FIDEL UNO DE LOS POLÍTICOS MÁS ÉTICOS DEL MUNDO

Camagüey, -La expresión salió de lo más íntimo del corazón del revolucionario salvadoreño José Alfredo Pineda Dubón, en víspera de cumplir ochenta y cinco años de edad Fidel Castro, el líder histórico de la Revolución cubana. Él, como integrante de la XVIII Brigada de Solidaridad Latinoamericana y Caribeña, siente el placer de ocupar, en la noche de este viernes, uno de los espacios del teatro Karl Marx y presenciar la Serenata de la Fidelidad, convocada por la Fundación Guayasamín para homenajear a Fidel. Cada visita que Pineda realiza al país le sirve para pulsar la obra de la Revolución, por la que siente una admiración profunda desde aquellos días del Asalto al Cuartel Moncada, del triunfo de enero de 1959, de cuando el país se convirtió en el primer territorio de América Latina libre de analfabetismo, derrotó la invasión mercenaria en Playa Girón o sostuvo la II Declaración de La Habana en febrero de 1962. Los militares salvadoreños que detentaban el poder, después de clausurar la Universidad, lo obligaron a abandonar su país y lo montaron en un avión de la fuerza aérea que lo condujo a la Nicaragua de Somoza y luego pasó a Costa Rica donde se asentó, nación de la que vino en estos días para junto a 116 latinoamericanos y caribeños apoyar la justa causa de Cuba y reclamar la excarcelación de los Cinco Héroes. Es un hombre que tiene un don especial para reproducir con facilidad anécdotas, precisar detalles desde la óptica de un buen conversador y relatar las dos veces que se encontró con Fidel. La primera fue en Rancho Taíno, Guamá, en diciembre de 1961, oportunidad en que viajó con el objetivo de asistir a la proclamación de Cuba como territorio libre de analfabetismo, festejar el tercer aniversario del triunfo y en febrero pudo ser uno de los testigos de la II Declaración de La Habana. “Una de las penúltimas visitas que teníamos que hacer fue a Playa Girón. Cuando me paré en un malecón que está en una de esas playas, vi que todavía había muchos casquillos en el agua, de la reciente invasión. Casi con ropa, como andaba, me metí en el agua para recogerlos y llevármelos como recuerdo de la visita. “Lo menos que me imaginé que pocas horas después iba a encontrarme a la persona más autorizada para decirme a que fusil pertenecían los casquillos. Llegamos a la boca de la Laguna del Tesoro. Nos montaron en un yate y nos condujeron a Rancho Taíno Guamá. Cuando nos íbamos acercando divisamos, a lo lejos, a un compañero que estaba recostado en la baranda y embarbado. Entonces por aquello de las bromas empezamos a gritar: ¡Fidel!, ¡Fidel!, ¡Fidel! “Entonces, cuando el oyó, quizás el eco, levantó la mano y saludó. El que conducía el yate dijo: ¡Chico, ese es el caballo!, aceleró y efectivamente, cuando empezamos a acercarnos era Fidel”. Pineda, de osado, se paró a la orilla del yate y antes de que atracara saltó y cayó en el muelle y corrió, fue a saludarlo y dijo: “El Salvador te saluda Fidel”, mientras el Comandante en Jefe preguntó cómo hicieron para venir y el salvadoreño entabló una conversación sobre las primeras elecciones en su país, impulsadas por la Alianza para el Progreso que llevó a un militar al poder. Describió que el resto de los compañeros se marcharon en el yate y quedaron solos. “No se le veía escoltas. En eso apareció una lanchita, nos montamos, pero el sobrepeso no permitía avanzar, y estaba anocheciendo y como le había contado lo de los casquillos, me dijo; dámelos acá. Los iluminó con el encendedor -todavía fumaba-, los vio y me dijo; son de un fusil FAL, sirvieron para defender a Cuba”. La segunda ocasión ocurrió en el lobby del Hotel Habana Riviera, a donde Fidel había ido a saludar a los integrantes de una delegación de la República de Argelia. En el hotel, Pineda logró bajar hasta el lobby y cuánta sorpresa experimentó que al abrir el ascensor, de al lado de él salía Fidel. “Entonces me dice: Volvimos a vernos. Le digo: sí, mucho gusto, encantado. Logré darle la mano nuevamente, pero se fue rápido lo estaba esperando una multitud de personas”. ¿Qué significó para usted tener la presencia de ese hombre de carisma mundial? “Fue una gran emoción y dentro de uno de aquellos sueños utópicos dije: ¡Qué bonito sería conocer el escenario y saludar a Fidel. Lo menos que me imaginaba, es que meses después, yo estaba parado en Playa Girón y con Fidel. ¿Dejó de ser una utopía? “Sin proponérmelo. Recuerdo también que andaba un periodista que tomó fotos y desgraciadamente de esas fotos no pude rescatar ninguna, porque cuando llegaron a repartirlas, yo estaba en el piso número dieciocho.” ¿No le resulta interesante que esta visita se produzca a horas de que Fidel cumpla 85 años? “Yo vine también cuando cumplió los 80. Nos invitaron a venir en diciembre y traje a mi familia, incluso, estuvo presente en ese gran homenaje. Y ahora vamos a tener el privilegio de estar en la Serenata de la Fidelidad”. Tras hablar de su detención por los militares, cuando cerraron la Universidad y de la absolución y envío hacia el exilio por la presión internacional, indago con Pineda, si cree que esa propia presión internacional puede dar lugar a que los Cinco Héroes regresen. “Hay que intensificar la presión internacional. Realmente es un descaro jurídico que han cometido contra los Cinco. Ya no es un problema jurídico, es un problema político, sólo así con la presión internacional, haremos como dijo el Comandante que los compañeros regresen.” Cuando a Pineda lo eligieron en 1961 para viajar a Cuba era dirigente magisterial y miembro del Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR), que dirigía Schafik Jorge Handal y aclaró que Virgilio Guerra, dirigente del Partido Comunista de Santa Ana, su región natal, fue quien lo propuso para integrar aquella delegación. En su mente se agolpan otras ocasiones en que tuvo posibilidad de encontrarse con Fidel, pero que por fuerza mayor no fue posible, de su presencia en La Habana por los festejos por el aniversario 40 de Radio Habana Cuba, emisora con la que colabora desde Costa Rica, y sobre otros hechos que demuestran la influencia de Cuba en su forma de pensar y actuar. “La realidad es que la Revolución Cubana me apasiona. Prácticamente me he dedicado a llevar el pulso de la Revolución, la vida de Fidel, he leído mucho sobre Fidel y lo considero uno de los políticos más éticos y cristalinos del mundo”.

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