La lección económica de Chávez para Europa

La lección económica de Chávez para Europa


 

Por Richard  Gott

Tomado del periódico británico The Guardian

Hace unos años, cuando viajaba en el avión presidencial  del presidente venezolano Hugo Chávez con un amigo francés de Le Monde Diplomatique, nos preguntaron  qué pensábamos de lo que sucedía en Europa. ¿Había alguna posibilidad de un  movimiento hacia la izquierda?   Respondimos con el tono deprimido y pesimista típico de los primeros  años del siglo 21. Ni en Gran Bretaña  ni  en Francia ni en ninguna otra parte de la eurozona veíamos muchas posibilidades  de un gran avance político.

Entonces, dijo Chávez con un guiño, a lo mejor podemos  acudir en su ayuda, y recordó la época en 1830 cuando las muchedumbres  revolucionarias en las calles de París habían salido enarbolando el sombrero de  Simón Bolívar, el liberador sudamericano de Venezuela que moriría a fines de  ese año. La lucha por la libertad, al estilo latinoamericano, fue presentada  como el camino a seguir por Europa.

Por ese tiempo el optimismo de Chávez me alentó, pero no  me persuadió. Sin embargo, ahora creo que tenía razón; fue bueno que me  recordaran que Alexis Tsipras,  líder del partido político radical de izquierda de Grecia, Syriza, había  visitado Caracas en 2007 y preguntado acerca de la posibilidad futura de  recibir petróleo barato venezolano, de manera parecida a Cuba y a otros países  caribeños y centroamericanos. Hubo un momento en el que Ken Livingstone y  Chávez elaboraron un acuerdo petrolero entre  Londres y Caracas que parecía prometedor,  hasta que fue rechazado por Boris Johnson.

Más importante que la perspectiva de petróleo barato es  el poder del ejemplo. Chávez ha estado dedicado desde el inicio del siglo, y  aún antes, a un proyecto que rechaza la economía neoliberal que aflige a Europa  y a gran parte del mundo occidental. Se ha opuesto a las recetas del Banco  Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y ha luchado duramente contra las  políticas de privatización que dañaron la base social y económica de  Latinoamérica y con la cual la Unión Europea está amenazando a Grecia para  destruir su economía. Chávez ha renacionalizado muchas industrias, incluyendo  el gas y el petróleo, que fueron privatizadas en la década de 1990.

Las palabras e inspiración de Chávez han  tenido un efecto más allá de Venezuela. Han  alentado a Argentina a suspender los pagos de su deuda; a reorganizar su  economía posteriormente y a renacionalizar su industria petrolera. Chávez  también ha ayudado a Evo Morales de Bolivia a manejar su industria petrolera y  de gas en beneficio del país, en vez de en el de sus accionistas extranjeros, y  más recientemente a detener el robo por España de las ganancias de su compañía  eléctrica. En especial, él ha mostrado a los países de Latinoamérica que hay  una alternativa al único mensaje neoliberal que se ha estado transmitiendo  durante décadas, por parte de gobiernos y de medios dependientes de una  ideología obsoleta.

Ahora es el momento de que ese mensaje alternativo sea  oído más allá, sea escuchado por los electores en Europa. En Latinoamérica, los  gobiernos que siguen una estrategia alternativa han sido reelegidos una y otra  vez, lo que sugiere que es eficaz y popular. En Europa, los gobiernos de  cualquier tendencia que siguen el modelo neoliberal establecido parecen caer  ante la primera valla, lo que sugiere que la voluntad del pueblo no está  comprometida.

Chávez y sus correligionarios en la nueva “revolución  bolivariana” han hecho un llamado al “socialismo del siglo 21”, no un regreso a  la economía estilo soviético o a la continuación de la adaptación ramplona  social demócrata del capitalismo sino, como lo ha descrito el presidente  ecuatoriano Rafael Correa, el restablecimiento de la planificación nacional por  el estado “para el desarrollo de la mayoría del pueblo”. Grecia tiene  una maravillosa oportunidad de cambiar la  historia de Europa y lanzar su sombrero de Bolívar al aire, como hicieron los carbonari italianos en París hace todos  esos años. Lord Byron, quien tenía la intención de irse a vivir a la Venezuela  de Bolívar antes de marchar a ayudar a liberar a Grecia, puso a su yate el  nombre de Bolívar; sin duda estaría complacido de los hechos contemporáneos.

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