El sarro ideológico de Nicolás Sarkozy y Thilo Sarrazin

El repunte y fortalecimiento del populismo nacionalista europeo es un fenómeno político que se viene observando desde hace largo tiempo.


Europa está siendo presa del populismo político de los partidos de derecha más conservadores del continente, pero no solamente a nivel de propaganda mediática contra los inmigrantes, sino que lo más grave del asunto es, que los partidos con consignas y programas ultraconservadores y con un marcado carácter
nacionalista, ocupan cada vez más nuevos escaños en los diferentes parlamentos nacionales. Los países que lideran la lista ultraderechista y nacionalista según el porcentaje de la población que les dio su voto en las últimas elecciones correspondientes, son los siguientes: Suiza (28,9 %)[1], Austria (28,2 %), Noruega (22,9%), Hungría (16,7%), Dinamarca (13,9%).


El discurso político demagógico es el mismo en todos lados: el anti-islamismo y la inmigración.


Los musulmanes y los extranjeros, en general, son los cabezas de turco de la crisis económica del capitalismo europeo. Pancartas racistas y contra el islamismo, como “odiamos a los musulmanes” o “extranjeros de mierda, fuera de nuestro país” son portadas por militantes de la ultraderecha en las calles de las principales
ciudades de europeas. La simbología nazi, con la cruz gamada y el saludo hitleriano vuelven a estar de moda.


Nicolás Sarkozy[2] cumplió su palabra de deportar a los Roma y Sintos ilegales en Francia y no cabe la menor duda, que seguirá incrementando la política dura contra los inmigrantes y contra la población musulmana. El Presidente francés, con un discurso político de derecha cada vez más cercano a las posiciones del frente nacional de Le Pen, trata de ganarse la simpatía de sectores de la extrema derecha, culpando a los extranjeros de la crisis económica del país. Maniobra política que no sorprende a nadie.


Sin embargo, el caso del ciudadano alemán, Thilo Sarrazin, nacido en Gera (antigua República Democrática Alemana) correligionario del partido social-demócrata y miembro del Consejo de Administración del Banco Federal Alemán, la poderosa institución financiera germana, es más complejo y difícil de interpretar. En su libro titulado “ Deutschland schafft sich ab”, cuya traducción literal sería “Alemania se elimina o se autodestruye”, Sarrazin plantea las siguientes tesis: 1) El peligro de los inmigrantes 2) La base genética de la inteligencia 3) La inmigración musulmana y su falta de integración en la sociedad 4) El crecimiento de la población en Alemania.


A la usanza de los mejores años de esplendor del partido nacional-socialista alemán, en el que dichos postulados hubieran recibido el aplauso, reconocimiento y beneplácito de Adolfo Hitler y Joseph Goebbels, Sarrazin pretende “despertar” la conciencia alemana.


Lo trágico-cómico de esta campaña anti-extranjera y anti-musulmana de Nicolás Sarkozy y Thilo Sarrazin es el hecho, que tanto el “francés” como el “alemán” tienen orígenes extranjeros. De Sarkozy son conocidas sus raíces húngaro-judías -sefarditas y de Sarrazin su procedencia hugonota, cuyo apellido se deriva de la palabra “Sarraceno”, que era el término peyorativo durante la edad media para referirse a los musulmanes. Resulta entonces cínico y hasta ridículo, que dos descendientes de minorías étnicas, sean precisamente los propulsores de una guerra mediática, política-ideológica, en la que la genética ocupa un papel preponderante contra los extranjeros, en general, y en particular contra una minoría religiosa.


Independientemente de cuales sean los motivos que han tenido éstas dos personalidades del mundo capitalista, para impulsar éstas políticas, el uno Presidente de una nación poderosa como Francia y el otro, político y representante de una institución importantísima como el Banco Federal Alemán, el hecho es que ambos reflejan ideológicamente lo más recalcitrante del capitalismo mundial, el que en situaciones de crisis
coyunturales o estructurales, saca a relucir sus políticas más ultraconservadoras y por ende, las más peligrosas.


¿Quién pensó o soñó algún día que el fascismo y el nacional-socialismo eran cosas del pasado? ¡Mucho guillo compadre!, los cadáveres de otrora, están resucitando como los zombis, con toda la podredumbre y el sarro de antaño…



Roberto Herrera 31.08.2010


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