Hace un par de días leía yo una pancarta que llevaba una madre de algún estudiante chileno que rezaba mas o menos así "prefiero que mi hijo pierda un año a tener un hijo sin conciencia social" Esta frase me hizo pensar en el sentido de la palabra "perder" en este contexto.
Desde pequeños nos inculcan que hay que ir a la escuela y que los años de estudiante son los mejores de la vida, pero al mismo tiempo nos urgen a apurarnos, a no perder un sólo año y es loable llegar a la universidad a los 17 años y salir de ella a los 21, es decir pasar esos catalogados como años felices lo mas rápido posible.
Si alguien decide que al finalizar la preparatoria se toma un año sabático, se va de viaje o se toma un respiro para decidir que va a hacer después es visto con recelo, se le comienza a tomar por irresponsable, comodino, flojo y demás epítetos que tanto nos gustan; si alguien se tarda 2 años mas de los indicados en finalizar la carrera además de todo es idiota. Todo esto me hizo pensar ¿cual es la prisa? alguien hace años me develó el misterio: "para empezar a ganar dinero". Esa respuesta me dejó helada, nuestro objetivo en la vida ya no es vivirla, ya no es disfrutarla, ya no es hacer lo que nos gusta de la mejor manera posible y de paso contribuir a la sociedad; es ganar dinero. Partiendo de esa premisa tan bien inculcada por la sociedad de consumo en la que vivimos (o existimos, cada vez se parece menos a la vida lo que hacemos) podemos deducir que en la busca de ese objetivo haremos lo que sea necesario para lograrlo porque nuestro valor primario es "ganar dinero", por encima de deseos, sueños, intereses. La ecuación es muy sencilla: la felicidad es tener objetos (estéreo, pantalla plana, carro deportivo, smart phone, computadora enorme, ropa cara), para tener hay que comprar, para comprar hay que ganar dinero; como queremos ser felices desde pequeños mientras mas pronto ganemos dinero es mejor; de ahi que integrarse al mercado laborar lo mas temprano posible es el objetivo. Bajo esta premisa haremos lo necesario para esa felicidad. Otro de los paradigmas sociales es tener una familia, así que nos casaremos y tendremos hijos y con eso habremos cumplido con ese tema, no importará que para cumplir con el otro dejemos de lado este, la familia se volverá un grupo de gente que está en una casa a la que llegamos a dormir, cansadísimos de tanto trabajar y con la que no pasaremos tiempo porque por "su felicidad" (por darles objetos) trabajemos de sol a sol. Esto es lo que estaremos enseñando.
Volviendo al cartel que mencioné al inicio, yo no podría llamarlo año perdido sino año de aprendizaje, porque no perdió nada, terminará la carrera un año después ¿que importa? será un año de no ir a la escuela pero tendrá la oportunidad de tener otras experiencias, habrá aprendido que es mucho mas importante defender un principio que integrarse al mercado laboral, será un año en que podrá desarrollar esa conciencia social mencionada y podrá colocar en su justa dimensión la premisa de acabar pronto la carrera. 
Por cierto, una vez mas este artículo habla de los privilegiados que podemos acceder a opciones, de un pequeño grupo social (porque seamos realistas, los que tenemos acceso a la universidad somos privilegiados, decidamos ir a ella o no) y no se refiere a los que ni esa oportunidad tienen, pero quizá seamos nosotros quienes gracias a esos privilegios tenemos la responsabilidad de hacer estas reflexiones y conducirnos como seres pensantes dejando de lado las convenciones sociales que nos dicen como portarnos para mantener la maquinaria de consumo funcionando.

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Etiquetas: Educación, Universidad

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