Por: J. M. del Río

Los diez presidentes que han gobernado en los EE.UU. desde enero de 1959 a la fecha han convertido las regulaciones que rigen la política migratoria de ese país con relación a Cuba,  en un arma que con malevolencia inaudita han utilizado como parte del arsenal desplegado para intentar destruir a la  Revolución Cubana.  Como el amable lector o lectora conoce, ese arsenal no ha estado exento de agresiones económicas, militares, acciones terroristas, ingerencias en los asuntos internos del país, apoyo financiero a grupúsculos creados por ellos mismos, apoyo a organizaciones contrarrevolucionarias de corte violento y con otras fachadas, intentos de asesinato a los líderes de la Revolución, agresiones bacteriológicas, radiales, electrónicas y en los últimos años emplean el ciberespacio y a un grupúsculo de ciberdisidentes como el “arma letal que finalmente dará al traste con la Revolución”…, en fin que no han escatimado  recursos financieros, ni humanos, ni tecnológicos contra el pueblo de Cuba y su Revolución; pero (y cuando subestiman a los pueblos siempre habrá un pero) hasta el sol de hoy han fracasado estrepitosamente.

Como es un tema que el imperialismo ha usado, manoseado, ajado, de todas las formas habidas y por haber, hemos tenido que defendernos utilizando el arma más poderosa que posee la Revolución Cubana: la verdad. Desde el mismo primero de enero de 1959 hemos sido objeto de falsas e insultantes acusaciones, que han sido elaboradas por sus centros de subversión y espionaje con el pertinaz objetivo de tratar de desestabilizar el país, generar la desidia y desacreditar el proceso revolucionario y a sus dirigentes. Sobre este tema en los últimos meses he escrito varios comentarios que han sido publicados en esta misma página: “La gran mentira…sobre la emigración cubana”;  “La gran mentira…sobre la emigración cubana. (II)”; “La Gran mentira (III): el tema migratorio; “¿A quién molesta la actual política migratoria?”; “¿Y ahora qué? El tema migratorio y la gran mentira”.

En esos comentarios, de forma sucinta expuse algunas ideas sobre como el imperialismo y sus agoreros han utilizado alevosamente el tema migratorio contra la Revolución cubana.  Particularmente, en el último de ellos (“¿Y ahora qué…”) entre otras cuestiones que consideré podrían interesar al lector o lectora exprese lo siguiente: “En el año 2011 viajaron a Cuba más de 400 mil cubanos residentes en el exterior, de los cuales cerca de 300 mil radican en los EE.UU. Con la actualización de las medidas migratorias esos viajes se facilitarán aún más, incluso para los que salieron del país utilizando vías ilegales no violentas. ¿De cuando a acá  un “exiliado político” que huyó del “régimen tiránico de su país”, regresa gozosa y placenteramente a su país de origen para visitar a sus familiares y amigos? ¿De qué estamos hablando? Simplemente se trata de personas que por una u otra razón decidieron ir a vivir a ese país (o a otro), que mantienen una posición respetuosa, que mayoritariamente se oponen a las medidas contra Cuba que afectan principalmente a sus familiares y amigos y que aspiran a un clima de paz y a relaciones normales entre los dos países, para poder viajar sin tropiezos ni ataduras como las que aún  mantiene el Gobierno de los EE.UU.

Ya entró en vigor el Decreto Ley No 302, modificativo de la Ley No 1312 “Ley de Migración”, del 20 de septiembre de 1976.

Ratifico en todas sus partes ese criterio e invito a los cubanos de buena voluntad que por las razones que sean residen en el exterior que se documenten  sobre este Decreto Ley a través de los canales adecuados: Página Web de la Gaceta Oficial de la República de Cuba, Consulados y Embajadas de Cuba en el exterior, de forma directa o utilizando el email o visitando las Páginas Web de Consulados y Embajadas o del Ministerio de Relaciones Exteriores o de la Dirección de Inmigración y Extranjería de la República de Cuba.

Los que lean este comentario saben perfectamente que los mal intencionados, los que persisten en minimizar los efectos positivos de la nueva Ley Migratoria cubana, los que pretenden convertirse en voceros del mal llamado “exilio” y que van a estar centrados en difundir el falso  criterio de que “nada ha cambiado”, los que han sido designados para seguir mintiendo, los propagadores de “La Gran mentira…sobre le emigración cubana”, seguirán intentando confundir a los incautos. Estimado amigo o amiga, compatriota, en tus manos está que la verdad, “la verdad verdadera” como diría mi abuelita, se imponga.

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Etiquetas: Cuba, Estados, Migratoria, Política, Prensa, Reforma, Subversión, Unidos, mediática

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