Fidel Castro ­ El huésped invisible en la V Cumbre de las Américas

Norman Girvan
(Cubasolidaridad-ALAI AMLATINA, St. Augustine (Trinidad y Tobago))

Cuba, y en particular su ex presidente, Fidel Castro, es ya un jugador
en la próxima V Cumbre de las Américas. Esto se hace evidente por la
información que ha salido de La Habana, Moscú, Santiago de Chile y La
Paz, en las últimas 48 horas.

El viernes 3 de abril, el presidente nicaragüense Daniel Ortega se
reunió con Fidel Castro y le entregó una copia del proyecto de
Declaración de Puerto España, que se enviará para su aprobación por
parte de los líderes de los 34 países que asistirán a la Cumbre.

Fidel expresó su firme opinión acerca de la Declaración, señalando la
ausencia de toda mención a la exclusión de Cuba de la reunión o al
bloqueo de larga data de los Estados a su país, sistemáticamente
condenado por la mayoría de los países miembros de la comunidad internacional.

También parecía predecir que varias reservas al proyecto serán
introducidas por Jefes de Estado que encuentran algunas de las ideas
«inaceptables».

Fidel publicó luego su comentario de la reunión y sus opiniones sobre
la Declaración en su columna regular
, ampliamente disponible en Internet.

La relevancia de todo esto parece haber escapado a los grandes medios
de comunicación. El que un Jefe de Estado que asistirá a la Cumbre
divulgue el contenido de la Declaración a ser adoptada a un Estado no
asistente, y a quien ­al menos técnicamente- es un ciudadano privado
de tal Estado, para pedir sus opiniones sobre la Declaración; y que
esta revelación en sí misma sea revelada y que las opiniones críticas
de este ciudadano sobre la Declaración tuvieran una amplia exposición
mediática; a mi me parece que es virtualmente desconocida en la
práctica de las relaciones internacionales.

Solo que la cumbre en cuestión se supone que es "de las Américas", que
el Estado no asistente es Cuba, que tiene relaciones diplomáticas
plenas con casi todos los asistentes, y que el 'ciudadano' es Fidel Castro.

Fidel, por supuesto, cuenta con un enorme respeto entre la mayoría de
los líderes hemisféricos por haber desafiado la hostilidad de
Washington durante casi cincuenta años, por los impresionantes logros
sociales de la Revolución Cubana y por los numerosos actos de
solidaridad de Cuba en el hemisferio e internacionalmente.

Como Presidente, dio un fuerte apoyo a la Nicaragua de Ortega en la
década de 1980 cuando el gobierno sandinista estaba luchando para
defenderse en la "guerra sucia" que fue librada por los Contras
respaldados por la Administración Reagan, que costó la vida a miles de
nicaragüenses.

Me parece impensable que Ortega, después de haber mostrado la
Declaración a Castro y recibido su respuesta, no dé seguimiento de
esta cuestión para plantear el tema de Cuba en la Cumbre, incluso si
no había previsto hacerlo antes. Y es probable que podrá contar con el
apoyo de los otros mandatarios de América Latina y el Caribe; todos
quienes han expresado su apoyo al levantamiento del bloqueo. Incluso
es posible que algunos de esos líderes hayan conocido previamente de
su intención de examinar el proyecto de Declaración con Fidel.

Al día siguiente de la reunión Ortega-Castro en La Habana, la
Presidenta Michelle Bachelet de Chile se reunió con el Presidente
Medvedev de Rusia en Moscú.

Los dos Presidentes encontraron el espacio, en su comunicado conjunto
que se ocupa de cuestiones de peso tales como la energía y la
cooperación militar, para pedir el fin del embargo de los EE.UU. a Cuba
y para su integración en las "estructuras regionales
multilaterales"-una referencia indirecta a la OEA, de la cual Cuba fue
excluida desde 1962.

Michelle Bachelet, cabe recordar, en América Latina es considerada
como parte de la izquierda "moderada". En casa sufrió un impasse
político cuando, después de una reunión con Fidel a principios de este año; su
anfitrión escribió una columna que parece respaldar el reclamo de
Bolivia por un acceso al Océano Pacífico a través de lo que hoy es
territorio chileno, incautado en una guerra con Bolivia hace más de un siglo.

El incidente provocó una disputa política en Santiago que llevó a la
renuncia del Ministro de Asuntos Exteriores de Bachelet. Sin embargo,
su gobierno ha señalado, en vísperas de la próxima Cumbre, que su
posición de principio sobre Cuba permanece intacta.

Lo mismo ocurre con el Presidente Medvedev, para quien el acercamiento
de las relaciones con Washington bajo Obama es igualmente acompañado
de un acercamiento de las relaciones con La Habana, a la que visitó a
principios de este año, expresando el deseo de reconstruir muchos de
los estrechos vínculos que existían entre los dos países en el apogeo
de la Unión Soviética.

En el mismo día de la reunión Bachelet-Medvedev, el Presidente Evo
Morales de Bolivia, hablando en una conferencia de prensa en La Paz,
formuló un llamamiento a Barack Obama, para que levante el bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto a Cuba desde febrero de 1962.

Este llamado ya fue aprobado en la primera Cumbre de América Latina y
Caribe en Bahía, el pasado mes de diciembre, así como en la cumbre
Cuba-CARICOM en Santiago de Cuba que se celebró a principios de ese
mismo mes.

Estos llamamientos han alcanzado un crescendo. Cuba se ha convertido
en el huésped invisible de la Cumbre de Puerto España, y Fidel Castro,
la fantasma que ronda sus deliberaciones.

Con suerte, alguien en la Casa Blanca tendrá la sensatez de poner a
Barack Obama al tanto de las nuevas realidades en el hemisferio, y él
tendrá la cordura de reconocerlas, cuando no, acogerlas.

De otra manera, ¿quién quedará aislado?: ¿Cuba? ¿O los Estados Unidos?

(traducción ALAI)
- Norman Girvan es investigador en el Graduate Institute of
International Relations at the University of the West Indies in St.
Augustine, Trinidad and Tobago.

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