Este domingo 21 de octubre,  todos los cubanos que hayan cumplido los 16 años de edad, que se encuentren en pleno goce de sus derechos políticos y no estén comprendidos en las excepciones previstas en la Constitución y la Ley Electoral 72, tendrán la oportunidad de elegir a quienes les representarán en las Asambleas Municipales del Poder Popular, luego de previas reuniones de vecinos, en las cuales se propusieron y votó a mano alzada por candidatos y candidatas, de acuerdo al conocimiento, respeto y capacidad de liderazgo que los nominados tienen en sus comunidades.

Las elecciones en Cuba, criticadas por los enemigos, pero a las que concurre masivamente la población, poseen esta gran fortaleza, se selecciona desde la base y por ende, la persona elegida conoce los problemas en cada lugar, a quién acudir para realizar ciertas tareas, cómo convocar y –fundamental-, la línea de comunicación se hace más expedita. Si esto no es democracia ¿ Cómo se le puede llamar?

Tampoco nomina el Partido Comunista de Cuba, como quiere hacer ver la contrarrarevolución interna, molesta por su inexistente capacidad de convocatoria. Aunque no pocos de los nominados y de los que pasarán a formar parte de la Asamblea Municipal a partir de  hoy y en otro momento serán de la provincial o diputados, militan en sus filas, sucede por decisión popular y no por imposición.

La explicación es clara, esta organización política exige a su militancia  requisitos que la gente reconoce como parte de lo que esperan de alguien que les va a representar.Muchos de los candidatos y elegidos en las elecciones desde 1959 no eran militantes del Partido Comunista y así se manifiesta en la actual.

También la composición es heterogénea, fueron nominados amas de casa, jubilados, profesionales, estudiantes, artistas, deportistas técnicos medio, obreros y líderes religiosos, entre otros.

No tenemos tampoco un sistema de elecciones con Campañas mediáticas, ni de ningún tipo. Solo las fotos y la biografía de los Candidatos se exponen en lugares públicos.

Los cubanos estamos convencidos de que es éste el sistema electoral que queremos, el que garantiza la unidad de todos y la posibilidad de participar activamente en los procesos de transformación que se manifiestan hoy en el país, de ser parte de las decisiones; el que nos permite un empoderamiento real, efectivo, justo y equitativo. Quienes son elegidos, tienen que representarnos en nuestras demandas, anhelos y propuestas. Esa es su función.

Para quienes suelen criticar de mala fe o repiten por desconocimiento las miserables mentiras que han orquestado los enemigos en  tormo a nuestro proceso electoral, sólo un dato: en las elecciones que se han celebrado desde el año 1976, han participado más del 95% de los electores, Entonces queda más que demostrado que se trata de un derecho ciudadano reconocido y por sus resultados, un incuestionable apoyo a nuestro sistema político.

Martianos profundos, los cubanos sabemos muy bien lo que significa para la Patria acudir a las urnas. Nuestro Apóstol José Martí lo definió claramente :¨La silla curul es la misión; no es la recompensa de un talento inútil… se viene a ella por el mérito propio, por el esfuerzo constante, por lo que se ha hecho antes, no por lo que se promete hacer¨.