Por Aurelio Pedroso

Julio 10 de 2012

Nadie me lo contó. Lo leí en las páginas del periódico Granma y el mal tino me hizo desaparecer con el tiempo el ejemplar donde había subrayado en letras rojas la aseveración. Era un reporte acerca de una suerte de rendición de cuentas al Parlamento cubano de un viaje realizado por el entonces secretario ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage Dávila.

Y no es que pretenda el aquello de hacer leña del tronco caído porque ni soy leñador, y muchos de los presentes en aquella reunión no levantaron su voz entonces: hoy ocupan importantes cargos públicos.

La revelación era nada más y nada menos que China y Vietnam estaban muy lejos en la geografía como también sus respectivas particularidades, distancias ambas que hacían difícil tomar ejemplo de lo que hacían en sus economías. El recordado artículo de Granma, publicado en pequeñas letras de imprenta, como perdido en la inmensidad del texto, sin titulares ni otros sobresaltos gráficos, era un gran tapabocas para aquellos, digamos “reformistas” o “actualizadores” en ciernes que desde hacía buen tiempo –si me refiero a los inicios de la perestroika rusa no me equivoco-, estaban pensando en la necesidad de mirar hacia los ejemplos asiáticos portadores de resultados llamativos.

Y como no hay nada más socorrido que un día tras otro, el rumbo que va tomando la isla apunta a experiencias chinas y vietnamitas en el campo económico, amén de los ingredientes criollos.

Ya en su momento fuentes dignas de crédito me confirmaron que Raúl Castro había enviado casi de manera secreta emisarios de su plena confianza a explorar ambos experimentos porque, desde antes de asumir la presidencia, veía en la oblicua lontananza el derrotero que debía asumir la isla a partir de la fulminación del socialismo europeo.

Desde finales de los ochenta, en pleno apogeo del proceso de renovación, un colega y amigo vietnamita me ilustraba la situación explicándome que a la pregunta del por qué tanta felicidad de un campesino con total autonomía y la de un próspero comerciante privado en el corazón de la capital, ambos respondían que gracias a la política del partido comunista. El partido vietnamita, con gente joven a la cabeza, como rector de los cambios y no como censor de nuevas formas ante estrepitosos desastres económicos del pasado.

La revolución iniciada en 1959, y que mereció el séptimo lugar en una encuesta de la revista inglesa Times acerca de los hechos históricos más trascendentales del pasado siglo, no está en su mejor momento, no tanto por crisis políticas, sino por económicas. O dicho de otra forma, por su política económica. Si alguien lo duda que saque la cabeza de la arena. El tiempo de los avestruces hace muchos relojes que finalizó.

Esto, sin agregar cómo el desatino de la corrupción y el descontento se dan de la mano en actitudes que en nada ayudan a la reconversión del modelo socialista.

Creyentes o no, muchos están de acuerdo con una sugerencia nacida en la iglesia católica local que no ha venido desde las alturas celestiales, sino de quienes con los pies en la tierra observan y padecen del día a día en la isla: “Con prisas pero con pausas”. Y que las prisas no nos conduzcan al abismo ni a medidas que provoquen el disgusto popular como esa en boca de muchos cubanos hoy día referente a los nuevos aranceles aduanales, un vivo ejemplo de la clásica solución representada en el lanzamiento del molesto sofá por la ventana de la casa. Como tampoco que las pausas no lo sean tanto…por consideración al reloj biológico de cada uno de los más de 11 millones que habitamos nuestro país. La vida es corta, breve, brevísima.

Vietnam y China no están tan lejos como para tenerlos en cuenta. Tampoco ese brillante y bien organizado mercado concentrador de productos agropecuarios en las afueras de la cercana y vecina Ciudad de Guatemala, donde ni un tomate se pudre. Y si en última instancia no hay “presupuestos” para viajes exploratorios, pues mirarnos a nosotros mismos en otros momentos de nuestra propia historia.

Mirar hacia donde más nos convenga. Sin miedos ni golpes bajos. Por la salud y bienestar de toda una nación. Aguardemos qué dice sobre estos viajes el presidente Raúl Castro ante la próxima cita del Parlamento.

http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view...

Vistas: 67

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Blogueros y Corresponsales de la Revolución para agregar comentarios!

Únete a Blogueros y Corresponsales de la Revolución

Comentario de Zoe Plochet Bonne el julio 14, 2012 a las 3:14am

En realidad he leido varias veces tu artículo y no veo el hilo de tu asunto; me parece que tratas de decir que las nuevas medidas puestas en prácticas en Cuba no son las correctas para el pueblo en estos momentos? O, simplemente que estamos viviendo un comunismo chino y otro vietnamita, apartando por ello nuestro propio socialismo? Puedes darme mas claridad por favor, Aurelio. Gracias

Comentario de Martha Lidia Ferreira Fernández el julio 12, 2012 a las 11:30am