A tres años del golpe de estado militar en Honduras

Por Pablo Portillo de Jesús

FOTO_Orlando Sierra



“Vámonos Patria a caminar, yo te acompaño…
Yo he de morir para que tu no mueras”
Otto René Castillo (Guatemala)


El 28 de junio de 2009 las cúpulas de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, los Partidos Políticos tradicionales, la Corte Suprema de Justicia y el Fiscal General de la República ejecutaron el criminal golpe de Estado militar contra el Presidente Constitucional  Manuel Zelaya Rosales, respaldado por un grupo de  empresarios con el visto bueno de la Embajada de los Estados Unidos de [Norte] América.

También participaron en este Golpe de Estado Militar propietarios de los medios reaccionarios, la Jerarquía de la iglesia católica, especialmente el Cardenal, y algunos pastores de las iglesias evangélicas comprometidos con los golpistas.  Es necesario dejar constancia del  digno papel que desempeñaron los medios de comunicación opuestos a esta arbitrariedad y varios sacerdotes y pastores.

El domingo en la madrugada del 28 de junio de 2009, realizaron este acto cobarde, militares encapuchados al mando del teniente coronel René Antonio Herpburn Bueso del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, allanaron violentamente la vivienda del Presidente, sin ninguna orden judicial, lo secuestraron en ropa de dormir y lo condujeron  a la base militar de los Estados Unidos en Comayagua.

Luego de mantenerlo detenido durante un tiempo en esta base militar estadounidense, lo expatriaron a Costa Rica en abierta violación del Artículo 102de la Constitución de la República, según el cual “ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado por las Autoridades a un Estado extranjero”.

Estados Unidos instaló la Base Militar de Palmerola, ubicada a 97 kilómetros de la capital, desde el año 1983 durante la administración del ex presidente  Roberto Suazo Córdoba, siendo Embajador John Dimitri Negroponte. Esta base simboliza a los gobernantes apátridas del bipartidismo que  han entregado la soberanía de  nuestra Patria.

El 28 de junio de 2009, el Congreso Nacional aplicó el libreto de la farsa golpista: “admitió la renuncia del presidente Zelaya por una carta que habría redactado el 25 de junio. Luego acordó destituirlo por considerar que había violado la Constitución, y designó en su lugar, al Presidente del Congreso Roberto Micheletti Bahin, hasta  el 27 de enero de 2010”.  Así se designó al sirviente  de los asaltantes del poder.

Los organismos de la comunidad internacional reaccionaron inmediatamente contra este acto ilegal. La Organización de las Naciones Unidas, ONU, la Organización de Estados Americanos, OEA, el grupo de Río, SICA, ALBA_TCP, etc., condenaron este infame golpe de Estado  y exigieron la inmediata restitución del Presidente Zelaya Rosales a sus funciones.

La restitución del Presidente Zelaya no se logró porque el Presidente Obama de los Estados Unidos, mantuvo una posición ambigua; es más, el Departamento de Estado admitió que tuvo conocimiento previo del golpe de Estado y comentó que  el equipo de la “diplomacia” de su Embajada había “estado en conversaciones” con los actores principales del golpe.

El Presidente de facto se mantuvo en el poder con el apoyo de los grupos reaccionarios del país y con el respaldo de las fuerzas derechistas del continente, especialmente de la mafia terrorista de Miami; con la asesoría de estas fuerzas derechistas montó toda una campaña de mentiras y de muerte, similar a la que  organizó el ex Presidente Álvaro Uribe en Colombia, aliado del  narcotráfico.

Con este golpe de Estado  se inaugura la batalla de la resistencia hondureña contra el golpe y por la conquista de la democracia “participativa y protagónica”. El despertar de la conciencia del pueblo, captó la admiración  a nivel nacional e internacional por su carácter creativo, pacífico, diverso y combativo. Este movimiento ha vivido  momentos dramáticos de represión y muerte desatado por la maquinaria golpista.

Imposible olvidar aquel el 5 de julio de 2009 cuando decenas de  miles de hondureños acudieron al Aeropuerto Internacional Toncontín a recibir al Presidente Zelaya;en esa fecha  Isis Obed Murillo, un joven de 19 años, fue acribillado con un disparo, que según el Comisionado de los Derechos Humanos, era una “bala de  goma”.

El 24 de julio de 2009, Pedro Magdiel Muñoz, un nuevo mártir de la resistencia, fue encontrado asesinado con señales de tortura, cuando viajaba a las “Manos”, el Paraíso, a recibir al Presidente Zelaya quien ingresó unos metros a su país; Hilary Clinton calificó esta decisión como “irresponsable”, el Secretario de la OEA dijo que era “apresurada”. ¿Extraña coincidencia?

El 22 de septiembre de 2009 el Presidente Zelaya, burlando los aparatos de “inteligencia” de los golpistas, ingresó a su país después de tres meses del golpe Estado y se refugió en la Embajada de Brasil, la que lo acogió como huésped de honor, según palabras del ex Presidente Luis Ignacio Lula da Silva. Allí permaneció cuatro meses sometido a torturas, tratos crueles e  inhumanos y degradantes, desde fuera, hasta el 27 de enero de 2010. Imposible olvidar a la compañera Wendy Elizabeth Dávila y a todos  los mártires del Frente Nacional de Resistencia Popular.

A tres años del golpe de Estado Militar,  los humildes de Honduras, aglutinados en el Partido Libertad y Refundación, LIBRE, se aprestan a conquistar el Poder Político, para impulsar las transformaciones económicas, sociales políticas y culturales que exige la sociedad hondureña.


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Etiquetas: Honduras, LIBRE, Zelaya, aniversario, estado, golpe

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