Como dos satélites en la órbita de un planeta...

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  - Había una vez, en un país muy lejano, un muchacho y una muchacha.
Era un tórrido 29 de agosto de 1998, uno de aquellos días calientes y nublados,  típicos de verano en la ciudad de Holguín, profundo oriente cubano. En el palacio de los matrimonios de la Ciudad de los Parques, los dos muchachos que estaban para casarse. El muchacho era un italiano, tenía 30 años, pero no era un príncipe, sino un sencillo obrero.
Ella, era una linda mulata, que tenía 24 años y sí era una princesa, aunque si solo por un día.

Los dos se habían conocido el año anterior, en Varadero. Fue un encuentro casual, como muchos ocurren en la Isla. Ambos los dos estaban de vacación. Fue el destino a querer que los dos se conocieran, una noche en una discoteca.  Al italiano, Stefano,  no le gustaban mucho las discotecas, fue solo porque tenía que acompañar a un amigo, que se encontraba ahí aquella noche.  La muchacha cubana, estaba junto a sus amigas, y mientras ellas bailaban en centro de la pista, Yanitza (esto es su nombre) estaba apartada, sentada a una mesa. Stefano y Yanitza, se encontraron así, sin mirarse en aquella mesa... Ninguno de los dos pensaría que aquella noche ya su proprio destino se había decidido.

El año siguiente, a menos de 12 meses de su primer encuentro, Stefano y Yani estaban al punto de casarse.

Esto fue exactamente hace 14 años. Hoy Stefano e Yani están todavía juntos. Han enfrentado miles y miles dificultades. Siempre luchando, siempre juntos. Hubieron momentos lindos y momentos difíciles, pero el amor de los dos nunca falló. Hoy viven en Italia, aunque quisieran vivir en Cuba.  O para mejor decir, vivir en aquella Holguín que los vio casarse, y que todavía es la "Casa-refugio" de los dos.
Hoy Stefano e Yani tienen tres niños. Unos niños que han alargado, alegrado (...y también desesperado... tal veces...) a su familia. El cruzado Italocubano aparece en el rostro de los tres niños. Una mezcla "Meditercaribeña" incomparable.

No es una fábula, es una historia vivida, día por día. Yo e Yani hemos llegado hasta aquí, y espero de llegar junto a ella y a nuestra familia hasta donde decida Díos.
Toda nuestra historia gira en torno a Cuba, como si nosotros fuéramos dos satélites en la órbita de la Isla que es el Planeta. Vivimos aquí (en Italia) , pero estamos allá (en Cuba).
Espero que un día, se materialice nuestro sueño más grande, y que nuestra familia pueda vivir definitivamente abajo la Loma de la Cruz, ahí donde empezó nuestra aventura...

Felicidades Yani, en nuestro Aniversario 14, te quiero todavía como el primer día.
Stefano

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