También lo pueden leer ilustrado en ----->  PUNTO DE VISTA Y PROPUESTA

 

por César Aching Guzmán


El cuestionamiento a Gaddafi se produce por la acción valiente del pueblo;  son los jóvenes libios como en Túnez, Egipto, Bahréin, Argelia, Yemen quienes se alzan enarbolando las banderas milenarias de libertad. Toda revolución en apariencia es espontanea, pero no del todo, la preceden una sucesión de acciones y hechos de los pueblos y sus organizaciones que claman justicia. Si algo es común a los seres humanos es una constante lucha por su libertad, condición fundamental que da vida a las revoluciones y los cambios sociales en aras de la justicia y la igualdad. 


Para una opinión más desapasionada, veamos a Libia como país, denominado oficialmente Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista, ubicado al norte de África, en el Magreb. Tiene una superficie total de 1'759,540 km2, con una población al 2010 de 6'530,000 habitantes, con una densidad de 3.1 habitantes/km2. Su capital es Trípoli. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al oeste con Túnez y Argelia, al suroeste con Níger, al sur con Chad, al sureste con Sudán y al este con Egipto. Es decir, es un país de África con una excelente ubicación geoestratégica en el Medio Oriente, viene a ser como una enorme bisagra entre estas dos regiones. 


Desde el punto de vista económico se le adjudica la esperanza de vida más alta de África, con 74 años. También cuenta con el PIB (nominal) per cápita más alto del continente africano y el segundo puesto atendiendo al PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo. Además, Libia ocupa el primer puesto en índice de desarrollo humano de África. 


El desierto de Libia constituye el principal ecosistema del país y es uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra. Se caracteriza por sus grandes extensiones de desierto sahariano que cubren la totalidad del país a excepción de una estrecha franja litoral, donde se encuentran los principales núcleos de población, como Trípoli y Bengasi. En la región, este desierto toma el nombre de desierto Líbico. Libia posee 1,770 km de costa sobre el mar Mediterráneo, pero hacia el interior del país no hay presencia de aguas superficiales. El territorio es totalmente seco, pero el subsuelo tiene reservas de agua enormes en el sur del país, en la frontera con Chad. Estas reservas forman un lago subterráneo que cubre un área equivalente a la superficie total de Alemania.


Su economía se basa en el petróleo, que constituye la totalidad de sus exportaciones (95%). Libia pertenece a la OPEP desde su fundación. Así mismo tiene refinerías y plantas industriales derivadas del petróleo, energía, así como de bienes de consumo, cemento y textil. La economía de Libia es la sexta de África, después de las de Sudáfrica, Nigeria, Egipto, Argelia y Marruecos. En Libia desde el año 1983 se construye el Gran Río Artificial, uno de los proyectos de ingeniería más grandes y costosos (unos 24,000 millones de dólares) de la humanidad; consiste en extraer agua de cuatro grandes acuíferos fósiles (depósitos naturales subterráneos de cuando el desierto fue  una fértil sabana y bosques) localizados en el centro del Sahara libio, para llevar agua a las zonas de costa, mediante la instalación de inmensas tuberías desde el sur del país hasta la costa, donde se concentra la población. En la región de Kufra, al sur del país, existe un importante proyecto hídrico y de irrigación que pretende desarrollar los cultivos de vegetales en el desierto; el riego se hace con agua subterránea mediante sistema radial, ya que las lluvias en la región son prácticamente inexistentes. El oasis de Kufra es una de las creaciones humanas que mejor puede verse desde el espacio. Cada círculo tiene aproximadamente 1 km de diámetro. 


No obstante, estos “logros” económicos y otros como su producto interno bruto de 77,000 millones de dólares –número 62 en el ranking mundial- que  en teoría implica un ingreso per cápita de más de 12,000 dólares al año para cada libio (más que Brasil, miembro del BRIC); existe una profunda desigualdad: aproximadamente un 35% de libios vive bajo la línea de pobreza (con menos de un dólar al día) y el desempleo es de aproximadamente un 30%, siendo los más golpeados los jóvenes. La riqueza petrolera se queda en Tripolitania. Libia este -Cirenaica– donde comenzó la revolución contra Gaddafi, es terriblemente pobre.


Gaddafi a través de la Autoridad Libia de Inversión (LIA), propietaria de un fondo de alto riesgo basado en Londres, ha invertido más de 70,000 millones de dólares en todo el mundo. Es un importante accionista, por ejemplo, del Financial Times, Fiat y de uno de los principales equipos de fútbol italianos, Juventus. LIA invierte –y tiene intención de invertir– miles de millones en Gran Bretaña.

 

No se puede ocultar el origen revolucionario de Gaddafi, fue quien un 1º de septiembre de 1969 tomó parte en la revolución que derrocó al régimen monárquico del rey Idris, pro occidental, que se negó a participar en apoyo de las naciones árabes cuando los sionistas de Israel, el año de 1967   agredieron al mundo árabe en la guerra de los seis días. Contando con menos de treinta años de edad, se puso al mando de la Junta Militar, el Consejo del Mando de la Revolución y anunció los puntos fundamentales de su gobierno. 

 

Igualmente,  no se puede ocultar la traición a los revolucionarios africanos y árabes al haberse convertido en estos últimos 10 años, en complaciente aliado de los imperialistas estadounidenses, europeos y de los sionistas de Israel; al final llegó al mismo espacio que ocupaba el rey Idris, a quien él había derrocado. Entre los hechos más injustificable está el haber proporcionado a los servicios secretos británicos los nombres de todos los jóvenes republicanos irlandeses que se habían entrenado en Libia; igualmente, para normalizar sus relaciones con Estados Unidos, dio toda la información que tenía sobre los libios sospechosos de participar en la yihad junto a Bin Laden; acción por demás ruin y cobarde, pues significó condenar a la muerte a estos jóvenes revolucionarios. Igualmente Gaddafi, se convirtió en cómplice de la política migratoria de la UE, se transformó en guardián de los campos de concentración, donde están internos miles de africanos que se dirigían a Europa; para normalizar sus relaciones con su siniestro vecino Ben Alí (tirano de Túnez), le entregó a opositores refugiados en Libia”. Es decir es un verdugo de los emigrantes africanos.


Ahora se sabe que Bin Laden, (a decir del ex presidente cubano Fidel Castro) es agente de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense. La opinión de Castro se fundamenta en los datos secretos de la guerra en Afganistán publicados recientemente en Internet por la organización Wikileaks. El líder cubano afirmó que cada vez que el ex presidente George W. Bush pronunciaba un discurso para generar el miedo en la sociedad, en pocos días aparecía un mensaje de Bin Laden anunciando atentados horribles. Castro no duda que “el terrorista número uno” lo hacía para cumplir su contrato con la CIA.  Es decir, los nombres de los jóvenes libios que Gaddafi entregó a la CIA, fueron una invención para congraciarse con EE.UU. y continuar su proyecto personal de voluptuosidad y poder.


Como se aprecia de la apretada información geográfica, ecológica y económica, Libia es un país africano de enormes posibilidades de desarrollo, que por ningún motivo debe caer en manos de los especuladores globales; la administración de Libia debe pasar a manos del pueblo libio, de aquellos que se han levantado clamando justicia y libertad, para que el pueblo libio pueda disfrutar las riquezas que le proporciona su petróleo y avancen a un desarrollo tecnológico superior como nación, con verdadero control soberano sobre su petróleo. Bajo ningún punto de vista deben perder el estatutos de país socialista, actualmente ello solo es nominal, pues quien les gobierna es un autócrata o reyezuelo, el pueblo libio en el poder es el único que a través del empoderamiento de sus ciudadanos organizados en unidades de base social podrá aplicar con éxito una democracia participativa.    


Gaddafi, no está siendo condenado por el pueblo y los jóvenes libios, por estar 42 años en el gobierno (como pretende mostrar la prensa mediática), lo están cuestionando por haberse convertido de revolucionario en un autócrata, corrupto, déspota, practicante desmedido del nepotismo. ¿Qué revolucionario es aquel que se dedica a amasar enormes fortunas para sí y su familia con fabulosas cuentas corrientes en bancos occidentales, mientras sumerge al 35% de su pueblo por debajo de la línea de pobreza?... La historia enseña, que todo mandatario revolucionario que permanece fiel a sus principios es querido y amado por su pueblo, como lo es Fidel Castro, paradigma de honestidad, perseverancia e integridad; quien no necesita proclamarlo, ello es evidente y así lo reconocen los pueblos.


URL consultados:

¾     Libia

¾     Muammar al-Gaddafi

¾     Idris de Libia

 

Vistas: 11

Etiquetas: Guerras, Mundo

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Blogueros y Corresponsales de la Revolución para agregar comentarios!

Únete a Blogueros y Corresponsales de la Revolución