Alberto Manuel León Pacheco                            

 

A Dianamaris, Enmanuel, Darisbel, Denisse, Pilar, Emili y a todos los que llevan su pedazo de isla a lejanas latitudes.

 

Recientemente escuché una canción de Adrián Berazaín junto a Buena Fe,  titulada “Mis amigos se están yendo”  y me puse a pensar: coño, los míos también se van. Recuerdo los años que pasé en el IPVCE Máximo Gómez de Camagüey, época  de gozo para todo cubano que estudió en el preuniversitario o sencillamente el “pre”, y la mente se me llena de locuras y días memorables junto a ellos.

En mi familia no hay nadie que viva en otro país. Ni uno solo de ellos, y  me refiero a ambas partes, materna y paterna. Por eso, el tema de la emigración me llega por la vía de amigos cercanos que se fueron.

Cada vez que me conecto en Facebook encuentro nueva gente de esa que compartió aquellos bellos años y sus paraderos son diferentes Estados Unidos, República Dominicana, España, Colombia, Italia, Alemania y otros.

No recuerdo que ninguno me hablara mal de la revolución ni de la situación del país. Simplemente, me cuentan ahora, decidieron buscar un futuro más acorde a sus expectativas.

Los motivos para irse del país son dísimiles, pero de lo que si estoy claro, es que, ese componente político no existe en la mayoría de los casos que conozco. Tal vez sea la juventud y ese espíritu de aventuras y de ver lo desconocido. El hecho de que viajar en Cuba sea un privilegio de unos pocos, convierte al “extranjero” en algo deseado y querido por muchos.

También hay que decir, que en un viaje al extranjeros, los cubanos resuelven más problemas materiales que trabajando muchos años en Cuba. Esa es la dura realidad y en ella se conjuga que somos un país que lucha por construir el socialismo, bloqueado y que su economía está muy por debajo de lo que el pueblo necesita para vivir como espera.

 Mucho se ofendió y rechazó a todos aquellos que en estos casi 53 años decidieron marcharse, pero si algo tiene esta revolución es que casi siempre rectifica sus conductas erróneas. Allí está para probarlo la estatua de Lenon, los intelectuales como Antón Arrufat, Eduardo Heras León y otros, la política de abrir el trabajo no estatal y permitir la pequeña propiedad privada y el acercamiento con los emigrados.

Quieran o no, todos somos cubanos y tenemos el mismo derecho a querer y a luchar por una Cuba mejor. Cada cual con sus creencias y sus métodos de lucha, que nunca debe estar, repito, nunca debe estar en contradicción ni afectar a los que vivimos aquí dentro.

Es hora de cambiar la posición del gobierno respecto a los cubanos que viven allende los mares. Los tiempos son comunicación e intercambio. Además las ventajas para nuestro país serían significativas.

El criterio más extendido entre los cubanos (entre ellos yo) es que la mayoría quieren salir a trabajar, ganarse unos pesos y virar a disfrutar con la familia y a mejorar su casa y sus condiciones de vida. Todos los cubanos queremos estar en Cuba, nadie quiere irse, el que lo hace es o para vivir bien o para ayudar a su familia. Por eso cuando se abran las puertas no habrá necesidad de irse permanentemente, sino de forma temporal “a luchar el baro” y regresar.

Esto es práctica extendida en el mundo y hasta habitantes de países desarrollados lo hacen, entonces porque nosotros no podemos hacerlo, con la falta que hace el dinero aquí.

Esto conllevaría a una inyección extra de  divisa en nuestra economía y se fortalecerían las ventas en las tiendas recaudadoras, además de que los servicios se incrementarían notablemente. También sería una forma de empleo para muchos que puedan viajar a trabajar. Eso vendría bien en momentos en que estamos reduciendo plantillas

Siempre se ha dicho que una medida así atentaría contra el personal calificado, ya que emigrarían científicos, ingenieros, técnicos y otros. Pero esto es un fenómeno que ha existido, junto con la emigración por siglos.

Si los  cubanos, para la prensa, huyen, se exilian o escapan del régimen comunista o de la dictadura. Entonces los argentinos, españoles y mexicanos que emigran buscando mejorías económicas, están huyendo de la dictadura capitalista. Hay que ver porque no aplican el mismo apelativo para todos los que dejan su país.

La nostalgia que hay en los cubanos es inmensa. El contacto con la tierra es un anhelo de todos los que están lejos de la isla. Facebook, twitter y los blogs son testigos de esto. Las muestras de alegría por un post sobre cosas de la vida en Cuba son constantes.

Cuando inicié este blog me propuse llevarles a esos amigos que están lejos un poco de lo que vivo día a día y que a ellos el mar les niega. Cuando alguien me escribe o me deja un comentario contándome algo similar a lo que yo escribí o diciéndome que les recuerda a Cuba me siento que he cumplido el objetivo de este blog.

Post original http://supercuba.wordpress.com/2011/12/27/mis-amigos-se-estan-yendo/

 

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Comentario

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Comentario de Norelys Morales el mayo 24, 2012 a las 1:21pm

Yo comparto las opiniones tuyas, pero lo que yo añadiría es cuándo podremos hacer los cubanos lo que tú aspiras y muchos también, sin que todo se vuelva una burda manipulación, como la más generalizada de que el cubano que sale de Cuba "escapa", "huye del régimen" porque las cosas, mi querido amigo, no son en blanco y negro y la política tiene el arte o la podredumbre de negociarlo todo. Como si todos los aspectos referidos a este tema fueran la grandísima culpa de las autoridades cubanas, sin dejar de lado el burocratismo que a veces los lastra.