¿El cubano?. Si, señor,…¡un pueblo rebencudo!.

 

Por Roberto Torres de la Torre

El calificativo de rebencudo dado por el presidente cubano Raúl Castro Ruz no pudo ser más exacto para identificar a nuestro pueblo y lo expresó justamente en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional este 26 de julio en Guantánamo.

Aunque el Diccionario Larouse Ilustrado define al rebencudo como un testarudo, en realidad este cubanismo tiene un significado más amplio. Por eso comentaré algunos de los tantos episodios de rebeldía incluidos en el proceso de formación de la nación.

Luego de descubrir a Cuba en octubre del 1492 y de exterminar a los indios nativos, los conquistadores españoles trajeron negros esclavos desde África para el corte de caña. Estos soportaron el látigo de los mayorales, los grilletes en sus tobillos, el cepo y otros castigos, con los cuales conocieron al infierno de Dante.

A pesar del suplicio, ellos no pedían clemencia; muchos –eso si- escapaban y se refugiaban en palenques, hasta donde no llegaban los rancheadores o cazadores de recompensas.

Con anterioridad, el comportamiento del indio Hatuey en la hoguera, minutos antes de morir, no pudo ser más inspirador de la rebeldía que siempre distinguiría a los cubanos. Él rechazó la propuesta de entrar al cielo si aceptaba al catolicismo, porque allá también estaban los españoles.

Ya en el siglo 19, cuando los esclavos de Carlos Manuel de Céspedes iniciaron la Guerra de los Diez Años en 1868, en los campos de Cuba se oía el grito de.... ¡Libertad o Muerte!. También se repetiría en la Guerra Chiquita del 1878 y en la Guerra de Independencia de 1895 organizada por José Martí.

¡Y qué decir de los bayameses, quienes incendiaron su ciudad antes de verla reconsquitada por el ejército español!.

Nada más indignante que el plan del general español Valeriano Weyler, quien reconcentró a familias cubanas para evitar que ayudasen a los insurrectos mambises. Se anticipó así a los campos de concentración aplicados por el fascista Adolfo Hitler en la primera mitad del siglo 20.

De la Protesta de Baraguá ...!ni qué hablar!. Fue el primer y gran ejemplo de intransigencia revolucionaria protagonizada por el Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales. No cejar en el empeño de ver libre a Cuba o morir en el intento por lograrlo; sentenció el Titán de Bronce.

Ese espíritu rebencudo se palpó desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio durante la Crisis de los Cohetes en octubre del 1962, cuando el mundo estuvo al borde de la Guerra Nuclear. Entonces los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Sovíetica acordaron el retiro de esas armas desplegadas en esta isla.

El poeta Jesús Orta Ruiz, “El Indio Nabori”, escribió:

                                                                Tiene que estar la muerte sorprendida
                                                                de la bravura de mi pueblo fuerte.
                                                                Nunca en la cara de la misma muerte
                                                                reto tan fuerte pronunció la vida.

Una y otra vez, Cuba se negó a claudicar en sus principios y rechazó el condicionamiento de Washington para normalizar las relaciones bilaterales si La Habana rompía sus vínculos con Moscú.

Nunca fue arriada la bandera tricolor. Ni siquiera cuando la invasión mercenaria por Playa Girón dejamos de ser rebeldes; allí solo se escuchaba el grito de Patria o Muerte ¡Venceremos.!

Recuérdese que el Himno Nacional de Cuba es un himno de guerra; así se constata en sus estrofas...

                                                               ”Al combate corred, bayameses,
                                                               que la Patria os contempla orgullosa.
                                                               No temais una muerte gloriosa
                                                               que el morir por la Patria es vivir”.

¿Es o no es el cubano un pueblo rebencudo?. Y como dijo Raúl, los cubanos somos pacíficos, nos gusta el baile, ser amigos de todos y compartir lo que tenemos, pero nos rebelamos ante la menor injusticia.

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Etiquetas: Rebelde

Comentario

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Comentario de Delfina Mosquera Morales el agosto 2, 2012 a las 5:16pm

Ya lo dices en tu artículo inicial amigo, somos rebencudos y empecinados, de que lo logramos  no hay dudas, podemos apostar, aunque esa práctica no es habitual entre los cubanos, la de apostar, quiero decir

Comentario de Roberto Torres (robertot) el agosto 2, 2012 a las 5:04pm

 

El camino hacia el Socialismo se tornará irreversible a medida que actualicemos el Modelo Econòmico Cubano; no será nada fácil, pero los cubanos somos como el salmón que nada contra la corriente del río...persistentes, rebencudos.

Comentario de Delfina Mosquera Morales el agosto 2, 2012 a las 4:51pm

Con toda certeza somos un pueblo rebencudo, y lo seguiremos siendo por siempre. Ser rebencudos es parte de nuestro ser, forjado en los avatares de la historia. Y para ratificarlo escúchese bien: "NADA NI NADIE NOS HARÁ DESVIRTUAR EL CAMINO DEL SOCIALISMO, ese que emprendimos el 1ro de enero de 1959, de la mano del Comandante en Jefe Fidel Castro "