El golpe de estado en Honduras ha traído variadas lecturas, también múltiples lecciones. Sin lugar a dudas fue mejor preparado que el que dió la derecha en Venezuela el 11 de abril del 2002. Este de hoy que algunos medios llaman democracia blindada, como nuevo experimento de las agencias de inteligencia del imperialismo, donde supuestamente no se rompe el hilo constitucional, se elaboró y se planificó de manera exquisita. Decía Marx que ninguna clase dominante se suicidaba entregando el poder. La derecha nunca se resignará a perder sus privilegios. Ante la situación que hoy afronta América Latina, parece existir una fractura entre el presidente de los EEUU Obama, y sus organismos de inteligencia pasando por la CIA y el Pentágono. Debemos mirar al nuevo presidente norteamericano como una persona que parece honesta, parece tener ciertos principios, pero también sobre su figura se ha hecho todo un marketing político, toda una inversión en su imagen, no solo en los Estados Unidos, sino, y de manera fundamental, en el resto de los países.
Obama lava la imagen de un imperio. Hoy su principal tarea es esta, y recomponer el liderazgo mundial de la potencia en un planeta , donde ya no pueden actuar como gendarmes internacionales. Otras potencias han mostrado su paso, comenzando por China, sin olvidar a Rusia.Hoy todos reconocen el daño que les hizo Busch a los Estados Unidos, al prestigio de este en el planeta, los miles de muertos producto de sus guerras preventivas, pero cuidado. Busch cumplió con su papel al frente del imperio, la presencia de soldados en Irak y Afganistan, las nuevas relaciones con Pakistan, apuntalaron la presencia en el Medio Oriente. Fue el más impopular, pero les abrió las puertas a las transnacionales al petróleo, generó ingresos al complejo militar industrial. Ahora viene la imagen del cambio y se recompone la imagen de un imperio. Obama vino a salvar al sistema, no a la gente que vive en el sistema.
Nadie cree que la CIA y el Pentágono no estuvieran al tanto de los preparativos golpistas.Las múltiples reuniones que se sostuvieron, la Base militar de Soto Cano conocía del mismo.
Pero la idea inicial era un juicio político al presidente. Todo estaba a favor de esta tesis. LA Corte suprema, el Congreso, el Fiscal General, el propio Partido Liberal del que provenía Zelaya. Entonces nadie se podría haber pronunciado en contra, sería, y los medios estarían ahí para publicitarlo, un juicio legal, garante, y sin romper el hilo constitucional, palabritas que adora y pisotea a la vez la derecha. Desde la reunión de la OEA en San Pedro Sula quedaba claro que ya Zelaya no le caía bien al imperio. Ahora lo reconoce el propio Obama. Sintiéndose con ese apoyo los militares se apuraron.
Sin embargo este golpe solo ha ayudado a profundizar la conciencia del pueblo Hondureño, la consulta fue un pretexto de los golpistas, y lo desaprovecharon. Lo que se trata de impedir es la transformcaión del país, la celebración de una constituyente que favoreciera a los siempre olvidados y arañara privilegios de los poderosos. Casi podría decirse que han creado una izquierda más fuerte con su golpe los oligarcas. Zelaya ha mantenido una actitud digna, y su pueblo incluso lo apoya más ahora que antes del golpe. Alertó a los gobiernos progresistas sobre no descuidarse, sobre estar alerta pues las oligarquías latinoamericanas y el imperialismo no cejarán en su esfuerzo de impedir el ascenso de la izquierda, de impedir que los pobres lleguen al poder.
El golpe obligó al imperio a asumir la posición del ALBA, a aceptar y sostener el discurso de su principal adversario ideológico de la región;Hugo Chávez. La revolución cubana y su líder Fidel Castro mantuvieron durante cuatro décadas la llama de la izquierda. Hoy, que los gobiernos progresistas ascienden al poder en la región,con las reglas heredadas del capitalismo, si apoyan y prospera un golpe de estado en pleno siglo XXI estarían legitimando nuevamente la lucha armada como opción.
Al apurarse los golpistas llevaron a la propia OEA, y a todas las instancias de integración regional, e incluso la propia ONU y los EEUU a condenar el golpe.Impedir a Zelaya aterrizar en Tegucigalpa los mostró al mundo que no querían arrestarlo, ni aplicar la justicia tal y como pregonaban los golpistas. Lo único que les queda como negociación es proteger su salida, en que lugar refugiarse.
Definitivamente han fortalecido el papel del ALBA, han fortalecido y creado un fuerte movimiento social en Honduras. La opción de la constituyente, que tal vez en otro escenario no hubiese ganado adeptos, se convierte en una bandera de lucha, no para este corto período que resta, pero si para un posible gobierno progresista. Patricia Rodas hoy puede ser la cabeza de ese nuevo futuro, y lo más irónico es, que fue la derecha apurada y apoyada en los militares graduados de la Escuela de las Américas, la que la catapulte a defender el destino de los pobres en ese hermano país.
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