Texto y fotos Graciela Guerrero Garay

Cuando Teresa me dijo que estaba haciendo ejercicios de Aikido le abrí los ojos y, con un gesto, le hice entender que estaba en “ascuas”. Hace mucho tiempo escucho que a los Círculos de Abuelos se “prenden” tanto los ancianos que, ante la ausencia de los encuentros, se sienten mal y hasta ellos mismos se convocan. En el de Tere, una activa “doble mamá” tunera,  la técnica que utilizan para “espantar la vejez” es este milenario arte marcial.

Luego comprendí  que para los adultos mayores es algo que supera la anexión voluntaria a una de las tantas maneras que existen en Cuba de proteger, con programas específicos y bien estudiados, a la tercera edad, más cuando en los albores del siglo XX  el 4,5 por ciento de los cubanos tenía  más de 60 años y hoy constituyen el 14,5 del total de la población, con tendencia a incrementarse y un pronóstico real de que para el año 2025 exista un anciano por  cada cuatro habitantes.

Tere me confiesa que ama a su Círculo de Abuelos y, sin exageración alguna, le debe muchos momentos felices y el disfrute de varios lugares históricos – recreativos en otras provincias, por las excursiones que planifican e incluyen entre los propósitos a lograr a lo largo del año.

Para la mayoría de los ancianos se convierten también en un reservorio de afectos y sincera comunicación en una etapa de la vida donde, con marcada necesidad, se requiere revitalizar la autoestima, reordenar las emociones y mantener en renovada actividad el cuerpo y la mente, con el consiguiente ánimo para el espíritu y la salud.

En lugares cercanos a los Consultorios del Médico y Enfermera de la Familia en este oriental  territorio de Las Tunas – como en todo el país -, las mañanas  se llenan de matizados grises  y blancos que distinguen esencialmente las cabelleras femeninas, porque no todos los abuelos se vinculan a esta valiosa vía de combinar el ejercicio físico con otras disciplinas alternativas, encausadas científicamente a reducir los efectos del desgaste biológico y las patologías propias de una vejez avanzada.

Norberto Mejías Barrios, en el Consultorio Médico 123-01 de esta ciudad Balcón, es uno de esos abuelos que apostó por mantenerse en forma y acompañar a su esposa. Para él  es algo muy positivo aunque no siempre se siente cómodo,  “pues es el único incorporado al Círculo”. Sin embargo, el entusiasmo de las féminas  y su auto - convencimiento lo motivan a seguir asistiendo y es un orgullo y ejemplo para el resto de los vecinos y la comunidad.

 Al tantear a la Licenciada en Enfermería Arelys Peña Cruz, cuya tesis de la especialidad fue la “Calidad de vida en la tercera edad”, nos alega que todavía la representatividad masculina es un reto para este programa, pues las causas que se alegan, aún cuando la participación es voluntaria, es que son ellos quienes hacen los deberes hogareños en las primeras horas del día (ir de compras al mercado, fundamentalmente) y esto les impide su asistencia sistemática. Por eso, las charlas reflexivas y el testimonio del resto de los ancianos es una tarea permanente para incrementar la cifra de incorporación.

Buscando el otoño

A Maki nadie la conoce en el barrio como Cruz María Fonseca Arrechea. De Coqui pocos saben que su nombre es María del Carmen Amado Lastre. Empero, todos aplauden la constancia de ambas en el Círculo de Abuelos desde que se fundó hace 6 meses y lo mucho que han rejuvenecido a esta fecha.

“Yo enseguida acepté la propuesta de la enfermera, pues llevaba una vida sedentaria – dice Maki – y me siento muy bien. Es algo que nos ayuda mucho y el profesor de Cultura Física nos estimula y visita en las casas”.

A su lado, Coqui, nos relata que ella se encuentra mucho mejor de salud y de sus cardiopatías desde que está haciendo los ejercicios. “Antes de jubilarme iba al gimnasio y ahora que tengo más años, es lo mejor.”

Lunes, miércoles y viernes son los días en que el área frontal del Consultorio Médico 123-01 abre sus puertas imaginarias a los ancianos de la Circunscripción. Previamente, como requisito esencial,  Arelys le ha tomado la presión arterial a todos y le ha dado a cada quien las orientaciones clínicas. Esto sucede en las primeras horas de la mañana en cada barrio cubano y en Las Tunas se puede hablar de progresivos avances en este sentido, aún cuando junto a Guantánamo, Granma y Santiago de Cuba aparece en la lista de las provincias con menor población envejecida a pesar de tener uno de los indicadores más altos en la esperanza de vida en el país, con 79,21 años.

La edad del otoño – como algunos le dicen- no es tormento ni para Maki ni Coqui, menos para Norberto. En los Círculos de Abuelos canalizan más que afectos y beneficios individuales a su propia edad y salud. Devienen, para todos, una noble y hermosa manera de sentirse útiles e integrados a la sociedad.

Cuando surgieron en el municipio Plaza de la Revolución en 1986 a partir de un grupo voluntario de abuelos que se reunió para realizar ejercicios físicos, sistemáticos y voluntarios, tal vez jamás se pensó que hoy fuera un movimiento de fortaleza a nivel nacional. Lo cierto es que en Cuba no hay una comunidad que no los acoja con interés y cuando se dice que existen más de 4 mil asociaciones de base en activo no es el reflejo de un país lleno de ancianos, sino de abuelas y abuelos sanos y dispuestos a darle a la vida lo que de ella reciben: amor y atención priorizada a sus necesidades vitales. En simples palabras: Protección TOTAL.

OTROS DATOS DE INTERÉS

  • La esperanza de vida aumentó en los últimos 50 años hasta alcanzar un promedio de vida a nivel mundial de 66 años, aunque existen naciones con menos expectativas.
  • En Cuba la esperanza de vida sobrepasa los 75 años y la población más envejecida se concentra en el occidente del país, fundamentalmente en Villa Clara y Ciudad de La Habana.
  • Los ancianos cubanos disfrutan y tienen acceso pleno a un Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor, con aspectos relacionados con la promoción, prevención y rehabilitación que los integra a la familia y la comunidad, formado por tres niveles básicos: La división político- administrativa; los sistemas de Salud, Seguridad Social y Asistencia Social y Las Organizaciones de Adultos Mayores.
  • Cuba cuenta con una institución rectora para la atención de su población de tercera edad y para América Latina: el Centro Iberoamericano de la Tercera Edad (CITED), abierto en Ciudad de La Habana en mayo de 1992.

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