
CHARLY MORALES VALIDO
Alguien debería aconsejarle a Juanes que se ahorre tanta explicación y que si va a venir a La Habana lo haga y no gaste tiempo y saliva razonando con gente cuya única razón es llevarle la contraria a la Revolución, sin importarle verdaderamente el pueblo cubano.
Ya sea en su página de Twitter o en entrevistas a diversos medios, Juanes responde a ciertos críticos que están al borde del soponcio porque el rockero colombiano le cantará a la paz el próximo 20 de septiembre en… ¡horror!... la Plaza de la Revolución.
En entrevista a la emisora Unión Radio, el ganador del Grammy Latino 2009 defendió el escenario elegido para el concierto Paz sin Fronteras: "Lo quise poner a los pies de José Martí, que es un símbolo de Cuba muchos años antes de la Revolución", precisó.
Y pese a las buenas intenciones del autor de A Dios le Pido, las jetas más dur…, digo, representativas de la farándula cubanoamericana la emprenden contra el colombiano y los amigos que respondieron a su invitación, como Miguel Bosé y Olga Tañón.
Sinceramente, ya aburre tanta cantaleta por un concierto: uno pensaría, viendo ciertas reacciones en Miami, que no viene Juanes, sino el Profeta del Apocalipsis…
Un piquete anacrónico conocido como Vigilia Mambisa, al parecer falta de sueño u otra cosa, rompió a martillazos varios discos de Juanes, tras incendiar una camisa negra, entre gritos de que harían lo mismo con el popular cantante colombiano…
VAYA GENTE CÍVICA…
A estas alturas, muchos se preguntan si tan menopausico histerismo obedece a que Juanes —precisamente Juanes, no medio siglo de creciente prestigio mundial- es el factor que necesita el gobierno de Cuba para legitimarse, perpetuarse, o como quieran decir…
Tamaño dislate es uno más en una diatriba precocida que, por desgracia, muchos se creen sin cuestionársela: por ejemplo, instan a Juanes a mandar cinco aviones de comida a Cuba, pero no le reclaman a Washington el fin del bloqueo que impediría tal envío.
Artistas como Ana Belén y Víctor Manuel ya manifestaron su disposición a cantar con Juanes en La Habana a pesar de la intransigencia y las amenazas de algunos en Miami: "Al final, lo que queda es Juanes, no la gusanera de Miami", señalaron.
Porque, en definitiva, la Revolución seguirá avanzando y el único afectado será el pueblo, ese cuyos derechos dicen defender en Miami. Pero nada nuevo bajo el sol: simplemente la misma mala leche histórica… e histérica…
Tomado de
Cubahora.cu
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