Por Pedro Hernández Soto

 

Agradable noticia que la 21 Feria Internacional del Libro Cuba 2012 -a efectuarse del 9 al 19 de febrero en La Habana y hasta el 4 de marzo en las demás provincias del país-, esté dedicada a los autores cubanos, Zoila Lapique Becali, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2002, y Ambrosio Fornet Frutos, Premio Nacional de Literatura 2009 y Premio Nacional de Edición 2000; y además rinda homenaje a Antonio Aponte, ejecutado cruelmente hace 200 años y al cumplirse el primer centenario de la masacre de los miembros del Partido de los Independientes de Color.

 

Es bueno recordar que José Antonio Aponte (¿?-1812) fue un criollo negro y liberto, carpintero tallador, con ilustración autodidacta, que gozaba de gran prestigio entre los negros y mulatos libres de su época, dada su condición de Cabo primero de las milicias habaneras, en el Batallón de Marinos (retirado junto con otros muchos bajo el pretexto de la edad), y la dirección del cabildo abakkuá Shangó-Teddun.

 

Aponte estructuró una conspiración abolicionista en La Habana, en 1811, y sus redes se expandieron hasta Sancti Spíritus, Trinidad, Camagüey, Bayamo, Holguín y Santiago de Cuba. Se alzó en armas el 15 de marzo de 1812, en el ingenio Peñas Altas, en Guanabo, hoy perteneciente a la Habana del Este.
La conspiración tenía como objetivos abolir la esclavitud, derrocar el gobierno colonial, instaurar una sociedad sin discriminación e intentar derrumbar la estructura social española.

 

Aponte y sus seguidores fueron apresados cuando se dirigían a las regiones de los alzamientos para asumir la dirección de la insurrección. El 9 de abril de 1812, por orden del Capitán General de la Isla, Salvador de Muro y Salazar, Marqués de Someruelos, fueron ahorcados sin juicio previo, los negros libres José Antonio Aponte, Clemente Chacón, Salvador Ternero, Juan Bautista Lisundia, Estanislao Agublán y Juan Barbier, así como los negros esclavos Salvador Esteban Tomás y Joaquín Santa Cruz.Después cortaron las cabezas de los jefes principales y las introdujeron en jaulas de hierro para exhibirlas en lugares públicos.

 

De la masacre a los miembros del Partido de los Independientes de Color también una breve reseña.

 

La República de Cuba siguió a una historia de más de cuatro siglos de esclavitud que desarrolló un racismo visceral, acrecentado por los norteamericanos a partir de su intervención en nuestra isla tras la Guerra Cubano-Española-Norteamericana.

 

Debemos tener en cuenta que la raza negra aportó el 80 por ciento de los combatientes del Ejército Libertador, más del 14 por ciento de sus generales y el 30 por ciento de sus coroneles.

 

Ya en el ejercicio del poder, el primer presidente de Cuba republicana, Don Tomás Estrada Palma, discriminó a los negros y mestizos de todos los cargos públicos. La exclusión fue cruel y vejaminosa.
En las elecciones del 1ro. de agosto de 1908 no salió electo ni tan solo uno de los candidatos negros de los partidos Liberal y Consevador.

 

En respuesta a tal situación el 7 de agosto de 1908, se efectuó la reunión fundacional de la Agrupación Independiente de Color, que resultó presidida por Evaristo Estenóz junto a Gregorio Turín, secretario, ambos exoficiales del Ejército Libertador.

 

El planteamiento de la Asociación fue claro y definitorio: “Los hombres de color que militan en los partidos políticos, no han tenido, no tienen, ni tendrán, correligionarios en ellos, más que en los casos en que se proyecte una manifestación callejera, para que sean los negros los portadores de las candilejas; para que formen los núcleos numerosos que aplaudan en los mítines, para que sean los propagandistas decididos y entusiastas de los candidatos postulados por el partido, para que sean los agentes gratuitos y diligentes el día de las elecciones, y para conseguir tal cooperación, tan solo basta con que aparezcan en la candidatura del partido, dos o tres nombres de individuos de piel oscura, postulados para los más humildes de los cargos…”

 

No tardaron los dirigentes de los partidos Liberal y Conservador, medios de prensa reaccionarios e incluso el senador liberal negro Martín Morúa Delgado, en atacar a la nueva agrupación, acusándola de racista.

 

No obstante la asociación fue aceptada como partido político con el nombre de Partido Independiente de Color (PIC) y participó en las elecciones presidenciales de noviembre de 1908, aspirando solamente a elegir representantes al Congreso.

 

El 11 de febrero de 1910, Morúa Delgado presentó en el Senado, una enmienda al artículo 17 de la Ley electoral para eliminar el PIC de política cubana, basándose en que “considera contraria a la Constitución y a la práctica del régimen republicano la existencia de agrupaciones o partidos políticos exclusivos por motivos de raza, riqueza, título profesional o nacimiento”.
La enmienda fue aprobada por el Senado en febrero de 1910 y en mayo próximo por la Cámara de Representantes.

 

La represión ya se había extremado, Estenóz y más de 70 miembros del PIC estaban en prisión. Comenzó entonces una nueva lucha para el PIC: lograr la abolición de la enmienda que le impedía participar en la liza política.

 

Esta lucha alcanzó su nivel más alto durante la presidencia de José Miguel Gómez, regenteada por su ministro de gobernación el general Gerardo Machado y Morales. El 20 de mayo de 1912 miembros del PIC se alzaron en armas.

 

La asonada fue más fuerte en Oriente, allí los exoficiales del Ejército Libertador Pedro Ivonet y Evaristo Estenoz, dirigieron los amotinados. El armamento disponible era a todas luces obsoleto e nulo para combatir las fuerzas gubernamentales dirigidas por el mayor general José de Jesús Monteagudo.

 

La campaña duró alrededor de dos meses. Fueron asesinados de modo impune más de tres mil negros y mestizos, mal armados o desarmados, en mayor cuantía en la antigua provincia de Oriente. Las tropas del Gobierno tuvieron 12 bajas.

 

Evaristo Estenóz murió el 27 de junio de 1912, por causas no bien precisadas: unos aseguran fue ultimado por el teniente de la Guardia Rural Lutgardo de la Torre tras ser capturado vivo y otros presumieron que se había suicidado. Pedro Ivonet fue asesinado por el teniente Arsenio Ortiz, por orden del general Monteagudo, en el tren donde lo trasladaban preso hacia la Habana.

 

Para ampliar sobre este tema le sugiero consultar el libro La masacre de los Independientes de Color, del doctor Silvio Castro Fernández, publicado por Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2008. 

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