¿ES AÚN PUERTO RICO UNA BASE MILITAR NECESARIA E IMPORTANTE PARA LOS ESTADOS UNIDOS?

Hiram Lozada Pérez
RedBetances
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“El asunto de la condición política futura de Puerto Rico es uno extraordinariamente complicado.”
Zbigniev Brzezinski
Consejero de Seguridad Nacional en 1977


La invasión y ocupación de Puerto Rico en 1898 por las fuerzas armadas de los Estados Unidos, durante los días finales de la Guerra Hispanoamericana, respondió al interés secular de crear una base naval fortificada y una estación carbonera para la flota del Atlántico. El objetivo principal de la nación norteamericana era afianzar su posición hegemónica en el Caribe y las zonas adyacentes al Canal de Panamá.

Se trató de una guerra anunciada, provocada y deseada por el gobierno norteamericano y sectores poderosos dentro de la nación. Desde siempre los Estados Unidos miraban con codicia las colonias españolas en la región del Caribe. Los presidentes Adams, Jefferson y Monroe habían manifestado el interés de tomar, de una forma u otra, a Cuba y a Puerto Rico. Desde el punto de vista comercial, Puerto Rico y Cuba eran, ya durante el siglo XIX, satélites atados a la órbita del mercado estadounidense. Puerto Rico estaba condenado a sucumbir totalmente en la marejada incontenible del “destino manifiesto” del imperio naciente. En 1898 los norteamericanos invadieron a Puerto Rico no para buscar lo que ya tenían, el control del mercado en el Caribe, sino para establecer lo que aún no tenían: una base naval permanente, segura y bien situada. El interés estratégico superaba cualquier otro.

En 2004, sin embargo, la Marina cesó sus operaciones en la Base Naval Roosevelt Roads. El año anterior, a regañadientes, tuvo que detener las prácticas de bombardeo en el polígono interior de Vieques. Luego, entre 2005 y 2006, trasladó al Estado de Florida y a otras áreas de la costa Este los cuarteles principales del Comando Sur, sus campos de entrenamiento naval y aéreo y los poderosos sistemas de radares y comunicaciones que estuvieron ubicados en Vieques y en Juana Díaz, en Fort Allen.

Estos eventos proponen una situación novel, que no ha sido considerada aún con profundidad por los estudiosos del militarismo. Roosevelt Road era la base naval más grande e importante en América del Sur y el Caribe. ¿Significa ésto que Puerto Rico ya no es un bastión importante?

Me parece que una vez que EE.UU. pueda salir de la guerra en Irak, podría retomar e incrementar su presencia militar en Puerto Rico, el Caribe y América del Sur, a tenor con sus proyectos y tratados de libre comercio y su guerra contra las drogas. Pero un escenario posible es que, en efecto, la Isla ya no se considera indispensable en la visión estratégica y de defensa para dicha nación. Lo cual implicaría, a la larga, cambios políticos en la relación colonial. El otro escenario posible, que no es contradictorio con el anterior, es que haya proyectos neocoloniales para Puerto Rico, que mantengan y afiancen el control hegemónico en las áreas del comercio y la explotación de los recursos naturales.

BASTIÓN MILITAR

Durante los siglos de colonización y dominio de España, Puerto Rico fue básicamente un bastión militar. En 1582 se establece una guarnición en El Morro y la Isla se convierte en presidio militar. Entonces, bajo la corona española, la Isla se usó como fortín militar, dependiente de una asignación anual (situado) de fondos proveniente del tesoro de México. Nos dejaron, empero, como murallas de contención, su cultura latina y la lengua castellana.

Los orígenes del militarismo norteamericano en Puerto Rico coinciden con la etapa inicial del expansionismo imperialista de finales del siglo XIX y principios del XX. Estados Unidos necesitaba adquirir bases navales más allá de sus fronteras, para garantizar así el acceso libre y seguro al abastecimiento de carbón en tiempos de guerra. Estados Unidos estaba muy preocupado por las amenazas del Imperio Alemán en el Atlántico y las maniobras y avances de Japón en el Pacífico. Sus objetivos militares tenían en el Caribe el fin de asegurar el control absoluto de la zona del canal y de las rutas de acceso marítimo. Ello requería el control colonial directo y formal de Puerto Rico. El capitán Alfred T. Mahan, quien teorizó sobre la importancia del poderío naval y el control de los mares, dijo en 1899 que Estados Unidos “tenía la necesidad de poseer y fortalecer a Puerto Rico.” Asimismo, en 1901, el almirante Dewey expresó: “Nuestra armada puede controlar el Caribe y sus playas en tiempos de guerra, si retenemos en tiempos de paz puntos de avanzadas en Cuba y creamos una base naval fortificada en aguas de Puerto Rico…”

A tenor con sus planes estratégicos en el Caribe, los Estados Unidos se propusieron tomar el dominio absoluto del área, mediante el control colonial directo, formal y permanente de Puerto Rico, la compra de las Islas Vírgenes en 1916 y el uso, ocupación y control de la zona del canal. En lo que respecta a Puerto Rico, cada acto, decisión, resolución, diseño y construcción o planificación del Departamento de Guerra de los Estados Unidos, a partir de 1898, estaban dirigidos, sin lugar a dudas, a mantener a Puerto Rico como su posesión y colonia permanente.

Temprano en mayo de 1899, crearon el primer batallón de voluntarios puertorriqueños, que consistía de cuatro compañías con cien hombres cada una. Esta acción respondió, entre otras, al objetivo de fomentar sentimientos de lealtad de los puertorriqueños hacia la nueva metrópolis. El régimen militar entendió necesario, además, construir carreteras, fomentar el empleo en la construcción de obras públicas – toda vez que el desempleo crónico amenazaría la ocupación militar de la isla – y controlar las enfermedades tropicales, que afectaban la salud de las tropas de ocupación. Luego, medidas políticas y económicas, como el cambio de moneda, la congelación de los créditos – que afectó considerablemente a los hacendados criollos – y la incorporación de Puerto Rico al mercado proteccionista norteamericano, establecieron la intención inequívoca de que llegaron para quedarse. Otro ingrediente, que no es cosa de poca monta, es que hubo claros intentos de “americanizarnos” a través de la educación oficial y el uso del idioma Inglés en el sistema de instrucción pública gratuita.

Aunque en Mayo de 1900 se instaura un régimen civil, bajo la Ley Foraker, los gobernadores nombrados desde entonces por los presidentes fueron todos oficiales retirados de la Marina o del Ejército. En 1909 el Negociado de Asuntos Insulares del Departamento de Guerra se hizo cargo de todos los asuntos de gobierno y administrativos de la isla.

A los puertorriqueños se les impuso el servicio militar obligatorio en el 1917.

Ese mismo año también se otorgó, por decreto en el Congreso Federal, la ciudadanía estadounidense de los puertorriqueños. En 1917 se establece la Guardia Nacional.

De 1939 en adelante se intensifica la presencia militar en la Isla. La Segunda Guerra Mundial había comenzado en Europa. Se expropiaron terrenos para crear las bases de Vieques, Culebra y Roosevelt Roads. Se construyó la Base Ramey en Aguadilla. Se reinstaló el Servicio Militar Obligatorio (SMO) y se amplió el Fuerte Buchanan. Luego de la guerra, la política militar hegemónica de Estados Unidos se estructura frente a la supuesta amenaza del comunismo y la Unión Soviética. Durante los años de la “Guerra Fría” Puerto Rico se convierte en la llave del Caribe y el Atlántico. La Isla se constituye en un eslabón en la estructura estratégico-nuclear. Entonces el Océano Atlántico era un área de intenso patrullaje de submarinos soviéticos y norteamericanos, equipados con misiles de potencia nuclear. En la Base Roosevelt Roads, que abarcaba un área de 200,000 millas cuadradas – que incluía a Vieques y a Culebra - se almacenaban bombas anti-submarinas B-57 y armamentos con capacidad nuclear, junto a aviones P-3C de patrullaje marítimo.

Puerto Rico fue puntal en la intervención y golpe de estado de Guatemala en 1954, en la invasión frustrada a Cuba en 1961, en la diversas ocupaciones a Santo Domingo y Haití en la década de los años sesenta y después, en las maniobras para derrocar el gobierno Sandinista en Nicaragua durante la administración de Reagan y en la invasión a Granada en 1983. Desde Roosevelt Roads, el 11 de abril de 2002, se enviaron buques de guerra para apoyar el fracasado golpe de estado al presidente venezolano Hugo Chávez.

En 1961 el Secretario de Defensa, Roberto Mcnamara, de la administración del presidente John F. Kennedy, le dijo al Gobernador Luis Muñoz Marín que Vieques era la “única área disponible” para las maniobras y entrenamientos de la flota naval del Atlántico Norte. Lo dijo para convencer al gobernador Muñoz de que era necesario desplazar a la población civil de Vieques, incluyendo a sus muertos en el cementerio municipal. Le mencionó además el gran interés que tenía el Departamento de la Defensa en el desarrollo social y económico de Puerto Rico. Es decir, el desarrollo social y económico de la isla, al igual que los afanes de Muñoz de lograr modificaciones en el status, estaban atados a la sumisión de éste a los intereses militares de Estados Unidos.

En septiembre de 1989 el ejército norteamericano le reclamó al gobierno de Puerto Rico terrenos adicionales para ejercicios militares en 16 áreas forestales de la Isla, incluyendo áreas adyacentes al campamento Santiago en Salinas. (Esta petición sigue vigente.) Entonces el 13% del territorio del archipiélago boricua estaba ocupado militarmente.

En 1999, luego del acuerdo que puso fin al control estadounidense de la zona del Canal de Panamá, parte del componente militar que allí ubicaba, conocido como Comando Sur, fue trasladado al Fuerte Buchanan. A la base de Roosevelt Roads, se trasladó la sede del Componente Naval del Comando Sur. Se instalaron costosos y enormes sistemas de radares en Vieques y en Fuerte Allen en Juana Díaz. A ese sistema se le llamó “Radar Relocalizable Más Allá de Horizonte” (ROTHR). Eran mecanismos de vigilancia electrónica sobre un área geográfica desde México hasta las selvas de la Amazona. Se fortalecieron la Guardia Nacional y la Reserva, como fuerzas auxiliares del Ejército Sur. Vieques era usado intensamente como base de entrenamiento y prácticas navales y militares de todo tipo. A toda esta reorganización se le llamó “nueva arquitectura militar de la región.” En parte, estaba diseñado para ser usado en la guerra contra el narcotráfico en el Caribe. Entonces los oficiales de la Marina y los congresistas decían y repetían que Vieques, como base de entrenamiento, era único e indispensable. Entre 1999 y 2002 todo parecía indicar que Puerto Rico sería reforzado como base estratégica, centro de entrenamiento, área de vigilancia electrónica y cuartel principal del Comando Sur. No obstante, ya en el 2001, cuando se intensifica la desobediencia civil y la lucha contra la Marina en Vieques, el Almirante Robert Natter expresó que sin Vieques, a la Marina no le interesa mantener la Base Naval de Roosevelt Roads, ya que se convertiría en obsoleta.

Los días de las bases en Vieques y Ceiba estaban contados. También estaban contados los días de Buchanan como base de los cuarteles del Comando Sur.

En junio de 2001 un grupo de congresistas, molestos por los actos de desobediencia civil en Vieques y los reclamos de derechos civiles en los foros internacionales, expresaron que “si la Marina se tiene que ir de Vieques y tenemos que cerrar las instalaciones militares en Puerto Rico, esto es el fin de las relaciones entre Puerto Rico y los Estados Unidos.” (El Vocero, 15 de junio de 2001, pág. 3)

Ciertamente, la lucha intensa contra el militarismo en Vieques –entre 1999 y 2002 - y el uso de diversos foros internacionales, incluyendo la Organización de las Naciones Unidad, para denunciar la situación colonial – que lastima el prestigio de la nación norteamericana – han provocado el replanteamiento de las relaciones entre ambos países.

TRIBUTO DE SANGRE

Pero Puerto Rico es aún una fuente abundante de reclutamiento de soldados – lo que no parece que se alterará en el futuro cercano. Al igual que la emigración masiva hacia los Estados Unidos a partir de la década de los años 40, el reclutamiento militar de los puertorriqueños funciona como “válvula de escape.” Para miles de jóvenes, ingresar en el “US ARMY” es una manera de mejorar sus condiciones de vida. Ello es así en un país donde cerca del 60% de la población vive en la extrema pobreza, la desigualdad social es 20% mayor que la de Estados Unidos y sólo el 67% de la población de 16 años o más está empleado.

En la Primera Guerra Mundial participaron 18,000 soldados puertorriqueños. Mueren 36 y hubo 5 heridos.

En la Segunda Guerra Mundial participan 65,034 soldados de origen boricua. Pierden la vida 133 soldados y 165 fueron heridos.

En el conflicto de Corea, entre 1950 y 1951, participan 61,000 puertorriqueños. Hubo 756 muertos y 3,049 recibieron heridas. En la guerra de Vietnam, entre 1961 y 1973, se estima que, entre los muertos y mutilados, hubo 3,000 puertorriqueños. Entre los que regresaron vivos o heridos el 56% sufre desordenes mentales. Para la guerra de Vietnam se reclutaron 72,177 jóvenes boricuas.

Hasta el mes de noviembre de 2008 se registran 90 soldados puertorriqueños caídos en las guerras de Irak y Afganistán. En esta guerra “contra el terrorismo” se ha utilizado, distinto a otras intervenciones, una cantidad nunca antes vista de reservistas y miembros de la Guardia Nacional.

Todas estas muertes y desgracias, sin embargo, no han disminuido el sentido de compromiso que parecen sentir los puertorriqueños hacia las “causas” de libertad y democracia que alegadamente motivan las intervenciones militares en todas partes del mundo. Si bien el puertorriqueño no se ha “americanizado”, no está inmune a los mecanismos ideológicos que sustentan la validez del militarismo norteamericano. Tampoco es inmune a las ofertas tentadoras de dinero y beneficios por servir dos años en el ejército. Para aquellos voluntarios que regresan vivos de Irak se les entrega un “bono” de 15,000 dólares. El “patriotismo” es ciertamente un disfraz de los estados y los individuos para esconder los fines de lucro de las guerras.

La oposición al SMO no fue masiva en Puerto Rico, pero fue valiente e intensa. Entre 1917 y 1918 fueron arrestadas más de 300 personas y de estas fueron encarcelados más de 200 jóvenes por violar las leyes del Sistema del Servicio Selectivo. Con igual intensidad, pero menos arrestos, hubo también oposición al SMO durante los años de la guerra de Vietnam, entre 1964 y 1972.

El militarismo se vende en Puerto Rico a través de intensas campañas de promoción del reclutamiento en las escuelas secundarias y en las universidades. El Pentágono invierte al año más de tres mil millones de dólares en propaganda de reclutamiento militar, alrededor de $14,000.00 por recluta.

Las fuerzas armadas buscan reclutar, cada año, no menos de 65,000 jóvenes para sus diversas ramas o divisiones. Antes, en tiempos de paz o cuando ir a la zona de guerra era improbable, en Puerto Rico se reclutaban entre 4,000 y 5,000 personas anualmente. En estos tiempos, el número se ha reducido a cerca de la mitad.

La ley federal “No Child Left Behind” - que aplica a Puerto Rico - exige que los funcionarios de las escuelas provean información privada de los estudiantes a los reclutadores de las Fuerzas Armadas, sin que sea necesario obtener el consentimiento expreso del estudiante, padre o madre. Ello es contrario a las disposiciones y garantías de privacidad contenidas en FERPA, ley federal conocida como “Family Education Rights and Privacy Act” de 1974. No se informa adecuadamente que la ley federal (NCLB) contiene una disposición para que el padre, la madre y el estudiante puedan negarse a que la información sea divulgada a los reclutadores militares. Esta alternativa es conocida como “Opt Out”. Mientras se niega el acceso a las escuelas a los sectores de la sociedad civil que se oponen al servicio militar y a la guerra, se abren de par en par las puertas de los planteles escolares a los reclutadores militares.

Otra forma de intervención militar es a través de la Ley federal Solomon de 1995, según enmendada, la cual otorga ayuda financiera a las universidades que mantienen los programas de enseñanza militar (ROTC) y permiten reclutadores en sus recintos. La Universidad de Puerto Rico (UPR) es recipiente de los fondos de dicha ley. Si las universidades no cumplen con la ley se arriesgan a perder beneficios de una docena de agencias federales. Esta ley surgió como respuesta a las luchas estudiantiles de los años de los sesenta por erradicar los programas de ROTC de las universidades. (En 1969 la Universidad de Harvard eliminó el ROTC por sus prácticas discriminatorias.) A pesar de las protestas de estudiantes y profesores, en 2004 el presidente de la UPR, Antonio García padilla, anunció la permanencia del ROTC “para no enfrentar consecuencias económicas trascendentales.”

En Puerto Rico no se escatima en las campañas de reclutamiento, ni en inversiones millonarias en los sectores industriales y universitarios. Hay en la Isla cuatro o cinco fábricas de confección de uniformes. Además, el Pentágono financia investigaciones en las facultades de ciencias y tecnología de las universidades.

OTROS DATOS Y CONCLUSIONES

Es evidente que la importancia geopolítica de Puerto Rico ha cambiado. Hubo claras transformaciones en el orden mundial, a raíz de la desaparición de la Unión Soviética. Los submarinos soviéticos con ojivas nucleares desaparecieron, como amenazas, del Atlántico. (Pero recientemente la flota rusa ha estado de visita por el Mar Caribe, en particular en Cuba y Venezuela.) Hay cambios en la tecnología de guerra y en la estructura de los sistemas de defensa de los Estados Unidos.

Pero no ha disminuido el afán de reclutar voluntarios. Para el 2012 proyectan un ejército de 700,000 soldados. (Revista Time, 16 de abril de 2007, pág. 32)

Hoy los Estados Unidos demuestran su preocupación por las llamadas “amenazas asimétricas”, tales como países pequeños con misiles de largo alcance, ataques cibernéticos o ataques terroristas. Eliminó más de 200 bases alrededor del mundo para ahorrarse catorce mil millones (millardos) de dólares y dedicarlos al presupuesto de cambio de armamentos. En América del Sur su interés se concentra en el Golfo de México - que es la segunda cuenca petrolera del mundo, en el Acuífero Guaraní - la mayor reserva de agua en el mundo con 1.2 millones de kilómetros - y en los llamados tratados de libre comercio, el plan Colombia y otros mercados latinoamericanos. En Puerto Rico buscan, mediante legislación, la “federalización” total del bosque tropical El Yunque y la apropiación perpetua, exclusiva e irrevocable del Carso Norteño. Esta zona del Carso comprende 110,000 acres de bosques, playas y diez cuerpos de agua dulce, que incluye ríos subterráneos. En el aspecto militar, conservan al Fuerte Buchanan y al Campamento Santiago para los cuarteles y área de entrenamiento de la Guardia Nacional y la Reserva.

A través de lo militar, como elemento disciplinador, Estados Unidos ejerce su control mundial en la nueva estrategia que llaman “dominación de espectro completo”.

En mi opinión, Puerto Rico ya no les merece atención militar especial, porque sus fronteras no tienen límites. El mundo les pertenece. Así las cosas, le dará lo mismo que Puerto Rico sea una república asociada o un pueblo sin destino, pero adicto y fiel a sus intereses, porque de una forma u otra esta isla responde, por el momento, a su poder hegemónico.


Vistas: 1984

Etiquetas: bases, bcr, eeuu, estados, militarismo, puerto, rico, unidos

Comentario

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Comentario de PATXI el marzo 21, 2009 a las 6:23am
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