Las penalidades que tuvieron que pasar los norteamericanos a causa del crak de 1929 tienen ciertas similitudes con las que la población española sufre a causa del desplome de la economía con las consecuencias que se derivan de un descomunal paro, una caída sin precedentes del consumo, un incremento de la pobreza y sobretodo de una política, que nos viene impuesta, de recortes presupuestarios que todavía incentiva más la caída en picado de la actividad productiva. El pez que se muerde la cola o la gilipollez, ya que no se puede decir de otra manera, de que sólo existe una puerta de salida para lo que llaman crisis. El diagnostico es irrefutable: Avocar los miles de millones que hagan falta, sin tasa o límite, para socorrer a los bancos, indiscriminadamente, a cargo de las arcas del Estado. Los políticos, estos personajes que dicen que nos representan y se llenan la boca de que todo lo hacen por nuestro bien, mienten. Juegan con la ventaja que son una cohorte compinchada, gobierno y oposición, y tienen a su disposición unos medios de comunicación que les ríen las gracias, unos tertulianos, que la mayoría de ellos, discuten acaloradamente aparentando que saben lo que dicen, pero en realidad es lo aprendido el día anterior. Por estos vericuetos es por donde el virus de la mentira se expande hacia la población. Hay asuntos mucho más complejos de colar, afirmar que las vacas vuelan sería más problemático que la población tragara, pero en temas económicos el terreno está abonado a causa de la inopia general de estos asuntos. Creo necesario que espabilemos todos un poco y nos pongamos al día para no ser victimas de estratosféricas mentiras que condicionan nuestra forma de vivir. Este tercer post (y 3) trata de ello, es necesario empezar su lectura por el orden de publicación. Ver Los privilegios de la banca fracturan la estabilidad social (1) y (2).

El el desempleo ocasionó pobreza hasta el extremo de la falta de alimentación. En España, Caritas cubre esta parcela.

Nos tendría que sorprender, una vez que el personal de a pie se ha ido cayendo del burro, la cantidad de mentiras y contradicciones de los políticos que nos gobiernan manufacturan una detrás de otra. Si tantas mentiras sueltan, estamos obligados a poner en cuarentena el dogma de que no se pueden dejar caer a los bancos. En este blog hay un buen número de artículos que ponen de manifiesto que los bancos son empresas privadas con una función pública, pero sobretodo son empresas con accionistas que cuando ha habido tiempos de bonanza se han llevado sustanciales beneficios y ahora, si tocan malos tiempos tendrán que apechugar como cualquier hijo de vecino que le van mal las cosas. Si los bancos están quebrados tendrán que acogerse a la ley concursal que incluso está recientemente regulada y los acreedores, otros bancos extranjeros y fondos de inversión, tendrán que apechugar con las quitas que les correspondan. Ver en los archivos del mes de junio Guía para salir del laberinto donde nos han metido. Todo esta regulado, lo que estos tipos pretenden es irse de rositas con el cuento, propagado por sus mariachis, que son un sector insumergible. La consigna proyectada por la cúpula consiste en vivir la vida como un pachá y empezar de nuevo como si nada hubiera pasado. Eso sí, que los garrafales errores cometidos lo paguen los pardillos que sostienen el país. La estrategia para que estos delincuentes salgan bien parados de este desafortunado percance está más que estudiada y de ahí viene el banco malo. Ver Banco malo, gobierno malo, insurrección buena,en los archivos del mes de agosto.

El libro de Steinbeck se convirtió en una película que golpeo la conciencia del mundo entero.

El empecinamiento de dejar a la deriva a la población y salvar a los bancos, al coste se sea, nos tendría que llevar a preguntar que demonios se hizo en los Estados Unidos cuando se presentó el crak de 1929. Este episodio de la depresión americana está ilustrado y documentado e incluso memorables películas como Las uvas de la ira ponen de manifiesto las vicisitudes de la población a causa de los múltiples desahucios que les llevaron a la desesperación colectiva. Aquí, el proceso es el mismo con el agravante de que se esperan para el próximo año 200.000 desahucios que se sumaran a los 400.000 con los que acabará este año debido a la aceleración que han marcado los bancos al ver próximo el aquelarre del banco malo que les pagará al contado un negocio al que tenían que esperar hasta el final del vencimiento de la última cuota. ¿Por qué esperar 25 años en cobrar un préstamo hipotecario si lo podemos cobrar todo de golpe el mes que viene? La respuesta sobra si lo que acucia es la liquidez con la que cubrir los vencimientos de los bancos alemanes y franceses que alocadamente les dejaron el dinero. ¿Qué pasará con los miles y miles de desahuciados presentes, pasados y futuros?El indicio a esta respuesta lo podemos encontrar en el Real Decreto Ley (observar lo de Real ya que lo firma el rey y cuando le corran a gorrazos no podrá decir que no es su firma) que el gobierno se pronuncia en sostener a capa y espada la Ley Hipotecaria y las chorradas que aporta no se les puede ni tan siquiera asignar como misericordiosa solución.

Mientras la población de color hace cola para recibir alimentos, el cartel publicitario anima a seguir el estilo de vida americano.

Veamos ahora la receta que se aplicó en los Estados Unidos que es el espejo donde se asienta el capitalismo. ¿No parece extraño que entre tanta verborrea sobre economía no se saque a relucir este antecedente histórico? Se trata de aprender de las decisiones, en circunstancias similares, tomadas por la nación más poderosa del mundo cuando se vio instalada en una depresión que hundía el país. Cuando en 1933 Franklin D. Roosevelt llegó a la presidencia de los Estados Unidos tuvo que tomar la decisión de seguir el ejemplo de Herbert Hoover, el anterior presidente, quien había creado el Federal Home Loan Bank para proporcionar los fondos federales para los prestamistas en el mercado de la vivienda privada, es decir, los bancos o cambiar el enfoque. El presidente  Roosevelt tomó la decisión, que con los años quedó patente que fue la acertada, de socorrer a los propietarios de viviendas en apuros que a causa de la situación en que se encontraba el país no podían pagar las hipotecas. En 1933 se creo la Corporación de Préstamos a los Propietarios de Viviendas (Home Owners Loan Corporation) HOLC, su propósito era refinanciar las hipotecas de las viviendas que se encontraban en mora para evitar la ejecución hipotecaria. A la agencia Federal Home Loan Bank, que ni tan sólo llevaba un año de funcionamiento, Roosevelt le dio carpetazo por lo que los fondos federales no se aplicaron en los bancos que controlaban las  hipotecas.

El antes y ahora sólo cambia el banco y negro de la foto.

No podrá decirse que la decisión tomada por Roosevelt de auxiliar a los deudores no existió, otra cosa es que desaparezca del vocabulario del gobierno español y sus compinches en la Unión Europea y todo la ayuda se dirija a los bancos sin excepción. El logro de Roosevelt se sustentó mediante la venta de bonos a los bancos a cambio de las hipotecas de vivienda. Una vez que el HOLC tenía en sus manos las hipotecas en mora las refinanciaba a largo plazo, entre 20 y 25 años, y ajustaba el tipo de interés con lo que las cuotas descendían muchísimo y estaban al alcance de una gran mayoría de endeudados. Con esta decisión política más de un millón de personas, que se enfrentan a la pérdida de sus hogares, salvaron su propiedad. En 1951 cuando el HOLC cesó su actividad y vendió sus activos a los bancos todavía arrojó un discreto beneficio. Me podría extender con muchos más detalles sobre lo que representó la HOLC en la decisión que tuvo que tomar Roosevelt.  La dicotomía entre financiar a los bancos o auxiliar a las personas que se encontraban atrapadas en una depresión que no tenía antecedentes debió de ser audaz, muchos de los bancos quebraron pero el país salió adelante. El historiador norteamericano, David Kennedy no exageraba al afirmar que la HOLC y la legislación sobre la vivienda  que se puso en marcha “revolucionó la manera en que vivían los estadounidenses”. Por lo tanto no es una ocurrencia, de quien escribe en este blog, al reflejar un hecho histórico de esta transcendencia ya que además es un episodio innegable que se saldó con éxito. El auxilio a los deudores de hipotecas fue la medicina para salir del atolladero y poder remontar el vuelo. Cualquiera dispone en la red de suficiente información, no hay que buscar demasiado: la National Bureau Economic Research, editó Antecedentes y Políticas de la Corporación de Préstamos para Propietarios de Viviendas de C. Lowell Harriss, publicado en 1951 (orden de Amazón ISBN: 0-870-14142-2) donde el autor seguía el impulso del economista más influyente de la época, John Maynard Keynes, al sostener que el dinero debe ser utilizado por el gobierno de forma expansiva. A toro pasado se puede decir, sin duda alguna, que la decisión del presidente Roosevelt fue la acertada.

Afortunado caballero adicto al número 3. En España ya llevaría tres años en paro.

Ahora, conocidos los antecedentes creo que podría exponer mi remedio casero, evidentemente, el talismán que ofrecía la HOLC era tiempo, alargar el plazo de vencimiento para así poder reducir, sustancialmente, las cuotas mensuales. El factor tiempo, en la situación actual, no es posible, los préstamos hipotecarios se alargaron en el tiempo con tal de presentar unas cuotas mensuales atractivas donde miles de familias, aunque fuera con estrecheces, podían acceder al olimpo de la propiedad. Dicho de la mejor manera, el precio de la vivienda se adaptó al límite de la posibilidad que el deudor pudiera pagar. Para nada tenía relación con los costes de construir y financiar. Este factor esta más que agotado. No tengo más remedio que remitir al primer artículo de esta serie y refrescar la sentencia del Tribunal Supremo de 1999 en la que se pronunciaba sobre el concepto jurídico de deuda: exigible, liquida y vencida y por lo tanto consideraba nulas las cláusulas de vencimiento anticipado que los bancos habían incorporado a las escrituras notariales. A consecuencia de este razonamiento, el bien que garantiza el préstamo (piso, o casa) en caso de subasta por impago se transmite al adjudicatario con las cuotas pendientes de pago. Es decir, la garantía va unida intrínsecamente con la deuda pendiente, será una reiteración pero necesaria ya que es el meollo del asunto. Pues bien, queda una solución: en lugar de un banco malo donde se pretenden avocar los pisos de los desahuciados, mientras se les tira en la calle, sería conveniente constituir un banco bueno a semejanza de la HOLC con el mismo fin pero con la particularidad de que una vez que el banco ha iniciado los tramites judiciales para resarcirse de las cuotas vencidas y no pagadas, esta institución gubernamental tuviera, bajo unas condiciones predeterminadas, por ley el derecho de subrrogarse el préstamo hipotecario.

Quizás es la foto más reproducida de la depresión norteamericana que muestra la miseria de los desahuciados.

Para visualizar el panorama se podría hacer una instantánea en la posición que quedan los tres personajes de esta obra: 1) la oficina gubernamental del Estado (la HOLC española) al subrrogarse en el préstamo por Ley evita la subasta por lo que los tramites se acortan y las cuotas pendientes de pago no llevan adosadas la burrada de intereses de demora y gastos judiciales. La HOLC inscribiría en el registro de la propiedad (sin gastos ya que los bancos tampoco los tienen) la finca en cuestión (piso o casa) al desembolsar las cuotas pendientes de pago, una cantidad que en muchos casos podría ser ridícula en comparación del valor de la vivienda, eso sí, tendría la obligación mensual de atender los vencimientos. 2) el banco no sufriría siniestro alguno, cobraría las cuotas pendientes de pago y ahora es la HOLC su nuevo deudor hasta llegar a la finalización de la hipoteca. Se entiende, como pasó en los EE.UU., que al cabo de unos pocos años se solvente la situación de emergencia y se pueda desprender de esta obligación al transmitir la propiedad. 3) el deudor con tal de no verse en la calle y que encima se le endose una deuda que nunca podrá pagar, entiendo que de buen grado aceptaría quedarse en la vivienda con un alquiler social, y así poder dormir tranquilo por las noches. El único perdedor que aparece en esta foto es el deudor que pierde todos los pagos realizados desde el momento de la compra por las cantidades no financiadas, las cuotas pagadas y los impuestos que obtuvo el Estado por la operación de querer ser propietario. El Estado, por cuatro duros se puede hacer con la propiedad de la vivienda y con el importe del alquiler obtenido le ayudaran a hacer frente a las cuotas venideras de la hipoteca. No obstante, al ser insuficiente tendrá que rascarse el bolsillo. Tendrá, entonces, que pasar un tiempo (la casuística es muy grande para poder hacer números) hasta que la ventaja obtenida por una adquisición a precio de ganga se vaya diluyendo.

Estoy convencido que una emisión de deuda del Estado dedicada a este fin, el auxilio de miles de familias en exclusión social, con un rendimiento aceptable se colocaría sin la necesidad de que intervengan los “mercados” en una clara disposición de ayudar, por aquellos españoles que tienen ahorros, en bonos que se podrían calificar de patrióticos. Además de la deuda pública, los activos de esta sociedad estatal (HOLC) estarían respaldados por viviendas ocupadas que poco o mucho ayudarían a hacer frente, como se ha dicho antes, a pagar la cuota mensual. No hace falta referirse a una formula matemática que llene una pizarra entera, he hecho unos números a ojo de buen cubero ya que no se dispone de datos fiables. Dicen que existen 4 millones de hipotecas con la maldita cláusula suelo, aquella que los bancos colaron en las escrituras que a pesar de que el tipo de interés pudiera bajar el hipotecado no se podría beneficiar de la reducción. Ver en los archivos del mes de diciembre pasado Atención hipotecados! Averigua como librarse de la cláusula suelo … Situaron el suelo en un mínimo que oscilaba entre un 3 y un 5% con independencia del precio del dinero fijado por el euribor. Resulta que los intereses de los préstamos hipotecarios son deducibles de la declaración de renta (a primeros de este año han dejado de ser deducibles las nuevas compras) lo que representa una billonada de posibles deducciones fiscales. La pregunta es la siguiente: ¿Cómo se les permite a los bancos y cajas de ahorro fijar impositivamente un incremento, cada uno a su libre albedrío, del tipo de interés en los préstamos hipotecarios si estos son deducibles de la declaración de renta?; ¿Cuántos millones de euros ingresan los bancos por esta subvención encubierta si al final acaba repercutiendo en las arcas del Estado?. Haciendo la cuenta de la vieja salen estos números: 4 millones (esta cifra se desconoce con exactitud ya que los bancos no la publican) de hipotecas con un sobrecoste de 71 euros de media por efecto de la cláusula suelo, esta multiplicación da al mes la bonita cantidad de 284 millones de euros que daría para soportar 710 euros de déficit en 400.000 familias que no pueden pagar su hipoteca. Estamos al cabo de la calle.

Cuando se tomó esta instantánea la cola en las oficinas del INEM llegaba hasta la esquina, si la volvieran a tomar ahora sería más larga, dentro de unos meses la cabeza de la cola, los que están apunto de acceder a la oficina, se encontrará con los que dan la vuelta a la esquina. Los parados y los desahuciados cada día son más, unos con prestaciones limitadas que se agotan y otros sin más remedio que ir a vivir bajo un puente. A los bancos se les sufraga, auxilia y protege sin tasa ¿Podrá esta decisión política aguantar por mucho tiempo sin que se alborote el personal? Yo ya me he sublevado ¿Y tú?   

http://ataquealpoder.wordpress.com/2012/11/18/los-privilegios-a-la-...

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