Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo a la Patria. 10 de Octubre inicio de una gesta II

Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, el orador apasionado que llena la sala con toda la efusividad de su conocimiento, de la memoria de la Patria, de la Ciudad, de sus monumentos, del interior del Palacio de los Capitanes Generales y el Salón de las banderas este 9 de octubre de 2012 honra junto a la Patria por Carlos Manuel de Céspedes y el inicio de la guerra de independencia hace 144 años (10 Octubre).

 

Hoy es anfitrión de la historia, guía del museo, de la peregrinación. También dueño de la escucha cuando ofrece la Conferencia Magistral que se convierte en una paseo histórico lleno de la voluntad de los cubanos que hicieron posible la gesta de un 10 de Octubre, quienes la continuaron para homenajear igualmente este momento.

 

Historiadores, Academia, escuelas primarias, de Arte,  estudiosos, funcionarios todos en una sola escucha para saber más sobre los hechos, para reseñar la hazaña inicial y continuar haciendo historia. En una mesa redonda reunidos todos los académicos escogen al orador, esta vez es Leal, a quien la vida le dio la segunda oportunidad magnánima, única.

 

La fecha también rememoró una madre que enseñó los valores de amor y entrega, que pidió le acercaran el machete mambí del abuelo para estar cerca de la que ha sido su patria. Sencillez a la que se debe la conciencia y el más puro pensamiento patriótico.

 

El que llama a leer el diario de Céspedes, a conocer al hombre, su entrega, su dejadez ante lo material por la causa justa de pelear por la independencia de Cuba, el abandono y la incomprensión que pudo rodearlo, el sacrificio, el dolor, la asechanza de la vida y su decisión de serle fiel al ideal propuesto, su diplomacia, sus versos más inspirados, los días en San Lorenzo. ¡Hay que leer el diario para conocer al hombre!

 

La memoria también es gesto para Juan Almeida Bosque, hombre sencillo, artista, hombre de pensamiento, del lado de la lealtad que siempre estuvo de cuerpo presente hasta su fallecimiento, pero que acompaña en espíritu la entrega.

 

Teté Puebla, Samuel Rodríguez Planas, Leopoldo Cintra Frías, Kenia Serrano, Mercedes López Acea, Miguel Barnet, otros hombres y mujeres, Generales, ministros, funcionarios y de pueblo, niños, niñas, adolescentes y jóvenes llenan el espacio entre las cuatro palmeras que rodean el monumento a Céspedes, para honrar su memoria.

 

Después de la música interpretada por la banda, alguien se me acerca y me dice, aún a mi edad recuerdo versos del Himno El Invasor, antes me lo daban en la escuela, esas cosas deben quedarse por siempre en la enseñanza, son recuerdos que deben ir en cada cubano desde pequeño.

 

Luego en el salón de las Banderas del Palacio de los Capitanes Generales, recorren la historia, los cubanos de hoy en los hombres de ayer, en los protestantes de Baraguá, en las mujeres de la guerra de Independencia, en los puertorriqueños, dominicanos, venezolanos, polacos, españoles y muchos otros que vivieron de su país a darlo todo por Cuba.

 

Primus in cuba (1850), frase que presenta la primera bandera y luego la vista en el orden que quiera o en el orden del guía, Leal, por esta vez, puede imaginar cada golpe de machete, cada galope, cada sonido de trompeta llamando a la tropa, las voces de mando, la sarta de machetazos y cuerpos, el campo de batalla, las mujeres lavando heridas, lavando las ropas, preparando campamentos móviles o quedarse en la retaguardia para no detener la marcha de la tropa mambisa.

 

El sacrificio que hoy es heroísmo implicó dejar casas, familias, bohíos o mansiones, porque para un cubano no existe más que la libertad. Es Bayamo en llamas, la Protesta de Baragua, la orden de Teas a los cañaverales, la idea de cubrir de Oriente a Occidente y repetirla en la historia.

 

Ver el bote en que desembarcara Martí, un bote, cuatro hombres, muchas veces, una leyenda, si se quiere, dinero e ideas, propuestas y la decisión de seguir.

 

La Sección Solemne en el colegio de San Gerónimo da cita de la Academia, el pensamiento y el cubano presente para nombrar, guiar, contar, escuchar. Cada año una invitación permanente, un orador de la Academia recuerda 142 años, 143, 144, 145, 146 y así la historia.

 

Hay que analizar al hombre rodeado de sus circunstancias, en su tiempo,, hay que reconocer al hombre despojado de todo miedo, de toda polémica y hay que ofrecer los problemas, los conflictos de los hombres desde las soluciones, desde las causas que dieron lugar a dichos conflictos, desde el magisterio o la palabra  provista de conocimiento, seguridad, amor y entrega. Así es la historia.

 

Céspedes fue el iniciador de la práctica antiesclavista. Otros la formularon, la legaron, pero él lo llevó a la práctica. La Demajagua fue el polvorín a la historia, sin embargo aún muchas conciencias no crecen todavía.

 

Eusebio Leal recuerda que las conversaciones con el anciano negro Wenceslao, desde sus más de 70 años, su historia esclavizada, dieron el Cimarrón o la memoria de quién es hoy el Historiador de la Ciudad.

O se nace en el seno de una familia consciente de los cambios o se hace consciencia por determinación. Céspedes no determinó la manigua, determinó el barranco. Sus pensamientos patrióticos, antiesclavistas, jurídicos, diplomáticos, poéticos crecieron en los cubanos reseña Leal Spengler. 

No se hace la historia en el laboratorio sino en el hombre mismo, en la palabra, en el recuerdo, en seguir las ideas más puras por las que nació el sacrificio de la Patria.

Yirian García de la Torre

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