Publicado por Roberto Torres (robertot) lunes 27 de septiembre de 2010.

Miembros influyentes del equipo de seguridad nacional del presidente Barack Obama dudan de su estrategia en Afganistán, según un nuevo libro del reconocido periodista investigador Bob Woodward; así lo reflejó la versión digital del diario The New York Time, uno de los más importantes de Estados Unidos.

La información se la acredita la Agencia Associated Press bajo el título “Asesores de Obama divididos sobre guerra” y la retomo, porque el Jefe de la Casa Blanca adopta la decisión de triplicar el nivel de soldados en la nación centroasiática, a pesar de que su enviado especial para la región piensa que este plan no dará resultados.

Según el libro Las Guerras de Obama, el mandatario presionó a sus asesores en busca de formas de evitar una gran escalada de la guerra en Afganistán. “Quiero una estrategia de salida'', dijo en una reunión, pero en privado le pidió al vicepresidente Joe Biden que presentase una alternativa opuesta al aumento de tropas en aquel país.

Controvertido modo de manejar un conflicto bélico, pues por un lado moviliza más soldados hacia Afganistán y, por otro, solicita propuestas para una salida del atolladero, que heredó del Gobierno de George W. Bush y cuya popularidad se fue al piso por no regresar a casa a los uniformados.

Otro detalle planteado en el “Time” se refiere a que Obama finalmente rechazó el plan alternativo y estableció un calendario para la retirada, porque “no puedo perder el respaldo de todo el Partido Demócrata”, argumentó en este “pa palante y pa tra”.

De esas indefiniciones respecto a las operaciones en Afganistán, extraigo dos conclusiones: Una…el fracaso de la presencia norteamericana en ese país provoca incertidumbre en los asesores de seguridad y dos…la mayor preocupación del Gobernante no es la vida de sus hombres en misión, sino la pérdida del respaldo de su Partido.

Cuando algún día se inicie el repliegue de esos militares se sabrá el precio real de la guerra contra los talibanes; sólo que entonces los republicanos y demócratas le pasarán la cuenta a Obama y sobre todo el electorado durante los próximos comicios presidenciales.

Precisamente la terquedad de Bush en cuanto a la presencia de efectivos en Iraq y la extensión del conflicto hacia Afganistán le restó tanta popularidad que muchos pensamos que no terminaría su mandato en la mansión imperial.

Entretanto, un funcionario del Gobierno confirmó en Washington la versión de Woodward de que la CIA tiene un grupo paramilitar formado por afganos que persiguen blancos del Talibán y Al Qaida, fuerza que algunos medios de prensa califican de matarifes al servicio de la Agencia Central de Inteligencia.

Al cabo de ocho meses de la nueva Administración, inmersa en la mayor crisis económica y financiera de la historia y gastos multimillonarios por las guerras en Iraq y Afganistán, otros fantasmas rondan la Casa Blanca y no faltan quienes la cuestionan en temas tan polémicos como estos. Otros no lo dicen, pero lo piensan….”la guerra de Estados Unidos en Afganistán es un dolor de cabeza”.

Con esos aires en contra, ni el propio Obama anunciaría su candidatura para otro mandato al frente del Gobierno de Estados Unidos; quizás si rectificara en asuntos tan vitales como la economía, las guerras en Iraq y Afganistán y hasta en su política exterior hacia América Latina, quizás –repito- mejoraría su índice de popularidad.

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Etiquetas: Divididos, Obama, asesores, de

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