Barbados, mas de tres décadas reclamando justicia

El recuerdo de las 73 víctimas del sabotaje a un avión civil frente a las costas de Barbados en 1976 se agita hoy con renovada fuerza entre los cubanos, quienes 33 años después todavía reclaman justicia.

Hace exactamente treinta y tres años, el 6 de octubre de 1976, se perpetró un horrendo crimen contra 73 inocentes que perdieron la vida en la explosión del avión de Cubana de Aviación en Barbados.

El autor de este sangriento acto terrorista es el notorio criminal y antiguo agente de la CIA Luis Posada Carriles, responsable también de innumerables actos criminales. Él mismo confesó sus crímenes en su autobiografía Los caminos del guerrero.

Los documentos oficiales del FBI y la CIA, desclasificados en mayo y junio de 2005, confirman la culpabilidad de Luis Posada Carriles.

Arrestado y condenado en Venezuela por este incalificable acto, Luis Posada Carriles se escapó de prisión en 1985, gracias al apoyo de la extrema derecha de origen cubano de Florida.

Actualmente, Luis Posada Carriles se encuentra campando a sus anchas en el territorio de Estados Unidos con total impunidad y bajo la protección de la CIA, de la fiscalia y del propio gobierno.

Venezuela exige su extradición, pero Washington se niega a proceder al traslado de Luis Posada Carriles, violando así al menos tres tratados de la lucha antiterrorista.

Desde hace días los medios de prensa impresos, radiales y televisivos del país vienen dedicando amplios espacios a recordar el trágico suceso, que conmocionó el corazón de los cubanos y la conciencia de los hombres de buena voluntad de todo el mundo.

Si execrable fue el acto en sí, lo fue tanto más porque a bordo de la aeronave viajaban los integrantes de los equipos masculino y femenino juveniles cubanos de esgrima, poco antes ganadores de todas las medallas de oro en un torneo regional con sede en Venezuela.

Varios ciudadanos coreanos y guyaneses también perecieron a resultas del sabotaje, que según revelaron documentos posteriormente desclasificados formaba parte de la guerra encubierta que libra Estados Unidos contra la Revolución cubana.

Los probados y confesos autores intelectuales de aquel acto de terrorismo puro, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, siguen sin pagar su crimen e incluso proyectaron y hasta ejecutaron otros, para indignación y dolor de los familiares de sus anteriores víctimas.

Constituidos en una asociación, estas personas realizan constantes esfuerzos por lograr que los dos terroristas sean juzgados y condenados, único cierre lógico al difícil capítulo difícil que para ellos significa la dolorosa ausencia de sus seres queridos.

Posada Carriles y Bosch siguen bajo la protección de Washington, en lo que las autoridades cubanas consideran como el pago por los servicios que aquellos prestaron a Estados Unidos, así como una forma de garantizar que no revelen historias criminales escritas de común.

Cientos de páginas secretas recién salidas a la luz revelan el grado de colaboración existente entre ambos terroristas y el FBI y la CIA, agencias que incluso llegaron a tener información de que Posada Carriles y Bosch harían estallar un avión.

Ciegos, sordos y mudos ante el complot, ninguno de dichos órganos de espionaje norteamericanos hizo entonces nada por impedir la tragedia. Como nada hizo hayer el gobierno de George W. Bush y nada hace hoy el gobierno Obama para reparar la injusticia.

Orlando Bosch, también implicado en el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier y en otros crímenes, vive una serena vida de jubilado en Miami, gracias a la venia otorgada por el ex presidente George Bush.

Luis Posada Carriles, dueño de una historia tanto o más violenta y accidentada, sigue tranquilamente en libertad, aarpado por la mafia de Miami, protejido por la CIA, con el beneplacito de la Fiscalia de Estados unidos y con el visto bueno del gobierno

En más de cinco años, la Casa Blanca solo hizo risibles esfuerzos por encausarlo, mientras ignora olímpicamente el pedido de extradición interpuesto por Venezuela, donde Posada Carriles debe la causa del avión de Barbados.

Hoy, de modo especial, el pueblo cubano recordará a las víctimas de aquel crimen y nuevamente exigirá justicia, así como el cese del terrorismo contra la isla.

Tales empeños se inscriben en una campaña mundial a favor de la liberación de cinco cubanos presos en Estados Unidos desde hace once años por monitorear a sujetos que como Posada Carriles y Bosch llevan en Estados Unidos, como patente de corso, su vocación terrorista.

El recuerdo de las 73 víctimas del sabotaje a un avión civil frente a las costas de Barbados en 1976 se agita hoy con renovada fuerza entre los cubanos, quienes 33 años después todavía reclaman justicia.

Viejoblues, un espacio libre ∆

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