El narcotráfico también desangra la riqueza petrolera de México

18 Marzo 2012 Haga un comentario

pemexDurante los últimos años, las actividades del crimen organizado en México extendieron sus tentáculos hasta una de las áreas estratégicas de la economía mexicana: la empresa Petróleo Mexicanos (PEMEX)

Al terminar el último gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) el robo de combustible era lo suficientemente grave para aparecer en las estadísticas. El problema se agudizó bajo la presidencia de Vicente Fox, y durante la actual administración de Felipe Calderón las bandas llegaron a robar crudo para venderlo en el extranjero.

Documentos de Pemex -de los que Proceso tiene copia- evidencian cómo de 1998 a la fecha se ha incrementado el robo de los combustibles que viajan por las entrañas del país a través de los ductos y por las carreteras en autotanques, así como la sustracción ilegal de gas y productos condensados. Tampoco quedó a salvo el crudo.

Por estos datos se puede establecer que los grupos criminales hurtan gran cantidad de hidrocarburos y los venden ilegalmente en las zonas más controladas por los cárteles de la droga, aunque no se señala cuáles grupos cometen este delito.

Sin embargo se sabe que en Michoacán predomina La Familia Michoacana y ahí se registra el mayor robo de autotanques; en Veracruz, territorio Zeta, y en la región noreste, cuna del Cártel de Sinaloa, la “especialidad” es la sustracción de gasolina de los poliductos.

También se sustrae petróleo crudo a gran escala en los oleoductos que van de Nuevo León-Matamoros hasta Brownsville, Texas; en los que van de Tamaulipas a Nuevo León y los que llevan el hidrocarburo de Tamaulipas a Hidalgo, pasando por Guanajuato; estas últimas, zonas con gran presencia del Cártel del Golfo y de Los Zetas.

Para mitigar este delito, en 2004 el Gobierno de Fox decidió establecer un programa especial llamado Combate al Mercado Ilícito de Combustibles (CMIC), a cargo de la subsidiaria Pemex-Refinación. De entonces al presente año las dos administraciones federales panistas destinaron aproximadamente 2 mil 117 millones de pesos a esa medida, pero tan sólo en los primeros cuatro años y seis meses de la gestión de Felipe Calderón fueron robados crudo, gasolinas y diesel por 19 mil 706 millones de pesos.

Históricamente el consumo nacional de combustibles tenía un comportamiento análogo al crecimiento del Producto Interno Bruto. Sin embargo en la minuta de una reunión de seguimiento al programa contra el robo de hidrocarburos realizada el 2 de agosto de 2007, se especifica que “a partir de 1997 las ventas nacionales advierten una disminución respecto a la tendencia del PIB, esto debido principalmente a un creciente mercado ilícito de combustibles”.

Para dimensionar la magnitud de ese mercado negro, en el documento se dice que la disminución proporcional de ventas “es estimada de 4.5 a 6 mil millones de dólares desde su repunte en 1998 hasta el 2002, lo cual representaría un volumen del orden de 52 mil barriles diarios en promedio”.

En junio de 2004 el Gobierno federal decidió poner en práctica nueve sistemas que se utilizan a escala internacional para evitar el robo de combustibles. Con ellos se pretendió llevar “el control de inventario de producto en estaciones de servicio, la operación remota del sistema de transporte por ducto para la detección oportuna de fugas del sistema y el control terrestre de autotanques a través de tecnologías basadas en geoposicionamiento”. Todo esto se reunió en el proyecto CMIC.

El costo de los nueve programas se estimó en 988.47 millones de pesos iniciales y 2 mil 415 millones para la operación, es decir la renta de los servicios y la instalación del software.

En 2004 se tenía conocimiento de varias modalidades de estos delitos: adulteración y dilución por contrabando de productos de menor calidad (en este caso generalmente están implicadas una o varias partes); cambio de grado (”generalmente el o los dueños de las estaciones de servicio venden Pemex magna como Pemex Premium o adulteradas mediante solventes”) y desvío de subsidios (”venta de diesel marino en lugar de Pemex diesel, debido a que el primero tiene un subsidio fiscal).

Asimismo se identificaban las importaciones ilegales (”se han detectado cargamentos con productos de contrabando introducidos por las fronteras o los litorales de productos similares o sustitutos”) y el “robo de productos” (”se presenta a gran escala por tomas clandestinas en poliductos y robo de autotanques, y en menor escala en ordeña de pipas”).

La gasolina robada, puntualiza Pemex-Refinación, “generalmente es vendida a las estaciones de servicio o distribuidores a un precio inferior al valor en el mercado” o se transporta para “su venta en expendios clandestinos”.

En esos reportes, que abarcan hasta el 2 de agosto de 2007 -primer año del gobierno de Felipe Calderón- no figuraba aún el robo de petróleo crudo, que sólo se puede vender a refinerías porque no está procesado para ningún uso. Conforme se diversificaron los cárteles de la droga y se intensificó la “guerra” de Calderón contra el crimen organizado, surgió el robo de crudo y se dio a conocer en los medios. También se señaló a los ladrones: los grupos del narcotráfico.

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