Grabaciones muestran las torturas de soldados británicos a presos irakíes

Malos tratos sistemáticos y brutales, con presos hambrientos, privados de sueño y amenazados con su ser ejecutados. Así era la realidad en el centro de interrogatorio secreto del ejército británico en la ciudad Basora, al sur de Irak, conocido ya como el ‘Abu Graib’ de Reino Unido, según el relato de los hechos realizados ante un tribunal por más de 200 ex presos, que aparecen en varios vídeos hechos públicos este viernes.

En concreto, dos grabaciones hechas públicas por el diario The Guardian muestran el interrogatorio de un supuesto insurgente tomado como prisionero en Basora en abril de 2007 y que es preguntado por un ataque con mortero contra la base británica en ese país.

Vídeo de interrogatorio

En ellas -que se encuentran entre otras 1.253 hechas por los propios interrogadores- aparece un hombre forzado a prestar atención mientras dos soldados le chillan de forma abusiva y le amenazan con la ejecución.

Además, los militares ignoran las quejas del detenido, que asegura que no le han permitido dormir y que no ha tomado nada de comer o de beber en dos días.

Al final de cada sesión, le fuerzan a ponerse un par de gafas oscuras, un par de orejeras y le ordenan unir la palma de sus manos para que un guarda pueda arrastrarle por los dedos.

Al final de una de las sesiones, se puede oir a un interrogador ordenando a un guarda “darle una paliza al cabrón” o posiblemente “golpear al cabrón”.

Entonces el guardia cruza el pasillo llevándose al prisionero agarrado de sus dedos gordos.

Según los abogados de la víctima, ésta fue golpeada duramente y consideran que los primeros golpes a su cliente y sus quejas se pueden escuchar ligeramente al final del vídeo.

Los vídeos han sido presentados ante el tribunal, que ha escuchado todo tipo de acusaciones contra el equipo de interrogatorios de las fuerzas armadas británicas, que gestionaba el centro.

Según las víctimas, los interrogadores golpearon a los prisioneros y les forzaban a estar arrodillados en posiciones dolorosas por más de 30 horas.

Además, sometían a algunos a descargas eléctricas y a humillaciones sexuales por parte de mujeres soldados, así como a aislamientos en células de tan solo de un metro cuadrado.

Acusaciones de malos tratos

Estas acusaciones de abusos llegan solo unas semanas después de que altos cargos de Defensa admitiesen que soldados y pilotos británicos eran sospechosos del asesinato y la muerte sin premeditación de numerosos civiles iraquíes así como la responsabilidad en el caso de Baha Mousa, el recepcionista de hotel torturado hasta la muerte por soldados en septiembre de 2003.

El pasado mes The Guardian desveló que años después de la muerte de Mousa el ejército británico continuó entrenando a los interrogadores con técnicas que incluían amenazas, privación sensorial y desnudos frozados, en una presunta violación de la Convención de Ginebra.

Los interrogadores en pruebas recibían instrucciones para que provocasen humillación, desorientación, ansiedad y miedo en los prisioneros que cuestionaban.

Los abogados que representan a antiguos presos en la cárcel secreta británica han pedido una investigación pública para establecer la extensión de los malos tratos y descubrir en qué punto de la jerarquía reside la última responsabilidad dentro de la cadena de mando militar y la supervisión política.

¿Investigación pública?

Este viernes marca el comienzo de una revisión judicial que busca forzar a las autoridades a una investigación.

“Es necesario lograr la verdad de lo que ocurrión en todos estos casos. Se necesita lidiar con los temas sistémicos que surgen alrededor de ellos y sacar las lecciones que deben aprenderse”, ha asegurado Michael Fordham, uno de los abogados de los ex detenidos, que se pregunta si la cárcel de Basora es la Abu Ghaib británica.

El Ministerio de Defensa se resiste a la investigación pública, según un comunicado de Nick Harvey, secretario de estado de las Fuerzas Armadas, remitido a la Cámara de los Comunes.

“Una costosa investigación pública no podría investigar los comportamientos criminales de individuos o imponer castigos. Cualquier investigación de ese tipo no sería razonablemente en el mejor interés de las quejas individuales que han dado lugar a estas acusaciones”, concluye.


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Etiquetas: Irak, Reino Unido, Torturas

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