ENTREVISTA: Oportunismo político origina crisis de liderazgo en el sector indígena

ENTREVISTA DADA POR CRISTÓBAL RODRÍGUEZ, SUBDIRECTOR DE ECUADOR POR DENTRO, AL CANAL DE TELEVISIÓN "CABLEVISIÓN" Y A SU PROGRAMA INFORMATIVO "ESTELAR". DANDO CUENTA SOBRE EL PAPEL POLÍTICO QUE HOY MISMO ESTÁ JUGANDO LA DIRIGENCIA INDÍGENA EN EL ECUADOR




Oportunismo político origina crisis de liderazgo en el sector indígena

El movimiento indígena conformado en su mayoría por campesinos, otrora revolucionario, más allá de pregonar que su lucha es colectiva y responda a intereses antiimperialistas, en la práctica, sus dirigentes se han transformado en los nuevos burócratas y lumpen de la política nacional. De buenos alumnos se han convertido en los “maestros” del quehacer político donde imperan las componendas, los negociados y el tráfico de influencias, con el único fin, el beneficio económico personal.

Escribe:
Cristóbal Rodríguez Guerra
cristobalrodriguez1@hotmail.com

Quito, 30 de octubre de 2012.- Cuando el sector indígena empezó a salir a la palestra política pública, allá por los años 70 del siglo pasado, principalmente, a consecuencia del auge de la reforma agraria que buscaba golpear a los terratenientes, surgió la figura del monseñor Leonidas Proaño, “el padre de los pobres”. Desde esa fecha, quienes nos consideramos mestizos nos sentimos gratamente complacidos y hasta felices, porque el “Garabombo peruano” estaba visibilizándose y dejando de ser el humano invisible en el que le había convertido la clase dominante latinoamericana con la anuencia del imperialismo mundial, durante cinco siglos.

Muchos nos solidarizamos con el resurgimiento del movimiento indígena ecuatoriano, principalmente cuando nace la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), un 16 de noviembre de 1986, un día después de que los trabajadores ecuatorianos habían celebrado su bautizo de sangre, 15 de noviembre de 1922. Pero, nuestros pechos se volvieron aún más gigantes tras la “Primera Toma de Quito”, allá por 1990, y la marcha infinita de los “indios” amazónicos en 1992.
 
El discurso claro y contundente de los indígenas frente al primer Mandatario, Rodrigo Borja Cevallos (1988-1992),  estremeció a todos los ecuatorianos. Estaban de frente, sin amilanarse, sin pedir de rodillas nada, con la cabeza bien en alto y sin sacarse el sombrero en sinónimo de sumisión ante el hombre blanco o mestizo. Esos indígenas, orgullo de los ecuatorianos y de la América Pluricultural, estaban insurgiendo con todo el derecho que les asistía y les asiste ahora, a ser parte constructora de una sociedad más justa, vale decir socialista.

Un discurso contestatario, claro, contundente, diáfano, sincero, altruista, reivindicativo, indigenista y muy válido para esa época manejaban los dirigentes y sus bases, al inicio de su lucha política. Todos estábamos junto a ellos, tanto así que no escatimábamos esfuerzo alguno para apoyar sus reclamos y derechos. Y, nosotros desde la comunicación, abriendo los micrófonos, los espacios radiales, televisivos, de los periódicos; más allá de que los dueños de los medios se incomodaban.

Como siempre, asumiendo una posición de clase y comprendiendo que somos parte de ese eslabón que ha de ayudar a la emancipación de la clase trabajadora en general, en la que, por supuesto, están incluidos los campesinos, que en un 90% de indígenas son parte de este sector.

Pero, ¿qué pasó, dónde se perdió esa práctica revolucionaria, porqué no se sumaron dialécticamente a los desarrollos políticos, culturales y científicos que vive la humanidad? ¿Por qué vienen interponiendo sus intereses racistas y personales a los de la clase trabajadora y campesina? ¿A qué se debe que sus dirigentes tengan poses patriarcales, de caciques y hasta de un complejo absurdo por su condición de indígena? ¿Por qué se quedaron en el pasado?

Son preguntas que buscaremos responder en pocas palabras, sin dejar de anticipar que las mismas, como todo en la vida, tienen su carga subjetiva, pero siempre pensando en el compromiso de clase, que es otra de las premisas que los indígenas que lideran a sus movimientos no buscan aceptar y comprender.

Recordemos que muchos de los dirigentes indígenas, hombres y mujeres, ya recibieron el castigo de sus bases conforme a sus tradiciones, entre ellos Nina Pacari; los bañaron en agua fría, los ortigaron y les recordaron sus postulados filosóficos, como son: "el ama quilla, el ama shuya y el ama yua", que significan no robar, no mentir y no ser perezoso.

Pero, de acuerdo con la historia reciente, aunque data de hace un poco más de dos décadas, dirigentes como Antonio Vargas, Miguel Lluco, Luis Macas, la misma Nina Pacari, Rafael Pandam pasaron por serios contratiempos por actitudes que habrían rayado en el oportunismo político y en el de buscar beneficiarse personalmente de su condición de dirigentes y representantes populares a través de puestos públicos como el ser ministros, asambleístas o representantes institucionales.

La dirigencia, al parece sin brújula política, conforme lo iremos demostrando más adelante, siempre buscó pescar a río revuelto, sin manejar una política independiente, a pesar de que mucho lo proclamaron y reivindicaron: estuvieron directa e indirectamente cogobernando con Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez, por dar apenas dos ejemplos, porque si describiríamos los “coqueteos” mantenidos en los pasillos del antiguo Congreso Nacional, de la Actual Asamblea Nacional y de Carondelet (Palacio de Gobierno), amén de Las Cortes, empezaría a apestar a carroña este articulo.
Los indios, los indígenas, los campesinos serranos, indudablemente que han sido los protagonistas de la historia en los últimos 25 años, aproximadamente. Nadie podrá nunca más invisibilizar a este sector; sin embargo, su práctica política, la de sus dirigentes preocupan a más de uno, por su falta de escuela política, por falta de mecanismos que permitan construir liderazgos fuertes que respondan ya no a su condición de indígenas sino a su condición de clase, como parte del movimiento obrero y campesino.

Lamentablemente la dirigencia indígena continúa en el pasado, utilizando sus “quinientos años de resistencia”, como si los mestizos, blancos o negros tuviéramos la culpa, ahora, de su inmovilidad histórica. Los inamovibles de la CONAIE y de Pachakutik, deben entender que viven en una sociedad capitalista y por lo tanto dividida en clases sociales y no en razas como intentan levantar su discurso desactualizado y desgastado.

Los indígenas, sus dirigentes, deben entender que ellos son parte de una clase social y muchos de ellos pertenecen a la clase dominante, no sólo por sus recursos económicos sino por su práctica política, razón suficiente para que no se lo pueda ver a los indígenas desde una perspectiva de división sino de unidad de la sociedad, donde cada uno, de acuerdo con su desarrollo, político cultural y económico buscan ubicarse, de ahí que, la posición asumida por Auki Tituaña no sea nada del otro mundo.

Pachakutik, como organización política, debe abrirse para que todos los ciudadanos de diferente raza, etnia o grupo social que busque luchar y construir una nueva sociedad desde sus filas, porque de mantenerse como está corre el riesgo de convertirse en un partido fascista como el Partido Nazi de Hitler.

Los dirigentes actuales son responsables directos de lo que están haciendo en el quehacer político tanto nacional como latinoamericano, al convertirse en quinta columnistas, porque más de uno, incluido el presidente de la República, Rafael Correa, les han acusado de recibir fondos provenientes del imperialismo mundial, donde personajes como Lourdes Tibán podrían estar trabajando en calidad de agente de la CIA, según Eva Golinger.
Será difícil cambiar de liderazgo en el movimiento campesino-indígena, pero no es imposible, de ahí que sus bases deberán buscar acentuar políticas independientes, con un programa que responsa no sólo a reivindicar al sector indígena sino a la clase pobre en general.

Al parecer la CONAIE y Pachakutik se están convirtiendo en una verdadera “Torre de Babel”, donde cada uno busca hablar su propia lengua; donde cada uno busca luchar por sus propios intereses, donde cada uno busca figurar a su manera, donde a cada uno le importa un comino lo que piense o quiera hacer sus bases.

El ama quilla, el ama shuya y el ama yua parece que quedó para la ficción en el movimiento indígena, como el Avatar. Para quienes nos consideramos parte de ese todo como es la clase trabajadora y campesina: NO.

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Etiquetas: Auki, CONAIE, Correa, Ecuador, Guillermo, Lasso, Pachakutik, Rafael, Tituaña, periodismo, Más...política, revolución

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