La sede del Banco Santander construida sobre terreno saqueado

La sede del Banco Santander construida sobre terreno saqueado


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La ciudad financiera del Banco Santander en Boadilla del Monte de la que solo se han explicado grandezas

Los pelotazos inmobiliarios no sólo han ido a cargo de los promotores, el Banco de Santander también tiene el suyo propio con el agravante que consiguió estafar, desde su posición de dominio, a los dueños del suelo donde asentó su Ciudad Financiera. El suceso parece increíble y va de la mano cuando el dinero caía del cielo, los bancos daban créditos a quien se pusiera por delante, se compraban coches y se vendían pisos a precios astronómicos, pero ese dinero ha dejado de circular. ¿Está enterrado en los miles y miles de pisos, naves industriales que no han encontrado comprador o en las obras faraónicas de ayuntamientos, comunidades autónomas o en el despilfarro del gobierno de turno? ¿Y el dinero de los pelotazos del inmobiliario, donde está? Quien mucho abarca poco aprieta, por lo que influido por este dicho popular me centro en dar respuesta a esta última pregunta que da ocasión al paradigma de la alquimia medieval de convertir plomo en oro. Los ayuntamientos, cualquiera de ellos, pueden transformar suelo rustico en urbanizable y la alquimia medieval de convertir plomo en oro se queda en un juego de niños. El factor de multiplicación se sale de madre, un pedregal sin ningún valor por acuerdo municipal se puede transformar, de la noche a la mañana, en una mina de oro a tanto el palmo cuadrado. Para llegar al millonario negocio del pelotazo se tiene que vestir el muñeco y adaptarlo a la legalidad vigente. Puestos a describir uno de estos pelotazos, por el mismo precio, que sea uno donde el beneficio fue al por mayor y el engaño mayor todavía sin olvidar al beneficiario y sus compinches que disfrutan de alcurnia, prosapia y protección.

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Información aparecida en El País en la edición del 7 de abril 2013

El asunto que pretendo traer de muestra pertenece a la época dorada, cuando se ataban los perros con longaniza y todo iba viento en popa, todavía colea y es de actualidad. El pasado día 7 de abril El País traía este titular: “Una macrocausa por blanqueo de capitales lleva nueve meses parada”, la explicación que el artículo encuentra a este suceso es una disputa entre el Juzgado de Instrucción 35 de Madrid y la fiscalía, se dice que por una cuestión burocrática. No obstante por la causa han desfilado, desde 2009, cuatros jueces, dos de ellos sustitutos y el actual juez también se marcha. ¿Qué tendrá este asunto que engulle y espanta a jueces? Para no alargar el intríngulis el pelotazo tiene como protagonista a Emilio Botín y “su” Banco Santander, claro que quien se sienta en el banquillo de los acusados son otros. El pelotazo para el banco fue por varios millones que otros perdieron: los propietarios del suelo donde hoy se asienta la ciudad financiera del Santander en Boadilla del Monte. Conseguir una extensión de terreno de la magnitud que requería la mastodontica sede mundial del banco cantabro era una tarea difícil y conseguirla a un precio tirado, como dicen en el circo, más difícil todavía. Pero ahí está el Banco Santander, un especialista de malas artes en cambiar las cosas de sitio: del bolsillo de quien, descuidadamente, se ponga por delante en un abrir y cerrar de ojos ya lo tiene el banco en su caja fuerte. De esto trata este singular pelotazo y también, se pueden sacar conclusiones de que el dinero que circula por este asunto tiene conexiones con la Gürtel, y con alcaldes del Partido Popular. El dinero, que al final acaba en sociedades inscritas en Londres ocurre lo mismo como el dinero de Barcenas en Suiza, cuyo objetivo es ocultar su origen ilícito.    

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El arquitecto Leopoldo Arnáiz Eguren pieza clave en el desarrollo de la alquimia municipal

Para la alquimia de transformar suelo rustico en urbanizable se necesita algo más que un acuerdo de un pleno municipal, es necesario que un arquitecto, y su equipo, tracen sobre el papel las parcelas correspondientes con sus calles y avenidas. Para esta labor se contó con la inestimable intervención de Leopoldo Arnáiz Eguren que ya por aquel entonces era una figura requerida por los alcaldes de los alrededores de Madrid para el diseño de unos trazos que iban a valer millones. Arnáiz, no se limitaba, como arquitecto, al dibujo de los planos también ofrecía un servicio más completo a la carta, que a continuación se explica, sino que, recordando aquel que dice: el que corta y reparte se lleva la mejor parte, a través de testaferros se quedaba a precios de risa pedregales rústicos que luego, al acabar su trabajo, valdrían mucho más. Era del todo necesario ocultar estas operaciones y enviar el dinero del pelotazo fuera del país, al parecer Rosa Llanos González fue quien le montó el entramado de empresas opacas con las que se desviaron 600 millones de euros. Arnáiz disponía del 90% y Rosa Llanos el 10% restante de las acciones de varias empresas. Cosas de la vida, discutieron por la distribución accionarial y Llanos acabó denunciando este entramado societario en el Juzgado Mercantil 4 de Madrid. Esta pelea entre el arquitecto Leopoldo Arnaiz  y su socia Rosa Llanos acabó en una investigación por blanqueo de capitales. Poco esperaba Arnáiz que las cosas se complicaran de tal manera que incluso se personaran en la causa, como acción popular, Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida, y de José María González, diputado regional de la misma formación política en el parlamento de Castilla y León. El entramado de sociedades vinculadas a Leopoldo Arnáiz, que nunca figura como propietario directo para eludir la incompatibilidad legal ya que participaba, activamente, como redactor del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), tenía en las sociedades Beltraex-Nexo y Fersa Gestión (dos de las ocho sociedades cabecera) un entramado de 33 empresas que son dueñas de suelos o proyectos inmobiliarios en municipios regidos por el Partido Popular como en Boadilla del Monte, Alcorcón, Pinto, Soto del Real, Arroyomolinos, y varios más. Pero centremos los tejemanejes de Arnáiz en Boadilla del Monte y su relación con el Banco Santander.

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Donde hay un marrón ahí está Emilio Botín y su bajel pirata

Para albergar la sede matriz de todo el imperio del Banco Santander se construyó una ciudad financiera en Boadilla del Monte (Madrid), en la que el banco ubica todas sus dependencias. Esta concentración de dependencias reducía gastos, permitía vender inmuebles céntricos, y mejorar el rendimiento de sus empleados: “No me van a oír decir que quiero que la gente trabaje menos horas, pero sí espero que aprovechen al máximo cada una de ellas”. Así de rotundo se expresó Emilio Botín cuando presento a la prensa el faraónico macroproyecto de la ciudad financiera. Cinco mil empleados se  dan cita en este complejo. Superado este efecto, como de costumbre, el presidente del Santander mataba dos pájaros de un tiro: con el rediseño del espacio y la marcha a Boadilla del Monte, el banco liberó 14 edificios de propiedad, y se quitó de encima el coste del alquiler de otros 11. Por la venta de los inmuebles ingresó 540 millones de euros, de los que 500 corresponden a plusvalías. Singularmente, a pesar de informar públicamente por el banco, los accionistas jamás vieron un euro de las operaciones de venta que se realizaron. Pero veamos si el genoma de esta ciudad financiera no esta contaminado por los especialísimos genes de la saga de los Botín. El episodio tiene su turbulenta historia ya antes de empezar a poner un ladrillo. La compra de los terrenos de tan fantástica ciudad financiera tuvo también un grado de fantasía. Anticipo que el asunto va del más puro estilo Botín.

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En manos de los especuladores actuales la alquimia mediaval es un juego de niños

Para empezar, Boadilla del Monte no fue la primera de las opciones donde instalar la macrosede del Santander, fue Alcobendas. Quien se cuido de negociar con el Ayuntamiento de Alcobendas por parte del Banco Santander, ya que la operación data de 1996, fue Leopoldo Arnaiz. Como la operación no salio bien se inventaron otra, evidentemente mejorando la presente. Para ir a tiro hecho no hay nada mejor que el soborno a funcionario público, convendrán conmigo que facilita mucho cualquier negocio. Sí lo prefieren pueden sustituir lo de soborno puro y duro, por el devengo de honrosas comisiones, pero el negocio es el mismo. El 26 de julio de 1996 el Pleno de la Corporación de Boadilla del Monte acordó la adjudicación de un contrato de consultoría y asistencia técnica para llevar a cabo labores de revisión del Plan General de Ordenación Urbanística; a la sociedad lngorma S. L. Esta sociedad era el disfraz de Leopoldo Arnaiz y, a su vez, del Banco Santander. En esta ocasión la operación para adquirir los terrenos necesarios no podía fallar. Pagando, san Pedro canta. En el término municipal de Boadilla del Monte no se encontraba como urbanizable ningún solar o terreno disponible lo suficientemente extenso como para cubrir las necesidades del banco. Sin embargo, si existía, en la zona conocida como Boadilla Sur, terreno suficiente para albergar el proyecto, si bien toda la extensión tenía la calificación de suelo rustico.

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El consejo de administración del Banco de Santander sale muy bien en las fotos, incluso parece que no hubieran roto un plato

Una vez que Leopoldo Arnaiz entra de lleno en las labores de asesoramiento y consultoría -cobrando del Ayuntamiento más de 12 millones de pesetas- convocó una reunión con los propietarios de los terrenos. Les informó categóricamente que los terrenos de Boadilla Sur se quedarían para vestir santos, la ordenación urbanística los dejaba como monte reforestable. Con esta mala noticia a los propietarios de los terrenos, Arnáiz ya tenia puesta una Pica en Flandes. El paso siguiente seria ofertar a los propietarios precios a la baja para que vendieran unos terrenos que no tenían otra aplicación que no fuera oír cantar los pájaros y ver crecer los árboles por los siglos de los siglos. Quien se ocupo de las operaciones de compra de los terrenos fue un hermano de Arnáiz disfrazado de “Luis Muniz”, tal como se presentaba ante los propietarios en una suplantación de personalidad para no descubrir el engaño que estaban perpetrando. La negociación se tornó las más de las veces en autentica extorsión y chantaje, por cuanto cada propietario remiso a la venta en los términos de la paupérrima oferta, era amenazado con las penas del infierno. Tal es así, que en algunas ocasiones se les manifestó que:”si no vendéis los terrenos os aseguro que quedaran para retama”. La adquisición de los terrenos se hacía por parte de la sociedad Centros de Equipamiento de la Zona Oeste, S. A. que ocultaba especialmente la verdadera adquisición por el Banco Santander. Se trataba de una sociedad que se constituyo el año 1961 con el nombre Hogarte, S. A. y cambio de denominación y de objeto social el 29 de junio de 1998, justo para cometer el latrocinio.

Para dar una dimensión de la trama urdida: se realizaron 70 operaciones de compraventa, donde se transmitieron 2.130.000 metros cuadrados de terreno, por los que se pagaron entre las 1.000 y las 2.500 pesetas por metro cuadrado. A finales de 1998, y una vez adquiridas las fincas necesarias para llevar adelante el proyecto, Centros de Equipamiento de la Zona Oeste solicitó al Ayuntamiento de Boadilla del Monte una recalificación de los terrenos adquiridos. Ya se podrán imaginar ustedes cual fue la respuesta del Pleno del Ayuntamiento, conforme con el previo “secreto”  compromiso de su alcaldesa Nieves Fernández Crespo con los representantes disfrazados, acordó aceptar la propuesta del Banco de Santander. El Expositivo en su pacto primero dice así: “Y.- Que la sociedad Centros de Equipamiento Zona Oeste, S. A., perteneciente al Banco Santander, ha formulado al Ayuntamiento solicitud de recalificación de los terrenos, en una extensión aproximada de unas 200 hectáreas en el área sur del municipio adquiridas recientemente para promover un Campus de Servicios Bancarios, que incluye centros de tecnología y desarrollo, telemáticos y de formación del propio banco, así como los equipamientos necesarios para desarrollar un centro autónomo.”

En el pacto primero del Convenio se dice lo siguiente:

“El Ayuntamiento llevara a cabo, en el marco de las previsiones del Avance de la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana del Municipio, una modificación puntual del Plan General vigente en el ámbito de los terrenos adquiridos que se reflejan en el plano que se adjunta, a la vista de la importancia del complejo proyectado y la urgencia de su realización”.

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Arturo González Panero correa de transmisión del jefe de la Gürtel, Francisco Correa

A la vista está que la urgencia de su realización no responde a ningún tipo de criterio urbanístico objetivable, ya que única y exclusivamente se recalifica el terreno en función de su actual titularidad de dominio del Banco Santander. Por lo que se refiere, sin embargo, a las fincas adyacentes ajenas al patrimonio del banco, continúan, como no, considerándose como suelo no urbanizable y sirven de ornamento forestal a la ciudad financiera. Como si fuera algo sagrado, ni tan siquiera se han delimitado los terrenos a recalificar, basta sólo con que consten que pertenecen al banco de Botín. De todo esto, que ha movido un ahorro de costes para el Santander de más de 20.000 millones de pesetas y un desahorro directamente proporcional a los antiguos propietarios de los terrenos, nadie dice nada. Tan sólo el concejal del Ayuntamiento de Boadilla del Monte Ángel Galindo Torres puso el grito en el cielo. En su gloria, el alcalde, Arturo González Panero, debió de confundir la ciudad financiera con el Vaticano; la corporación del Ayuntamiento cabecea, no se sabe si por asentimiento o por reverencia al dios dinero. Hay que añadir que todo este embrollo por no pagar lo que pudieran valer los terrenos que la sociedad Centro de Equipamientos Zona Oeste, a través de la cual el Santander adquirió esta gran extensión de terreno, y que es por tanto la sociedad que ha centralizado el desarrollo y la ejecución urbanística de la denominada ciudad financiera, fue, en todo momento, objeto de ocultaci6n ilícita en las cuentas del Santander. Tampoco pudo conocerse por que no se presentaron sus cuentas en el Registro Mercantil.

La otra cara de la Luna

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Francisco Correa, motor de transmisión en el urbanismo de Boadilla del Monte

370px-Cara-oculta-luna[1]Pero todo lo anterior es anécdota desde el momento que el Tribunal Superior de justicia de Madrid declaró la nulidad del proyecto urbanístico. El tribunal cursó autos al Ayuntamiento de Boadilla del Monte con la orden imperativa de que se denegaran las licencias de construcci6n que estuvieran pendientes de emitir. ¿Se pararon las obras? ¡Que cosas dices Novoa, aún no te has enterado que las resoluciones judiciales son interpretables a conveniencia del poderoso! ¿Qué vitaminas toma un alcalde para pasarse por el forro una orden explicita de un juez? La respuesta la encontramos en la otra cara de la Luna: la cara oculta. Como no podía a ser de otra manera a esta historia le falta uno de los protagonistas: el que cobra por permitir que el Banco de Santander en lugar de pagar por unos terrenos lo que valen en el mercado opta por engañar, a nivel de estafa, a los propietarios del suelo. En Boadilla del Monte se juntaron el hambre y las ganas de comer. Según la investigación del caso Gürtel, el urbanismo en Boadilla estaba controlado por Francisco Correa a través del alcalde, Arturo González Panero, y del director general del Ayuntamiento y máximo dirigente de la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda, Tomás Martín Morales, que también está imputado en la trama corrupta. Existen además varias operaciones de compraventa entre testaferros de Arnáiz, que era la pieza clave, y los testaferros en las empresas de la trama Gürtel. Detrás de los testaferros están los dirigentes o conseguidores del Partido Popular que transmitían las ordenes de actuación a sus alcaldes que actuaban a mando a distancia. Pero rematemos el tema que nos ha traído aquí con una pregunta del tritritrillón ¿Cobró el arquitecto Arnáiz del Banco Santander? Pues, sí cobró a través de Beltraex Nexo, el administrador de la empresa es un mero testaferro Constantino Díaz y esta imputado por delito fiscal precisamente a raíz de los pagos del Santander. El banco ha reconocido que “Beltraex hizo unos trabajos para la sociedad Centro de Equipamiento Zona Oeste S.A. de consultoría inmobiliaria en la operación de la Ciudad Financiera” y aseguran que no conocen los detalles: “Pagamos las facturas y no sabemos si esa sociedad era o no de Arnaiz”. Así, pasándose la pelota de uno a otro se han consumado los pelotazos en este país de sabios donde el más tonto hace relojes y el redactor municipal del plan urbano de la Ciudad Financiera cobró bajo mano del Santander pero a través de una empresa opaca. Al menos se molestó en esconder el botín.

P.D. Siguiendo, por aquí y por allí, los papeles de Barcenas del extesorero del PP, me han llevado a través de sociedades extinguidas al extranjero y de vuelta a sociedades domiciliadas en Barcelona y A Coruña (también extinguidas). A ver hasta donde nos llevan.

http://ataquealpoder.wordpress.com/2013/04/13/sede-del-banco-santan...

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