La vieja y culta Europa se “ganó” el Nobel de la Paz el pasado día 10 de diciembre. El premio se entregó en reconocimiento (según el Comité noruego) a las décadas de estabilidad y democracia… ¿Democracia?
Puede que Europa goce en estas décadas de un estadio de paz, sin guerras bélicas intestinas o entre sus miembros; pero eso no niega las constantes confrontaciones que se están viviendo entre la mayoritaria de la población y sus gobernantes, quienes imponen políticas antipopulares.
Uno de los presentes al recibimiento de dicho lauro fue el presidente de España, Mariano Rajoy, miembro del Partido Popular, un representante evidente de una clase social que se distingue por sus compromisos con los mercados financieros (los cuales no son la población que cambió sus votos por promesas incumplidas); como los de otros países de la eurozona.
El Partido Popular_ nada popular, por cierto_ estando en el bando de la oposición, todo el tiempo fustigó al PSOE (el mismo coche con diferente timón_ parafraseando un refrán) de no hacer bien las cosas, de optar por medidas antipopulares y, por supuesto, que los gobernantes “socialistas” deberían darle paso a los sabiondos de su partido para cambiar el presente y futuro de España. 
Hoy el partido de Rajoy está en el poder, con él a la cabeza del gobierno de la península ibérica; pero con un presente deteriorado y un futuro incierto para las actuales y futuras generaciones.
La “democracia” española actual (premiada por la parte que le toca) tiene un 22% de tasa de población en riesgo de pobreza y un 3,9% con privación severa de recursos para afrontar la vida, debido a las políticas de recortes y despojos de derechos sociales que se aplican. Cerca de 12,4 millones de ciudadanos en España entran en el umbral de la exclusión social (europa press y Eurostat).
La “democracia española actual está matizada por una reforma laboral que no crea empleo, como se prometió a la población, pero sí favoreció a los empresarios a acceder a una vía que les facilitara los despidos de trabajadores o les permitiera ampliarles contenido de trabajo por mucho menos remuneración. Una reforma laboral que oficializa el ERE (Expediente de Regulación de Empleo) como la fórmula divina para asegurar los altos ingresos de los empresarios, no para asegurar salarios a los trabajadores.Una reforma laboral que ha incrementado la cola de desempleados. Por sólo un ejemplo, en los dos últimos meses esta bolsa aumentó en cerca de 200 mil personas.
La “democracia” española se encuentra inmersa en una crisis cíclica creada por la estructura del sistema capitalista, una crisis financiera creada por la ambición y el egoísmo, por ese minúsculo 1% motivado a vivir de la especulación para aumentar riquezas y no por ese 99% que intenta sobrevivir con el trabajo.
La “democracia” española prefiere enfrentar la crisis salvando el balance de los grandes bancos, mientras limita a la población de servicios sociales (de sus derechos elementales: sanidad, educación, pensiones, acceso a la justicia, etc.) con el favorecimiento de las privatizaciones. Así las grandes financieras fuerzan al gobierno a que aplique recortes en los servicios públicos, cuestión que los lleva al obligado deterioro, para así empujar la balanza hacia los servicios privados como mejor y única opción. 
La “democracia” española ampara a corruptos, políticos empresarios de bancos que juegan con los fondos de los trabajadores participando de la especulación en la bolsa, con el certero riesgo de caer en la bancarrota. Pero el gobierno prefiere salvar a los especuladores sabiendo de antemano de la estafa a la que quedarán sometidos los clientes de dichos bancos (Bankia es un buen ejemplo). 
La “democracia” española busca “sanear” la economía subiendo el índice de los precios de consumo y socializa la deuda privada convirtiéndola en pública, la cual fluctúa desfavorablemente para los ciudadanos por cuenta de la “famosa” prima de riesgo… algo que brinda suculentas sumas a los inversionistas, que asuman deuda española, por concepto de intereses. Intereses que recae en la responsabilidad de las capas sociales más vulnerables (en todos los sentidos).
La “democracia” española engrosa la amargura social cuando ejecutó alrededor de 350 mil desahucios entre 2008 al 2011 y en el primer trimestre del presente año, 50 mil personas fueron desalojadas de sus hogares porque no alcanzaron a cubrir los compromisos hipotecarios con los bancos. El decreto antidesahucio adoptado por el gobierno fue un simplón maquillaje en el intento de tapar la grave situación que se les dio con los suicidios provocados por la desesperación. Un bluff para revertir la “mala imagen” que tenía el gobierno por dichas defunciones.
La “democracia” española prefiere aumentar impuestos y bajar los ingresos con recortes a la población, que ejecutar una apropiada ley fiscal y depurar todos esos dudosos casos de contratos que han generado derroches en aeropuertos sin uso, estaciones de trenes inoperantes o el blindaje de pensiones a funcionarios de bancos salvados por el Estado.
La “democracia” española goza de un presidente que hace promesas a sus ciudadanos que después velozmente rompe cuando se encuentra frente a Angela Dorothea Merkel, Canciller de Alemania.
La “democracia” española llama populismo a quienes deciden defender y reclamar los derechos de los ciudadanos; lo cual incluye para el actual gobierno dos huelgas generales y los cientos de protestas públicas que se llevan a cabo en todo el país por diferentes grupos sociales. Lo curioso es que la “democracia” española pone a los “garantes de la tranquilidad ciudadana” (los cuerpos policiales) a que repartan porrazos y disparen bolas de gomas contra todo aquel que ose manifestarse contra la “democracia española… o incluso, sin estar implicado, se encuentre en el lugar equivocado y a la hora equivocada.
Puede ser que esto último sea la consecuencia de lo que Alberto Ruiz-Gallardón, miembro del Partido Popular y Ministro de Justicia, recientemente expresara a una cadena de radio al decir que “gobernar, a veces, es repartir dolor", como forma de justificar sus reformas a la ineficaz justicia de la “democracia” española.
La “democracia” española tiene desangrándose a su Estado de Bienestar, pero muy a pesar de sus números rojos, no dispone de fondos para mejorar la situación de su ciudadanía, pero sí para mantener su participación en las operaciones de la OTAN_ una organización creada por el imperialismo norteamericano, que responde a sus intereses geoestratégicos, la cual crea o exporta guerras y que es algo muy contradictorio con la paz.
Nota: Cualquier similitud con otro de los estados miembros de la premiada Unión Europea, no es pura casualidad.

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