Escrito por Cándida Cotto / Claridad

MINH

 

El lunes 9 de mayo de 2011 la Junta de Libertad Bajo Palabra (JLBP) del Gobierno de Estados Unidos le negó una salida condicionada al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera, quien el 29 de mayo cumple 30 años de un cruel encarcelamiento.

Aquí ya en la Patria, el ex prisionero político Carlos Alberto Torres está a punto de cumplir un año fuera de prisión. Camaradas de una misma lucha, vecinos de Chicago, la experiencia de años de prisión y enfrentarse al proceso ante la JLBP, convierten a Carlos Alberto y a Oscar López Rivera en caras de una misma moneda.

Claridad conversó con Carlos Alberto sobre su reacción al proceso de López Rivera ante la JLBP.

 

El encierro

¿Cómo enfrentar la prisión? es la pregunta a Carlos Alberto ante el hecho de que Oscar López continúa encarcelado ya por 30 años. En tono bajo y sereno nos describió: “Cuando uno está preso tú estás solo. Aunque hay compañeros, tú estás solo porque el gobierno se aseguró, con la excepción de las mujeres, de que todos nosotros íbamos a estar en prisiones diferentes. No nos querían juntos, en parte porque la estrategia de ellos es ‘vamos a ver cómo nosotros rompemos a este individuo, cambiar su opinión o apagarle el fervor’. Te ponen en una especie de aislamiento, no es solamente la separación a través de todo Estados Unidos, sino ese aislamiento… tú lo sientes cuando llegas a un sitio, ‘wao’, ¿qué yo hago en Alabama, o qué yo hago en California?’. En fin de cuentas, tú estás solo, estás rodeado de otras personas pero no son tus compañeros, no son tus familiares, es gente que no conoces, quizás gente de la que tú sospechas. Haces amistades y aunque hay apoyo, mucho afecto, siempre es con cierta cautela… separación”.

 

Es el apoyo que se recibe de afuera el que hace la diferencia. “Eso te fortalece, pero al fin de cuentas tú tienes que saber quién eres, por qué estás ahí y tienes que tener un sentido fuerte de ti mismo como un luchador y no dejar que las condiciones te separen de eso.

“Con Oscar yo confío, conociéndolo, que es una persona de verticalidad, su carácter, sus principios, es una de las personas más generosas que puedas conocer en tu vida. Es de ese tipo de hombre que piensa en los demás, en el colectivo, antes de en sí mismo. Es un individuo que todos nosotros admiramos como un líder natural, hecho y derecho, su comportamiento lo comprueba y lo afirma todos los días. Luchador, hombre de conciencia, brillante, una inteligencia increíble”.

La última vez que Carlos Alberto vio a Oscar fue el 4 de abril de 1980, el día que le arrestaron junto al grupo en aquellos momentos miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). A Oscar lo arrestaron al año siguiente, 29 de mayo de 1981, desde ese momento se encuentra en prisión. “Cuando lo conocí ya tenía bigote”, recordó el hoy camuyano.

Lo conoció a comienzos de los años ‘70 del siglo pasado, cuando estaba en la Universidad de Illinois. “Él se fijó en mí porque yo era un chamaquito joven. Fue a hablar con mis viejos sobre cosas de la comunidad. Ya yo tenía un interés, una conciencia social, yo me crié pensando que era natural integrarme al trabajo comunitario. En ese contexto comencé a trabajar con Oscar. Su influencia en mí es total. Yo lo reconocí de inmediato como una persona de convicción, compromiso, con energía. Me recordaba y hacía pensar mucho en mi concepto sobre don Pedro (Albizu Campos) que ponía la lucha y el pueblo primero. Así mismo fue Oscar, que pone la lucha y el pueblo antes que su comodidad”.

Como un juego burlón, las condiciones de la excarcelación de los prisioneros políticos puertorriqueños no permiten que Carlos Alberto pueda mantener comunicación con sus once compañeros liberados en el 1999, ni con Oscar, durante los cinco años de su excarcelación condicionada. Los compañeros hoy libres de toda atadura con la ley del imperio pueden comunicarse entre sí y con Oscar.

A la luz de tu experiencia, ¿dudaste alguna vez de que los resultados en el caso de Oscar López fueran los ya conocidos?

“En el caso de Oscar todos estábamos esperanzados. Yo estaba casi, casi convencido porque la experiencia en la cárcel me ha enseñado que si son las seis de la mañana y el sol va a salir eso va a ser así, pero también cuando estás preso siempre hay que tener reservas, cualquier cosa puede suceder”.

Sobre sus razones para un optimismo reservado comentó que a él fue al único que en el 1999 no le dieron el indulto, a Oscar le ofrecieron salir tras extinguir 10 años más, lo que hubiera sido en 2009. “Sabemos que tomó una posición de principios, aunque él le dijo a todo el mundo que aceptaran. Yo analicé que la riña obvio era conmigo. Cuando fui al “parole” me trataron como cualquier otro preso común, no hubo ningún proceso ordinario, se portaron “bien”, yo esperaba algo como lo que le hicieron a Oscar. Dije ‘pues obviamente no hay una resistencia tan fuerte, el hombre va a cumplir sus 30 años’. Bajo la ley, cualquier persona condenada a más de 45 años, con buena conducta, que no sea presentado como un peligro a la sociedad, tiene derecho a la libertad condicionada. Ese fue el criterio que usaron conmigo y es ley”.

Acto seguido cuestionó lo que significa ser, o no ser, un riesgo a la sociedad. “En mi caso, de lo que yo sé como son las vistas, diría con poca excepción que me trataron como tratan a cualquiera, por lo que me sentía esperanzado. Obviamente yo asumí que miraban que ya Oscar cumplió 30 años, no hay razón por qué tratar a Oscar diferente. Yo estuve 30 años, he hablado con cientos, sino miles de hombres que han pasao por esas audiencias a través de los años, tenía una idea más o menos cómo son, nunca había escuchado una como el caso de Oscar, donde lo llevan esposado, fue una Inquisición”.

En el aspecto político, apuntó que no se pensó que la derecha en Estados Unidos se iba a mover de esa manera y trajo a la atención que una persona que se opuso a la confirmación del actual secretario de Justicia de EUA, Erick Holder, dijo durante la audiencia de Oscar que si ellos hubiesen sabido que él – Torres- había acudido a la JLBP hubiesen reaccionado igual.

“La Junta es una agencia del gobierno de Estados Unidos. Ellos no son afines con nosotros, ellos son afines con el sistema. De veras que se hizo un trabajo fuerte para demostrarle al “parole” que había apoyo en el pueblo, que había apoyo en la comunidad puertorriqueña de diferentes grupos de interés, que apoyaban la libertad de Oscar. En el momento de la verdad ellos tomaron su parte. Creo que el trabajo que se hizo esta vez estaba al palo o más. La diferencia es que ahora había resistencia de la derecha y esa agencia va a responder a la derecha de Estados Unidos antes que a la comunidad puertorriqueña, al pueblo puertorriqueño en general”, reflexionó.

Como sucede en la pelota dura, esto no se ha acabado, por lo que Carlos Alberto insistió en que es sumamente importante que Oscar continúe recibiendo cartas de amigos, estudiantes, recibir llamadas, publicaciones, postales, información sobre las diversas actividades. “Eso te llena. Tú coges perspectiva otra vez. Si estabas sintiéndote un poco deprimido, en esos momentos ves Claridad, información sobre actividades en Nueva York, Filadelfia, Chicago, sobre el Grito de Lares… tú dices ‘estoy bien, se está trabajando, estamos luchando, no se han olvidado de mí’. Eso es lo que tenemos que hacer, dejarle saber al gobierno que aunque ellos tomaron esa decisión nosotros vamos a seguir luchando, vamos a seguir organizando, vamos a seguir a invitar a otras personas que no han participado a que participen, que vamos a estar con ese compañero hasta que salga, punto”.


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Etiquetas: colonia, eeuu, imperialismo, libertad, minh, oscar lópez rivera, presos políticos, puerto rico

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