En tres comentarios anteriores respondí a Yoani Sánchez

En tres comentarios anteriores respondí a Yoani Sánchez, por partes, este criterio suyo expuesto en su publicitada entrevista con el periodista francés Salin Lamarani.
Mi hijo recibe una educación muy adoctrinada y le cuentan una historia de Cuba que no se corresponde para nada con la realidad. Preferiría una educación menos ideológica para mi hijo. Por otra parte nadie quiere ser maestro en este país porque los salarios son muy bajos.
Hoy comentaré su criterio relativo a que nadie quiere ser maestro en este país porque los salarios son muy bajos.
Siguiendo mi norma de ser respetuoso rebatiré esta opinión con absoluta objetividad. Desde mi honrosa posición de maestro primario y luego profesor universitario.
¿Qué sucede con la carencia de maestros bien capacitados? Estamos recogiendo los frutos de una estrategia equivocada en la formación de maestros primarios. Hace unos años existían las escuelas formadoras de maestros primarios en casi todas las provincias. O en todas. A ellas se ingresaba con noveno grado. Luego de 5 años egresaba un profesional con buena preparación para enfrentar la difícil labor del maestro. Esas escuelas fueron cerradas. Se reabrirán el próximo curso escolar según voz populi.
El crecimiento de la masa estudiantil de todos los niveles no tuvo igual respuesta en la formación de los maestros y profesores. A este hecho se agregó que debieron acudir al magisterio, en busca de cuadros, tanto organismos políticos, estatales, gubernamentales como de sectores muy ventajosos desde el punto de vista económico, como el del turismo…
Nuestro magisterio empezó a languidecer y fue necesario improvisar maestros dando inicio a un periodo difícil. No ignoro que hay muchos profesionales de nuestro sector que sin duda forman parte del millón cubanos que ocupan un lugar en muy infladas plantillas en diversos organismos. Pudiera señalar otros detalles.
El sector educacional ha recibido 2 aumentos salariales en poco tiempo. Claro que aprecio este aumento, pero desde que lo conocí supe que esa no era solución. La solución es a, mi modo de ver las cosas, que cualquiera no sea maestro. En la dirección de lograr la máxima idoneidad estamos trabajando bajo la dirección de uno de los líderes históricos de la Revolución Cubana por quien siento mayor admiración, cariño y respeto. Es la tenacidad y perseverancia personificada. Lo lograremos. Algo vamos viendo ya.
Hay que dignificar el trabajo del maestro. A mis jóvenes alumnos los alerto en cuanto a las ingratitudes que les esperan, pero sobre todo las gratitudes. No existe premio mayor para maestros que reencontrarse con un antiguo alumno y que este lo salude con cariño.
Los padres a veces son muy ingratos; he visto este caso: Un niño alcanza las más elevadas calificaciones y cuando se le comunica a sus, padres, uno de ellos dice: Sacó la inteligencia de su abuelo. ¡Ah! Pero si se le comunica que desaprobó ese mismo padre o madre expresa con indignación: claro si el maestro no se ocupa de él. Todos estamos obligados a jerarquizar el trabajo de los maestros, sin embargo, sostengo que somos los maestros los primeros que tenemos que ganarnos el lugar privilegiado que siempre tuvimos en la sociedad cubana.
Si no hubiera maestros por problemas salariales, tampoco habría médicos, ingenieros, obreros calificados, anestesiólogos, bodegueros. El salario en Cuba no es, en casi ningún caso, un
instrumento movilizador, los maestros y profesores si tenemos buenos salarios. Negarlo es desconocer la política salarial que en este sector ha aplicado el gobierno cubano.

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