LEGITIMA DEFENSA DE CHAVEZ
EL ARTE DE DEFENDER LA SOBERANÍA, LA SOLIDARIDAD Y LA HERMANDAD ENTRE LOS PUEBLOS
Por Ernesto Wong Maestre*
Vivimos días y horas muy emotivas en este mes de mayo para quienes poseemos la esperanza de ver avanzar con mayor fuerza la integración de nuevo tipo en América Latina y el Caribe, luego de las dinámicas políticas internacionales producidas en torno al ascenso al poder estatal de Evo Morales –el candidato de los bolivarianos- en Bolivia al comenzar el año y el triunfo de Ollanta Humala –también el candidato de los bolivarianos de toda Nuestra América- en la primera vuelta de las elecciones en el Perú ante una oligarca y un pseudo oligarca al comenzar este segundo trimestre de 2006.
Estamos a pocos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el Perú y si se lee algunos diarios peruanos se podrá observar que existe, en los voceros de un sector del poder tradicional –los políticos enriquecidos y partidistas- una gran algarabía casi esquizofrénica contra el Presidente Chávez, hasta tal punto que el propio Alan García utiliza como eslogan “votar por Hugo Chávez o votar por el Perú”, mientras que en otro sector del gran poder –sobre todo de los grupos económicos exportadores- hay una clara cautela en las manifestaciones, lo cual es expresión de las dudas existentes en ellos –debido a las informaciones que seguramente manejan- acerca de las posibilidades disminuidas que tiene Alan García de ganar la segunda vuelta y de lo que significa para sus intereses un rompimiento de las relaciones diplomáticas entre Perú y Venezuela si resulta ganador García, dadas las declaraciones soberanas, solidarias y hermanadas del Presidente Chávez con el propio pueblo peruano cuando ha ejercido la legítima defensa ante las faltas de ética y de respeto del candidato Alan García hacia él, y ante la falta de valor y de dignidad del Presidente peruano para hacer lo que debió hacer –y no lo hizo- en el preciso momento en que Alan García insultó a un Presidente amigo del Perú.
Pareciera que el tema se agotaría pues lleva en la palestra de la opinión pública varias semanas. Y sin embargo, la atención popular sigue creciendo y a mi juicio es porque esa gran masa que se abstuvo en la primera vuelta está aún sin tomar clara posición a favor de uno u otro, sobre todo porque Ollanta da ciertos signos de estar algo desorientado o mal asesorado.
El neoliberalismo ha hecho tanto daño y ha creado tal confusión en la opinión pública en cuanto a los principios en general, y los principios básicos del derecho internacional, en particular, que estos resultan vulnerados cotidianamente por los mismos que los tratan de enarbolar demagógicamente a favor de sus intereses de grupo o de clase opresora con el agravante de que lo hacen apoyados en las poderosas campañas mediáticas dirigidas por las transnacionales y los Estados Unidos. ¿Quién dijo que el principio de la no intromisión en los asuntos internos de otros países es permitir que actores de otros países desconozcan la soberanía e independencia de los pueblos y se den el libertinaje de agredir demagógicamente a un Presidente, tal y como hizo Alan García contra Chávez? Al calificar de “insolente” a Chávez por ser éste simpatizante de Ollanta, Alan García sí violó el principio de libertad e independencia de Venezuela quien autodetermina soberanamente su rumbo y escoge libremente a sus amigos y aliados. Incluso, Alan García con esas declaraciones siendo un candidato viola el mismo principio del derecho internacional que él dice defender, lo cual da perfectamente el nivel de demagogia de ese señor.
En el análisis de la política, sea la interior o la internacional, el tiempo, es decir, el cuándo, es uno de los componentes de las circunstancias que resultan de vital importancia para actuar. El orden en que se dan las acciones de los actores políticos deben tenerse muy en cuenta si se quiere actuar con eficiencia y eficacia para alcanzar los objetivos frente a los otros actores.
La total responsabilidad de los incidentes ocurridos y que vienen ocurriendo en esta fase final de las elecciones peruanas en relación con los vínculos entre Venezuela y Perú, recae en el Presidente Toledo quien debió situar en su lugar al deshonrado Alan García y pedirle disculpas al Presidente Chávez a nombre del pueblo peruano por las ofensas de García. Todos los analistas estamos seguros -porque así lo ha demostrado en más de una ocasión- que el Presidente Chávez se hubiera dado por satisfecho en aras de la hermandad entre ambos pueblos.
Pero como Toledo no hizo ni una ni otra acción, sino que echó “más leña al fuego” creyendo que debía ser solidario con la oligarquía en vez de con su pueblo, el Presidente Chávez no tuvo otra opción que aplicar oportuna y radicalmente su derecho y su deber a la legítima defensa de los postulados de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela por cuanto el pueblo venezolano lo invistió de soberanía precisamente para hacer respetar en las relaciones internacionales a la Nación venezolana y a su Presidente, y también, lo invistió de soberanía para solidarizarse con los otros pueblos ante las conductas opresivas, represivas y antintegracionistas de sus gobernantes, como ha sido la gestión de Toledo y las verdaderas intenciones de Alan García, quien con sus provocaciones se congracia únicamente con los guerreristas de Estados Unidos para garantizar su hospedaje tranquilo en Miami Beach en cuanto comience Ollanta Humala a gobernar junto a su pueblo en el Perú.
No sólo ofendió al Presidente Chávez al decirle “insolente” sino que Alan García se burló de su propio pueblo –indio y bolivariano- que con tantas muestras de cariño siempre ha recibido a Chávez; se burló de los empresarios peruanos exportadores, el sector capitalista más dinámico y pronacionalista de toda la clase dominante peruana (la cual obtiene altos dividendos en su comercio con Venezuela) al colocar en un abismo las relaciones entre ambos países, y se burló del pueblo venezolano que ha reafirmado en ocho ocasiones su respaldo al Presidente Chávez y que no admite ni permite que su Presidente sea tratado así en ninguna parte del mundo.
El propio José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, y la mayoría de los embajadores y gobiernos miembros están convencidos que las provocaciones de Alan García contra Chávez fueron la causa de la necesaria respuesta del Presidente Chávez, y ese tema podría ser de mucha complejidad para todos, tratarlo en el seno de la OEA, pues además conocen que Toledo está solicitando algo que a todas luces fue también provocado por él con su negligencia en el ejercicio oportuno de su cargo.
Por ello, en esta dinámica es donde vencerán los principios que los pueblos han establecido para enfrentar el siglo XXI, y vencerán con ellos quienes sepan defenderlos a toda costa, y a cualquier precio, con los análisis profundos y la acción firme. Ollanta Humala tiene aún las horas suficientes para reflexionar junto a los más sagaces y firmes colaboradores sobre todo lo anterior, y para situar en su lugar a quien –entre sus filas- trate de actuar a la ligera tratando de desligarse del líder venezolano u ofenderlo indirectamente, cuando lo que ha hecho Chávez es cumplir con la hermandad entre ambos pueblos. Chávez se ha defendido –y muy bien- de quien ataca a los pueblos como lo hizo Alan García cuando pretendió burlarse de ellos. No apreciar, no valorar y no estimar adecuadamente las contradicciones existentes en el seno de las clases dominantes y actuar sobre la base de las apariencias –como son las declaraciones de despretigiados políticos- dando o permitiendo declaraciones dubitativas o confusas, puede estimular la abstención, principal enemigo a vencer –sobre todo por el propio Humala.
El pueblo peruano esperaba -en el pasado encuentro televisado de candidatos- una mayor defensa de Ollanta de los principios de la integración y de la reciprocidad en la amistad hacia él demostrada por Chávez, y sin embargo, perdió o le hicieron perder, por parte de algunos de sus colaboradores, el momento para fijar principios y criticar a Alan García por sus irrespetuosas y anteriores declaraciones contra Chávez, con lo cual se hubiera situado más como un verdadero estadista, muy por encima de Toledo, que como un “títere” de Chávez según le dicen quienes son maestros en el arte de provocar a los “advenedizos” políticos.
Los supremos intereses de la Nación, si alguien los comprende con facilidad y en profundidad, son los pueblos, que son quienes en las guerras mueren por la Patria, y todo el que pretenda liderearlos debe saber escucharlos, debe saber defenderlos, así como los defiende el apasionado Chávez. Mucha razón tenía José Martí cuando decía que “los apasionados son los primogénitos del mundo”. Parecerse a Chávez, lejos de afectar, beneficia. Si no fuese así, ¿cómo es que se explicaría el nivel a que ha llegado Ollanta en el actual panorama político peruano si no es por la demostración de continuidad bolivariana que dio y ha seguido dando ante el pueblo peruano?.
Los factores claves del éxito deben identificarse, conocerse y tenerse en cuenta en toda elaboración de las estrategias –dirían los expertos en gestión-para poder alcanzarlas “con un menor costo y en un menor tiempo”, a lo que le agregarían los expertos políticos: “también con una mayor profundidad política”. Si Ollanta Humala llegó hasta las finales en esta competencia por dirigir al Estado, cerrando filas con la vanguardia de América (Fidel, Chávez, Evo) –uno de sus factores claves del éxito-, pueden sorprenderle sus adversarios si se “entretiene”en nimiedades y no se aferra muy fuerte a “esas profundas filas” y a ese “factor clave”, y lo reafirma en las próximas setenta y dos horas.
Todos sabemos que la provocación de Alan García está enmarcada en la operación bushiana contra Venezuela y coincide en el tiempo con las provocaciones en la ciudad andina de Mérida donde más de un paramilitar asesino debe estar infiltrado entre el grupito de estudiantes alborotadores y tránsfugas, y con los intentos desestabilizadores -en escalada- que tiene preparado el imperio norteamericano para obstaculizar los procesos de transformaciones sociales en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador, en Perú, en Argentina, en Brasil, en fin, en casi toda la región.
Afortunadamente, en estas primeras horas de hoy 1ro de junio se están produciendo declaraciones de parte de Ollanta que recuperan el discurso profundo y firme para desmantelar y revelar los verdaderos intereses de Alan García quien sigue los dictados de Washington bajo un esquema que ya se conoce por las viejas declaraciones de Vicente Fox a favor de Bush y en contra de Chávez. “El imperio mueve sus peones contra los reyes rojos”nos dice un estratega ajedrecista, pero en realidad, decimos nosotros, en verdad los tales reyes rojos no son más que los pueblos convertidos en cumbres –como decía Martí- quienes toman expresión en sus líderes, o al decir de los ajedrecistas, en sus reyes. Las elecciones presidenciales en el Perú –cuna de aquella sociedad Inca-, es hoy el verdadero termómetro que medirá –si no hay fraude- cómo la desilusión popular con el triste y oscuro mandato de Toledo se transfirió en energía positiva hacia la mayor independencia del Perú en lo que Ollanta podrá desempeñar un papel más digno, más soberano y verdaderamente antiimperialista.
* Profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCV y fundador del Seminario de África de la UCV en 1999. Colaborador en el Congreso Bolivariano de los Pueblos y en el Parlamento Latinoamericano GPV.
Etiquetas: alan, bush, chavez, eeuu, garcía, hugo, onu, peru
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