El que toma agua de tinajón jamás abandona Camagüey, dice una frase popular casi tan antigua como la ciudad, pero ahora, cuando la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe arribó a su Aniversario 497, podemos afirmar categóricamente que la sentencia se quedó corta pues Camagüey cuenta con otros encantos capaces de retener a los visitantes.

 De esta bella comarca de pastores y sombreros surgieron los pasionales versos de Gertrudis Gómez de Avellaneda, gloria de la literatura Hispanoamericana; las páginas de Espejo de Paciencia, primera obra literaria escrita en Cuba; y la poesía criolla de Nicolás Guillén, nuestro poeta nacional.

 Camagüey es cuna del científico Carlos Juan Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, del destacado artista de la plástica Fidelio Ponce de León y de Luis Casas Romero, iniciador de la radiodifusión en Cuba.

 Nuestros valles guardan la sangre de los camagüeyanos quienes desde 1868 y hasta 1959 ofrendaron su vida por la liberación, entre ellos El Mayor Ignacio Agramonte, quien supo guiar a sus hombres en las más cruentas batallas, y el joven Cándido González Morales.

 Durante estos 497 años, leyendas y tradiciones ocuparon un privilegiado espacio en la cultura popular. Relatos como el del trágico final de la mulata Dolores Rondón, las historias del Santo Sepulcro y el Aura Blanca, y la antigua celebración del San Juan, son muestras de la riqueza cultural del pueblo agramontino.

 Si a pesar de todo lo escuchado aún cree que solo el agua de tinajón atrapa a los viajeros, dónde deja el irregular entramado de las calles, los estrechos callejones, las plazas y plazuelas presididas por Iglesias, el Casino Campestre, el rojo de los techos mezclado con el verde de la vegetación, los adoquines, los puentes, los lugareños… que hacen de la ciudad un lugar interesante para residentes dentro y fuera del país.

 Después de 497 años de fundada Camagüey,  una porción de su centro histórico ostenta la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad, premio a la dedicación, el cuidado y el interés de sus hijos por legar a las futuras generaciones una urbe donde se preserva la memoria de sus antepasados.

 En la actualidad,  la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe resurge y gana en propuestas donde se vinculan la historia con el presente, el ayer con el hoy; donde se enseña a convivir a las vigentes generaciones con una metrópoli, que desde el 2008, es de interés universal.

 Entonces, no pensemos solamente en el agua de tinajón como vía para ganar en admiradores, pues ante la leyenda se despliegan un cúmulo de atractivos tangibles, que dejan a cualquiera asombrado ante la ciudad de los tinajones.

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Etiquetas: 497, Agramonte, Camagüey, Cuba, Finlay, aniversario

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