Los días 21 y 22 de este setiembre ascendimos montañas, anduvimos  caminos casi inaccesibles  y soportamos aguaceros un numeroso grupo de jóvenes empeñados en rendir homenaje al Che en su campamento, encabezados por el Primer Secretario de la Unión de jóvenes Comunistas en Villa Clara Lic. Yasser Hurtado Chinea y otros dirigentes juveniles.

La partida desde la Ciudad de Marta y el Che se produjo, debajo de un formidable aguacero a las 2 de la tarde del viernes 21; llegamos a  Fomento a las 4 de la tarde siendo recibidos en el Museo Municipal por la directora de esa institución. Hanser García nos ofreció detalles de lo ocurrido en ese territorio durante la Campaña de las Villas encabezada por El Argentino. Durante el encuentro los visitantes entregaron al museo una copia del discurso del Che en El Pedrero el 7 de febrero de 1959 así como una foto del histórico acto. Con posterioridad visitamos lugares relacionados con el Che  en el  territorio.

Entonces se inició la Gran Aventura: trasladarnos hasta Gavilanes,  en un impresionante camión de doble diferencial, chofer especializado y más aguaceros, por los más difíciles y casi intransitables senderos que sea posible imaginar. La multicolor muchachada lanzaba gritos de terror simulado cada vez que el camión se acercaba a aquellos baches que, a veces, me recordaban otros de muy urbanos lugares. Era la alegría de estar llegando, sencillamente bromeaban. Fueron 14 kilómetros que a mí, cómodamente ubicado en la cabina, me parecieron horas. El privilegio no me fue dispensado a mí sino al tiempo, a los  años…

Ya en la comunidad de Gavilanes, donde habitan alrededor de 300 personas, fuimos recibidos por el Lic. Carlos León Martín, director del Museo Frente Las Villas, viejo amigo nuestro conocido en anteriores visitas.

A petición de uno de los caminantes Carlos explicó que fue en ese lugar  donde concluyó la marcha de la Columna Invasora que dirigida por el Che desafió emboscadas, delatores, dos tormentas tropicales y un huracán en tránsito desde la Sierra Maestra desde donde salió el 31 de agosto de 1958, arribando a este lugar el 16 de octubre siguiente. Era un ejército de sombras, comentó el joven  historiador, parafraseando al Che.

El Museo radica en la casa- vivienda del mayoral de la finca que entonces era propiedad norteamericana, aquel hombre y su esposa se pusieron a las órdenes del Che y allí funcionó un hospital que atendía a militares y civiles.

Los residentes de Gavilanes tienen acceso a 9 canales de televisión incluido Canal Habana que tiene una excelente programación y otro dedicado sólo a noticias. En fin tienen más opciones que nosotros en la ciudad de Santa Clara. Me alegró sinceramente por  ellos al tiempo que no logré explicarme por que aquí no. Tienen servicios estomatológicos. No tienen médicos. Cuentan con una escuela y   dos maestros para una población escolar de 22 alumnos de primero a sexto grado.

Esa tarde los jóvenes rindieron tributo a Ernesto Pino Fábregas (Pupo, El Arriero del Che) este venerable y jovial anciano relató experiencias de aquellos días, incluida la ocasión en que desobedeció la órdenes del comandante  y recibió una buena reprimenda.

Luego de una abundante y bien balanceada,   comida, se produjo una charla nuestra: El Pacto del Pedrero. Significación y valoración de Fidel Castro. El Jefe del Movimiento 26 de julio no estuvo de acuerdo con el mismo, según nota que le enviara al Che fechada en la Sierra Maestra el 26 de diciembre de 1958. Luego todos disfrutaron de una Noche Cubana.

A las 6 de la mañana ya  el Campamento  estaba en pie preparándonos para iniciar el ascenso. El máximo dirigente juvenil en la provincia preguntó si había alguien que no se encontrara en condiciones de iniciar la difícil caminata. Nadie respondió. Alguien aclaró que una compañera era asmática. Cuando se le preguntó si ella podía someterse a ese esfuerzo se limitó a decir: El Che también era asmático. El acuerdo fue que todos los que saliéramos llegáramos. Se cumplió.

Los 48 caminantes estábamos acompañados por los doctores Andrés Morejón Hernández y Marisela Houpayer, sólo tuvieron dos pacientes: la asmática… y este escribidor, ya que al bajar me diagnosticaron  cinetismo explicándome que mi malestar se debía a los movimientos violentos del descenso que esta vez no lo hice en la cabina, me indicó gravinol …pero preferí soportar las nauseas.

Para iniciar el ascenso, propiamente dicho, hay que caminar antes  4 kilómetros desde Gavilanes, por una vereda a prueba de todoterrenos, hasta llegar a la Casa del Arriero del Che que nunca se ha ido de allí. Entonces es que empieza el esfuerzo. Allí el médico me tomó la presión y me autorizó, médicamente hablando, a subir.

Fui testigo de caídas en que la región glútea era la más afectada. Francamente 25 minutos después de estar ascendiendo yo me sentí agotado. Se trata de utilizar piedras muy resbaladizas para no mojarse los pies, atravesar arroyuelos, burlar abismos, sufrir sed, sudar, sentir la disminución progresiva de las fuerzas. Seguí por la confianza de tener médicos y medicamentos a mi alcance. Y un poquito de dignidad. Si retrocedo Luisina no me vuelve a decir tío.

Muy cerca de mí ascendía una compañera, muy joven y fuera de entrenamiento, a la que yo  escuchaba respirar con dificultad. Le ofrecí mi poca ayuda. Le dije que nos esperara allí hasta el regreso. Yo vine para llegar y llego, profe, me dijo en un tono que trasmitía decisión. Es el Che que la impulsa y compulsa, pensé. Llegó poco después que yo  a la hermosa cima desde donde si divisa una gran extensión de tierra cubana, a 755 metros sobre el nivel del mar.

Desde allí Yennier Cruz Bermúdez, presidente de la Federación de Radioaficionados de Cuba en su filial del municipio de Santa
Clara  uno de los tres  colegas de esa organización que ayudamos a mantener las comunicaciones en todo el trayecto comunicó nuestra llegada. El aire que respirábamos parecía, y era, distinto.

En aquella cima hay una mata de naranjas con centenares de frutas en estos momentos, consumimos algunas. Sobre todo quienes no tenían problemas con su presión arterial. Allí alguien sintetizó, sin saberlo, que el objetivo había sido logrado al comentar: Es cierto que los guerrilleros del Che eran unos héroes. Los hombres de Batista no pudieron llegar hasta aquí y ellos sí.

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