La ignorancia o la maldad de un director de diario

 

Por Ernesto Wong Maestre (*)

 

He leído recientemente el editorial de un periódico venezolano (1) perteneciente a la cadena de Diarios de las Américas (2) del cual resaltan varias mentiras que me han obligado a comentarlas, sobre todo porque perjudican a la Nación y a la Patria Grande, donde estamos todos, nuestras familias, hijas e hijos, abuelos y abuelas, nietas y nietos, madres y padres, en fin todos.

 

La responsabilidad del contenido del editorial es del Director, lo haya escrito él o no, sea información cierta o falsa. Esta falsedad puede estar dada por ignorancia o por maldad. Conociendo como piensa ese director me inclino a pensar más en la intención malsana del autor que en el desconocimiento lo que dio vida a ese escrito, al que inmediatamente me referiré.

 

Según ese editorial titulado “Guyana y Venezuela”, “la política exterior del Gobierno bolivariano se parece a un agujero negro. Nadie sabe hacia dónde va ni que se propone”. Esta afirmación del editorialista busca crear incertidumbre en los lectores basándose en una falsedad que se puede demostrar hasta con las propias noticias y comentarios sesgados y tendenciosos que a diario publica su propio periódico. De manera que lo del “agujero negro” parece más un expresión racista y discriminatoria que una argucia literaria.

 

Todos los días, desde la mañana hasta la madrugada, en la mayor parte de los medios de comunicación de Venezuela, los temas noticiosos o de opinión vinculados a la gestión del Gobierno de Venezuela con diversos gobiernos o instituciones en el mundo son tan constantes como profusos y diversos.

 

¿En qué mundo vive este director que afirma que “nadie sabe qué piensa (el Gobierno) de las relaciones con el mundo”? ¿No sabrá el pueblo bolivariano, consciente y decidido, qué piensa su gobierno sobre la integración latinoamericana? ¿Sobre el Alba o Unasur?¿Sobre los bombardeos de la Otan a Libia? ¿Sobre la crisis financiera y las protestas en Europa contra los recortes sociales? ¿Sobre las amplias perspectivas de las relaciones con China? ¿Sobre las agresiones económicas y mediáticas de EEUU contra Venezuela?. Por supuesto, se encontrarían a millones en este país que le explicarían a este pseudoperiodista, editorialista amarillista, con lujo de detalles qué piensa el Gobierno bolivariano de las relaciones con el mundo, tanto de ese mundo de explotación, crisis y guerras que defiende el editorialista como de ese nuevo mundo que nace signado por el socialismo y que está aportando importantes soluciones a los problemas de las grandes masas.

 

La construcción de casas para los necesitados a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela a donde se articulan China, Rusia, Irán y Bielorrusia entre otros países, con mucha fuerza, o la Misión Agro Venezuela con la que colabora Cuba, Argentina, Brasil, Irán, China, entre otros países, implican miles de proyectos en ejecución en los que se involucran cientos de miles de venezolanos de forma consciente y amena, por citarle solo dos Misiones de las más de veinte en favor del pueblo.

 

¿Por qué entonces este pseudoperiodista agrede a ese pueblo trabajador, al ignorarlo y decir que “nadie sabe qué piensa (el gobierno) de las relaciones con el mundo”. ¿Qué carrizo va a pensar el pueblo?, señor director, si no es que ese mundo amigo es bienvenido a Venezuela.

 

Precisamente, es aquí donde está parte de la urgente motivación que mueve al editorialista, opuesto desde hace muchos años a la extensión de los servicios gratuitos de salud, educación y recreación, o de los servicios de capacitación agropecuaria para el pueblo venezolano, en donde toman parte con mucha pasión los colaboradores cubanos, chinos, rusos, iraníes o argentinos.

 

No es casual entonces que ese editorial abogue por “un cambio de gobierno” para que “de esas relaciones” no quede nada. Con ello demuestra el director que su apego a la oligarquía caraqueña es tan fuerte que llega hasta preferir el genocidio de su propio pueblo, como estaba ocurriendo en la IV República hasta que llegó el Comandante Presidente Hugo Chávez en 1998 y “mandó a parar” y con los proyectos transformadores le ha propinado “un parao” a la ignominia capitalista que la mantiene en pleno shock, de ahí su desespero y el uso de las mentiras porque las verdades están del lado bolivariano.

 

Por supuesto, la inicial falacia esgrimida en el editorial es la premisa principal del director para decir más adelante que “el agujero negro de la política exterior se ha hecho demasiado patético en el caso de Guyana...”. Y aquí valga reconocer en este tipo de razonamiento inductivo, es decir generalizar lo que puede ser una particularidad, es empleado frecuentemente por este tipo de opinadores alejados de la realidad con el fin de confundir a los lectores o mantenerlos en la ignorancia respecto a la realidad.

 

Pero tampoco es una verdadera particularidad. He ahí un ejemplo de la construcción de una “mentira mediática” de las cuales recientemente se hizo el foro en el CELARG. Es una mentira porque a lo largo de los últimos años los gobiernos de Venezuela y Guyana han dado pasos importantes en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y multilaterales, y de ello han dado cuenta los medios públicos de comunicación como son la Agencia Venezolana de Noticias, Telesur, Venezolana de Televisión, Radio Nacional de Venezuela o la Radio del Sur que no están de espalda a la realidad como lo están muchos de los medios privados, entre ellos este diario que publica el editorial referido.

 

¿Cómo se atreve a decir este señor, a tono con lo que declara el terrorista de Estado USA Roger Noriega, que “los intereses permanentes de la nación no cuentan ni están presentes en este tipo de relaciones”? ¿Es que para él “los intereses permanentes de la nación” son los de los monopolios y transnacionales y no los del pueblo que son los verdaderos beneficiados de esas relaciones con el mundo que sostiene el Gobierno bolivariano?

 

¿Cómo puede este director promotor y exaltador del golpe de Estado del 2002 decir en el editorial que la Unasur “es un club de mutuas complacencias” faltando el respeto a los doce gobiernos suramericanos que con tanto entusiasmo crearon ese organismo multilateral y a sus pueblos que depositan en él sus esperanzas de redención? ¿Será por ello que este dictadorzuelo de la promiperialista cadena Diarios de América dice que “Unasur es un paso atrás”?.

 

Claro, Unasur es un obstáculo para que las oligarquías latinoamericanas puedan seguir vendiendo los recursos naturales y riquezas de los pueblos a las transnacionales y al Complejo Militar-Financiero-Comunicacional de EEUU como lo hicieron en décadas pasadas.

 

Por ello, es que se debe reconocer en ese escrito que tanto lo general que allí se afirma, como lo particular, son falsedades y quien parte de premisas falsas llega a conclusiones y pronósticos también falsos.

 

(*) Email: wongmaestre@gmail.com

Twitter: @ProfeWong

 

  1. Diario El Nacional, dirigido por Miguel Enrique Otero. Ver editorial del 21/9/2011.

  2. Cadena de Diarios de América conformada por once periódicos de América Latina, punteros del perfil editorial trazado por el Departamento de Estado y el Pentágono de EEUU. Ellos son: La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Comercio (Ecuador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela).

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Etiquetas: Exterior, Mediáticas, Mentiras, Oposición, Política, Venezuela

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