las condiciones mínimas indispensables, hasta que se fueron construyendo los consultorios médicos de los que dispone hoy todo el país.

Nuestros profesionales tenían la misión principal de llevar a cabo acciones preventivas y asistenciales, así como educar a la población en ese sentido, tareas que fueron logrando con la participación de los Comités de Salud, conformados por ciudadanos de cada lugar.

Cuando ya se había logrado la atención preventiva y asistencial primaria de 17 millones de personas, con alrededor de 14 mil médicos, se iniciaron los servicios de odontología y las ópticas. Este último incluía servicio de optometría y la entrega gratuita de lentes.

Con posterioridad se inauguraron los primeros Centros de Diagnóstico, con servicios de electrocardiografía, rayos X y laboratorios, los cuales ya se habían extendido por la nación en el 2005.

MISIÓN MILAGRO

En julio del 2004 surgió uno de los programas más nobles y humanos de la Revolución Cubana, la Misión Milagro, con el objetivo de atender a más de seis millones de latinoamericanos y caribeños en una década aquejados de catarata, pterigium y otras enfermedades visuales. Estas personas recibieron en los primeros años atención quirúrgica gratuita en Cuba y luego se han creado modernos centros oftalmológicos en Venezuela y en otros países de la región para su atención, sin necesidad de viajar.

Más adelante nació la Misión Barrio Adentro II, capaz de salvar la vida de 100 mil personas cada año. Ese programa contempló la creación de 600 Centros de Diagnóstico Integral (CDI), con atención de emergencia y terapia intensiva las 24 horas.

Estas instituciones hospitalarias ofrecen servicios de Rayos X, laboratorio, ecosonografía, sistema ultramicroanalítico para enfermedades virales y congénitas, endoscopía, electrocardiografía y oftalmología.

También se contempló la edificación de 600 Salas de Rehabilitación Integral (SRI) para brindar electroterapia, termoterapia, hidroterapia, gimnasio, terapia ocupacional, medicina natural, tradicional, podología, logopedia y foniatría.

Como parte de ese programa se han construido varios Centros de Diagnósticos de Alta Tecnología, con equipos de diagnósticos de última generación, que permiten detectar y diagnosticar cualquier enfermedad.

Otro logro de la Misión Barrio Adentro a lo largo de estos seis años ha sido la formación de médicos venezolanos en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cuba, y en su país, teniendo en ese caso los estudiantes como profesores a galenos de la Misión.

Como homenajes a estos seis años de la Misión Barrio Adentro es válido conocer algunas de las historias de sus protagonistas.

MOMENTOS

La doctora Carmen María Rondón aún recuerda el rostro de asombro de muchas personas cuando la vieron llegar por una empinada loma a uno de los cerros de Caracas, donde vivió sus primeros seis meses en Venezuela.

Fue un impacto grande para la comunidad, que nunca antes había visto subir a un galeno a ese caserío. En el alto cerro Las Mayas, en un consultorio de la misión Barrio Adentro, Carmen Maria recuerda con cariño a la familia que la acogió a su llegada a la Parroquia El Valle, en el municipio Libertador, en aquel junio del 2003 matizado por el desconcierto.

Fueron tiempos difíciles, pues la misión Barrio Adentro apenas comenzaba y en la mayoría de las comunidades eran constantes los enfrentamientos entre sectores de la oposición y las personas que querían a los médicos cubanos.

La joven doctora no olvida los seis meses en que durmió en el sofá de una casa de venezolanos, donde residía y consultaba, porque era el lugar más seguro para el médico que viviera en la calle 8, una de las más peligrosas de la Parroquia.

Se trataba de una zona de mucha violencia, "pero supimos superar las dificultades", dice Carmen María, quien un año antes de llegar a Venezuela había cumplido misión internacionalista en Zimbabwe.

Del tiempo que vivió en El Valle atesora anécdotas como para escribir un libro.

A los pocos días de estar en la casa de la familia donde se hospedaba, el dueño le dijo que había tenido un enfrentamiento con un opositor, que le preguntó por qué tenía cubanos en su rancho.

El señor de la casa le contestó que la presencia de los médicos cubanos allí era para beneficio de la comunidad y que él no sabía (el opositor) en que momento podía ser auxiliado por esa doctora, precisa la colaboradora.

"Pasaron los días —evoca Carmen María— y una noche la señora de la casa me avisa que había llegado una persona retorciéndose de dolor". Doctora, yo he gastado mucho dinero por ahí afuera y no resuelvo, fue lo primero que me hizo saber".

"Cuando se fue, luego de inyectarlo y ponerle un tratamiento, la señora me dijo: ¿Usted recuerda el día que mi esposo tuvo una discusión con un hombre que no quería a los médicos cubanos? Pues bien, es ese mismo señor que acaba de salir".

A la mañana siguiente el paciente fue a tocarle a la puerta muy temprano:

"Gracias doctora —me dijo—, y acepte las disculpas de un equivocado. Por usted he podido dormir en largo rato y ahora sé que voy a curarme".

No hace falta que Carmen María lo revele para comprender que, entre muchos, ese fue un buen momento.

SIEMPRE ALEJANDRO, EN MEDIO DE LA SOLIDARIDAD

Alejandro está presente en la vida de sus padres y de su abuela, una familia de colaboradores cubanos a la que cada niño venezolano que atienden en un consultorio o ven jugar les recuerda a su pequeño.

Yahiris Fernández llegó a Venezuela cuando su hijo Alejandro tenía 17 meses. Su esposo, Enio Tututí Ochoa, y su suegra, Magali Ochoa, ya cumplían misión en esa nación, él como médico, y ella como asesora integral en educación.

Para Yahiris, joven graduada en Farmacología, esta primera misión internacionalista es, expresa, una experiencia única.

En uno de los consultorios de Barrio Adentro donde trabajo, en la comunidad Santa Isabela —cuenta— he conocido a pacientes con enfermedades poco comunes e incluso inexistentes en Cuba y también a otros con dolencias crónicas no transmisibles, pero muy descompensadas por falta de orientación.

Por eso, reflexiona, nuestra labor se dirige en lo esencial a explicarles y a convencerlos de que para mejorar su estado de salud, además de los medicamentos, es necesario variar los hábitos higiénicos y alimentarios.

Enio, quien fue el primero de la familia en llegar a Venezuela, asegura que también ha aprendido mucho en su primera misión como médico internacionalista.

He tratado a otro tipo de pacientes, con otra idiosincrasia y enfermedades como el parasitismo en niños, muy frecuente por la escasa educación sanitaria de la población.

Magali apunta que a los tres los ayuda mucho anímicamente estar juntos. Desde el punto de vista profesional también se interrelacionan porque ella, a través de la misión educativa, atiende el programa de medicina integral comunitaria con los jóvenes bachilleres que optan por estudiar esa carrera.

Historias y anécdotas surgen por doquier. Seis años de sacrificios, lejos del hogar y la familia, pero con la compensación de llevar la felicidad a quienes, toda una vida, carecieron de uno de los dones mas preciados del ser humano: disfrutar de una buena salud y atención médica.

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Fuente: EXCLUSIVO, 20...

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