Los abogados suelen utilizar una frase acuñada para mencionar aquello que no necesita demostración ni prueba documental alguna. Ellos dicen “de público y notorio”. Es algo así como afirmar la existencia del sol cuya única prueba es mirar el firmamento durante el día. Es de público y notorio, sin necesidad de prueba alguna que si hay un sector que siempre progresa en la Argentina, aun en las más grandes debacles, es la llamada clase política. Salvo honrosas excepciones, los políticos logran en poco tiempo un bienestar económico que sería inalcanzable en el mismo lapso en cualquier otra actividad por más exitosa que ésta fuera. No siempre este enriquecimiento tiene que ver con el robo directo, muchas veces se trata de una muy bien utilizada capacidad de tráfico de influencias y lobby a partir del uso fronterizo de los privilegios del cargo.
Sin embargo existe otro sector de políticos cuya fortuna ya era considerable antes de dedicarse a una tarea que debiera ser noble. En ese caso se busca no solamente el incremento de la fortuna sino la impunidad necesaria para los negocios poco claros pasados y presentes.
¿Cómo es que estos señores logran ser electos? El clientelismo es una de las causas pero combinada con otros elementos inherentes al sistema en que nos encontramos inmersos.
La desaparición de los partidos políticos como nucleamientos de identidad ideológica con un proyecto común ajeno a las ambiciones personales ha provocado un vacío que fue llenado por los personalismos dependientes de la construcción de imagen. Mientras los partidos políticos operaban como propuesta de un cuerpo de ideas y un proyecto que era aprobado o no por la ciudadanía, los personalismos operan de manera inversa. Encuestan a la ciudadanía para saber qué les preocupa, en base a ello arman una propuesta que sirve sólo para llegar al poder, y si lo hacen gobiernan con prescindencia de su promesa electoral. En el medio de este proceso los medios de comunicación juegan un rol que reemplaza la antigua función de los partidos políticos. De ellos dependen los candidatos, de su aprobación. La corporación mediática en una suerte de deformante primaria, los bautiza, y sólo entonces tienen opción a la elección general.
Esta combinación de encuestas para decir lo que los electores quieren escuchar y la instalación de su opción como legítima por obra de los medios, los hace dependientes de la prensa. Siendo la prensa un cúmulo de empresas, en general, con otros intereses además de los medios, y cuya principal finalidad es la renta, contribuirán al éxito de la gestión en tanto y en cuanto garantice sus ganancias.
En realidad la prensa en su conjunto, generalmente, no solo es la reproductora del sistema sino además su custodia. Como dijera Noam Chomsky “La propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario”. Y así lo concebía el inventor de la propaganda moderna Paul Joseph Goebbels. El personaje más inteligente y quizás el más avieso de los que formaban el círculo más íntimo de Adolfo Hitler, y que a diferencia de la mayoría de las altas jerarquías del partido Nacionalsocialista, empezando por el mismo Hitler, estaba muy capacitado. Estudió en ocho Universidades: Bonn, Friburgo. Würzburg, Colonia, Francfort, Munich y Berlín, para graduarse en Heidelberg, en 1921. Sus estudios fueron de Filosofía, Literatura, Historia, Arte y Lenguas Clásicas.
Incluso teorizó sobre los medios de comunicación al diseñar los 11 principios de la propaganda.
1. Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
2. Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3. Principio de la transposición:
Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4. Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5. Principio de la vulgarización:
“Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6. Principio de orquestación: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. ”Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7. Principio de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8. Principio de la verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9. Principio de la silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10. Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11. Principio de la unanimidad: Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.”
Cualquier similitud con la realidad es pura causalidad.
Los medios construyen así un poder al que erróneamente se le llama el cuarto poder. Lo sería si estuviera siempre del lado de los otros tres, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
En realidad se trata de un poder alterno gendarme de los intereses de la clase económicamente dominante que puede o no estar representada por el poder político. Así lo demuestran casos como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador y la propia Argentina.
Los venezolanos acuñaron el concepto de la cuarta guerra mundial, la guerra de los medios, por entender que en algunos procesos políticos como los que se están dando en América Latina, son los medios de comunicación los que se enfrentan, con sus intereses como bandera, al poder político. Esto es la demostración más clara de que la afirmación de que los medios son reproductores del sistema tiene el límite de los procesos sociales que, imponderables, incorporan una variable no querida por las empresas y sus medios de comunicación y configuran un límite a su poder de policía.
Lo vimos en la Argentina cuando los más poderosos diarios generaron las condiciones para golpes militares, o ahora mismo cuando resistieron y resisten leyes como la ley de medios audiovisuales incluso falseando abiertamente la información.
Por Koly Bader (Tucumán -Argentina)
www.flacosblog.com

Si recorriéramos los principios enunciados por Goebbels y los relacionamos con la realidad, veríamos que muchos de ellos se cumplen exactamente en la cotidianidad. Tanto a favor como en contra del poder político constituido según los empresarios hayan elegido vivir de la caja oficial o abonar sus intereses empresarios y los de sus socios muchas veces más grandes que cualquier oferta del gobierno. Por supuesto, en un tercer lugar, existe el periodismo honesto que privilegia los principios del oficio.
Como todo análisis genérico, peca de uniformar una realidad que es mucho más rica y variopinta. Aun siendo este análisis la característica dominante de la corporación mediática concentrada, existen muchos matices como corresponde a una realidad compleja donde interactúan elementos de poder contradictorios entre todos los términos de la ecuación. Ningún poder es uniforme ni monolítico. Existen tenciones internas en los grupos homogéneos y existe tensión también entre elementos heterogéneos que van conformando una realidad determinada. Parafraseando a Lenin podemos decir que la realidad es el fruto de la confluencia entre diferentes voluntades pero algo que nadie en sí ha querido totalmente.
Hoy, felizmente, las nuevas tecnologías como la Frecuencia Modulada en radio o Internet, han hecho posible la existencia de medios no abonados a las corporaciones de siempre. Aunque sufren el peligro de reproducir las mentiras que las grandes agencias y los medios “oficiales” pergeñan, son una buena posibilidad de independencia de criterio y soporte de otra opinión. Si intentan separarse de la lectura de los grandes diarios y buscan en su propia audiencia o lectores la fuente de información, encontrarán que existen fuentes alternativas solventes para desmentir la “historia oficial”.
Como siempre, para el público amenazado por la monstruosa construcción de realidad virtual de los medios concentrados, la única salida es recurrir a múltiples medios y conocer de cada uno su pedigree. Tarea difícil por cierto pero no imposible aun en el marco de la “rápida vida moderna”, como se le llama eufemísticamente a la lucha por sobrevivir.
La política cambiará cuando los ciudadanos nos ocupemos cotidianamente de ella en el entendimiento que condiciona nuestra vida diaria. No es una cuestión de los políticos. La delegación de estos derechos es lo que ha producido la deformación del sistema en régimen irreconocible bajo el concepto de democracia.

Vistas: 60

Etiquetas: actualidad, manipulacion, medios

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Blogueros y Corresponsales de la Revolución para agregar comentarios!

Únete a Blogueros y Corresponsales de la Revolución