Crisis cubana de los misiles: ¿Lecciones para Irán?

Crisis  cubana de los misiles: ¿Lecciones para Irán?

Published on Wednesday, 31 October 2012 13:34



Por Saul  Landau

altHace cincuenta  años, millones de personas en todo el mundo se preocupaban porque la guerra  nuclear pudiera estallar entre EE.UU. y la URSS, debido a exigencias para que  la Unión Soviética retirara sus misiles nucleares de Cuba.  Muchos  norteamericanos aún creen que un indignado Fidel Castro quería lanzarlos contra  objetivos de EE.UU. porque odiaba a nuestro país. Sin embargo, aunque pocos  norteamericanos lo sabían, en aquellos tiempos Estados Unidos preparaba una  invasión contra Cuba, parte de una guerra de terror autorizada por Kennedy  contra la Isla, la cual incluía planes de asesinato.

A medida que  se desarrolla  el debate de causa-culpa sobre qué hacer acerca de la mera  posibilidad de que Irán pueda estar desarrollando un arma nuclear, parece que  pocos hayan aprendido algo de las incontables publicaciones acerca de los  atemorizantes hechos de octubre de 1962.

Los  historiadores y los medios principales han ignorado la causa real de la crisis.  En agosto de 1961, cuatro meses después de que Kennedy sufriera una humillante  derrota en el ataque de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, y en medio de  ataques diarios de agentes de la CIA asentados en EE.UU. contra el pueblo  cubanos y sus propiedades, Castro envió a Che Guevara a Uruguay a reunirse con  Richard Goodwin, el asesor de Kennedy para Latinoamérica. En esta sesión  secreta, Che dijo a Goodwin que a Cuba “le gustaría un modus vivendi”  con Estados Unidos y estaba dispuesta a ofrecer ciertas políticas que  agradarían a Estados Unidos. “Ellos no podían devolver las propiedades  confiscadas –las fábricas y los bancos… pero podrían pagar por ellas por medio  del comercio… Podrían aceptar no hacer alianzas políticas con el Este… aunque  esto no afectaría sus simpatías naturales”. Che también ofreció dejar de  exportar la revolución. (22 de agosto de 1961.)

Como muestra  de sinceridad, Che entregó a Goodwin un regalo para Kennedy, una caja de  Montecristo #1, los puros favoritos de JFK.

En la subsiguiente  reunión de información en la Casa Blanca, mientras Goodwin relataba su  encuentro, Kennedy encendió un habano y dijo: “Sabes, Goodwin, debiera haber  dejado que tú fumaras el primero”, en aparente referencia al plan de de la CIA  de asesinar a Fidel por medio de un puro envenenado. Goodwin opinó que la  oferta de Che era un indicio de “debilidad” y sugirió a Kennedy que “metiera  más presión”. Así que, como consecuencia de la oferta por Cuba de un modus  vivendi, Kennedy incrementó el número de ataques terroristas contra Cuba.  Castro, tomando estas acciones como la respuesta hostil de Kennedy a su  mensaje, aceptó la oferta soviética de situar misiles nucleares en la Isla.

Cuba asumió  que EE.UU. pronto se enteraría de las nuevas armas en Cuba –incluidos los  misiles nucleares tácticos destinados a disuadir de una invasión por una fuerza  terrestre norteamericana– y comprendería su efecto disuasivo. En su lugar,  EE.UU. desconocía los emplazamientos de misiles y continuaba su guerra  terrorista. (Operación Mangosta y Operaciones Autónomas, como las llamaba la  CIA) contra la Isla, mientras que expandía su fuerza militar regular, lo cual  Cuba interpretaba, lógicamente, como una amenaza de invasión.

Desde julio  hasta el fin del verano de 1962, las armas soviéticas y los bombarderos de  alcance medio llegaron a la Isla. Finalmente, en septiembre de 1962, fotos  satelitales norteamericanas identificaron los misiles mayores, no los tácticos,  y comenzó la Crisis de los Misiles. El público norteamericano, al igual que la  mayor parte del mundo cuerdo, tembló a medida que barcos soviéticos se  acercaban a una flota militar de EE.UU. en el Atlántico, temeroso de que la  guerra nuclear pudiera desatarse fácilmente. Es más, los jefes militares  norteamericanos estaban a favor de atacar e incluso aniquilar a Cuba.

Kennedy, de  manera más prudente y temeroso de que una guerra nuclear pudiera devastar a la  humanidad, buscó una solución diplomática, la cual logró cuando Kruschev aceptó  retirar los misiles de Cuba a cambio de que EE.UU. retirara sus misiles de  Turquía y prometiera no invadir a Cuba.

Los dos  líderes se enfrentaron en un  juego peligroso con la vida de millones de  personas, pero funcionó exitosamente. Sorprendentemente, EE.UU. permaneció  ignorante de los misiles tácticos de Cuba y Kruschev tuvo que presionar a  Castro para retirarlos finalmente de forma unilateral.

¿Qué lecciones  puede aprender Obama de las peligrosas tácticas de Kennedy y Kruschev, ninguno  de los cuales deseaba la guerra?

Sergei  Kruschev, el hijo de Nikita, llegó a esta conclusión: “Fuimos muy afortunados  de que los dos líderes fueran balanceados y razonables y que su política no  haya sido la de disparar primero y pensar después. Sino pensar primero, y luego  pensar por segunda vez, y quizás no disparar de ninguna manera”. Un editorial  de Moscow Times señaló las diferencias entre la década de 1960 y 2012.  “Un número creciente de países impredecibles exigen una presencia y voz en la  arena global en momentos en que Estados Unidos, y mucho más Rusia, son  incapaces de controlar sus actividades de la manera en que lo hicieron durante  la Guerra Fría. No está claro si estos nuevos dirigentes entienden lo que  hicieron hace 50 años el líder soviético Nikita Kruschev y el presidente  norteamericano John F. Kennedy: que existe una línea en los asuntos globales  que sería impensable cruzar”.

Irán, por  ejemplo, no ha hecho nada que ponga en peligro la seguridad nacional de EE.UU.  No obstante, los sabios de la seguridad nacional y los expertos de los medios  más importantes han decidido que si Irán logra construir un arma nuclear, la  seguridad de EE.UU. se vería amenazada. Algunos quieren bombardear a Irán para  evitar –o al menos retrasar– ese proceso; otros creen que castigando a Irán por  medio de sanciones se obligará a los líderes iraníes a eliminar su  administración para buscar una tercera opción, como hizo el presidente Kennedy  durante la Crisis Cubana de los Misiles.

Sergei  Kruschev recomienda a Obama “negociar con Irán, no amenazarlo con diferentes  sanciones, sino negociar al más alto nivel. Presidente norteamericano con  presidente iraní”. Continúa el hijo del ex primer ministro soviético: “Y no  creo que el presidente Kennedy quisiera más a Kruschev  de lo que el  presidente Obama quiera al presidente Ajmadineyad, pero ellos comprendieron  –Kennedy y Eisenhower– que había que hablar con ellos, porque si uno habla con  el enemigo, se le puede influir y uno puede comprenderlo mejor”.

El presidente  Obama pudiera aplicar también este consejo a su política hacia Cuba, y comenzar  a hablar con La Habana, así como con Teherán.

Los filmes de  Saul Landau Fidel y Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie están disponibles en  DVD por medio de cinemalibrestore.co





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