… Bote el suyo, ¡Compre el nuestro!

Me refiero al Pensamiento.

Cómprese un televisor pa´que viva a lo moderno…

Alí Primera

Siempre, en algún momento del día, aquel hombre solía quejarse. No había deseo más balbuceado por sus labios que la llegada de la hora de salida. Y siempre me senté a su lado, en aquella caja oscura y fría llamada oficina. Una tarde me decidí a preguntarle, por qué Carajos chillaba tanto, por qué parecía tan infeliz. Al nombrarle esta última palabra me dijo: ¿Sabes que es lo que realmente me hace feliz?: Poder llegar a mi casa y sentarme, relajarme frente al televisor. Y sin dejarme siquiera abrir la boca, continuó: y nadie puede cuestionar qué me hace o no feliz.

Bueno, yo no soy nadie, y se que el nunca llegará a leer esto, no lo leerá porque estará “entretenido”, “relajándose” frente a su querido aparato.

El año pasado se registró en San José de Guanipa, estado Anzoátegui, el asesinato de una familia: padre, madre embarazada e hija de apenas cuatro añitos. Este año descubrieron al grupo de jóvenes “satánicos” que cometieron el repudiable acto. También, hace pocos días en El Tigre, ciudad perteneciente al mismo Estado, otro joven “perturbado” fue descubierto tras el asesinato de una estudiante universitaria que estaba desaparecida desde hacía casi dos meses y se manejaba la tesis del secuestro. Las investigaciones arrojaron una conclusión irrebatible: la muchacha fue asesinada por su novio quien con fría y calculable naturalidad la enterró en el patio de su propia casa.

Y la gente dice: ¡Increíble, eso solo se ve en televisión!

Si, así es, eso sólo se ve en televisión. Y lo siento por todas aquellas personas que disfrutan de sus series favoritas, pero tengo que reafirmarles que sí, ¡esa mierda sólo se ve en televisión! Esas personas disfrutan viendo su escena del crimen, su mente criminal y vaya usted a saber cuanto programita más que les llena la cabeza de los más diversos y atroces casos de criminales norteamericanos.

Pero papá y mamá salen a trabajar para poder conseguir los realitos y pagar la televisora por cable, y mientras todo esto pasa, el niño se sienta frente al gran mago con la cara de vidrio sintiéndose dueño del mundo con el control en la mano.

Bien lo dijo Alí: …Sutil es la esclavitud, ya no sentimos el látigo que nos resuena en la espalda, es la nueva esclavitud… Para mí, hay una de dos: una es destruir al amo y dos es tener un hijo esclavo… No le estoy diciendo que vaya y le caiga a martillazos al aparatito, sino que reflexione sobre toda esa cadena de programas que terminan a través de una reincidencia mediática y una profunda imposición de pensamientos, concretándose en la realidad, en nuestra realidad.

B.V

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Comentario

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Comentario de Yolanda. el julio 24, 2010 a las 4:12am
Muy bueno Blanca. Gracias un abrazo revolucionario.