A PROPOSITO DE RUMORES DE GOLPE DE ESTADO EN PARAGUAY


(Corregido)
¿Podría repetirse la receta del golpe de estado en Honduras en la hermana república de Paraguay? Es poco probable dar negativamente una respuesta a esta pregunta. ¿Por qué? Porque se ha puesto de moda el uso de los parlamentos como un instrumento de desestabilización con viso de legalidad burguesa. Es una maniobra que no engaña a nadie.

La asunción de la izquierda en Paraguay, como lo fue en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y El Salvador, fue precedida por a un proceso de movilización popular en las urnas, porque los pobres se han cansados ya de aguantar tantas desigualdades y quieren gobiernos que los representen y legitimen sus esperanzas de vida, su libertad, su salud, su educación, su alimentación y su vivienda.

Pero sucede que las composiciones parlamentarias son tan heterogéneas como partidos y tendencias hay en estos países. Los presidentes electos por este tipo de sistema parlamentario, una vez ya en el poder, como auténticos representantes de los pueblos y reconocidos por la comunidad internacional, intentan -- pese al tan corto período de mandato que registran casi todas las constituciones de América Latina-- diseñar una nueva política con reformas, más o menos radicales, pero siempre en provecho de la soberanía y la independencia económica de la nación. Pero ocurre que las facciones internas en estos parlamentos, coalicionadas o no y heterogéneas en su esencia, comienzan fraguar el regresivo proceso con el complot clásico (oligarquía aún compartiendo el poder + CIA + transnacionales), porque la renovada política que se vislumbra, diseñada por estos dignatarios elegidos por la mayoría popular, es contraria por supuesto a los intereses de estas facciones, que ven en peligro sus privilegios, como también los ven las transnacionales y los círculos de poder del imperio yanqui.

De suerte que recurren entonces a las veladas maniobras de conspiración con fines desestabilizadores que bien dirigen los oficiales de la CIA desde su cuartel central en Langley, para arremeter el zarpazo, destituyéndolos y hacer creer al mundo que dicho golpe es el resultado de un proceso sustentado en la legalidad y en la constitución.

En ese estado de cosas los militares (ya no los usan como expositores y otrora protagonistas principales porque aparentemente ya pasó la era de ellos y esa burdedad no les conviene) están detrás de bambalinas, no enseñen las uñas porque mucho antes los han convertido en rehenes de esa táctica desestabilizadora y los utilizan para preservar el orden del golpe de facto cuando se decidan realizarlo.

Esta situación es sumamente peligrosa en estos momentos si damos crédito a la reciente entrevista realizada al senador paraguayo Alfredo Luís Jaeggli, del Partido Liberal, por los periodistas Pedro Brieger, Eduardo Anguita y Miriam Lewin, para el Programa “Carbono 14”, Radio Nacional, Buenos Aires Argentina, el 17 de diciembre 2009 y publicada en la web Agencia de Noticias Medio a Medio www.agenciadenoticias.org el 21 de diciembre del 2009.

En dicha entrevista este senador liberar predice el enjuiciamiento al presidente Fernando Lugo y la sustitución por el vicepresidente Francisco Franco. Con ello ya se está creado un clima de desestabilización en la nación, que un presidente elegido en las urnas, así no más se le esté enjuiciando tan tempranamente y que esa decisión la podrían tomar 30 votos de 45 que integran el senado paraguayo. Hay que ver cosas en este mundo en que se manipula tanto la democracia.

Es una táctica de ablandamiento de la opinión pública nacional e internacional, para crear desconfianza, inseguridad, muy típica de los estrategas del imperio. ¿Y cuáles son los argumentos? Que no se ha modernizado el Estado.

Este señor se atreve a mentir cuando afirma:

“Mire, yo le voy a decir que en el Paraguay es el único país junto con Haití y Cuba que no hicieron reforma a la modernización. Ustedes tuvieron su modernización, ustedes saben bien con el gobierno de Menem, saben a que me refiero. Brasil tuvo también, Uruguay tuvo también, Bolivia también pero desgraciadamente tuvo una involución.”

¿Qué pide este señor, que los cantos de sirenas del neoliberalismo vuelvan a oírse en la Latinoamérica?

Por cierto ¿por qué involucra a Cuba y a Haití en esa no “reformas a la modernización” del Estado? ¿Sabrá a qué se refiere este señor?

El caso de Haití es harto elocuente. Recuérdese que a Jean-Bertrand Aristide, elegido en las urnas por el pueblo, los yanquis y los franceses lo secuestraron en una operación secreta, aplicando el terrorismo de Estado en su enésima expresión, desproveyéndolo de la posibilidad de encausar a esa nación a planos superiores con el pronóstico y práctica de verdaderas reformas, con propósitos muy claros apuntando a mejoras con acentos populares.

¿Y Cuba no ha hecho “reformas a la modernidad” de la que habla tan abstractamente el señor Jaeggli?

Tal vez desconoce que en Cuba hubo un primero de enero en el 1959, con una Revolución triunfante, hecha por los humildes y para los humildes, que dentro de breves días coronará sus 51 años de existencia, gobernada por el pueblo, con grandes transformaciones en todas las esferas de la sociedad; que expone los índices educacionales y de salud sólo comparables con los de los países más desarrollados, con un potencial técnico envidiable, constituido en su mayoría por mujeres (algo que dista mucho de la discriminación a que están sometidas éstas en muchos países); y cuenta también con un gran potencial científico y médico, que produce fármacos de tercera generación únicos en el mundo y con un destacamento de médicos internacionalistas, único también en el mundo, repartiendo salud y no bombas en todas las latitudes del planeta, y muchos interminables ejemplos que sí concretizan la expresión de “reformas a la modernidad” tan abstracta en la boca de Jaeggli.

Pero se quitó la “careta” como decimos acá en Cuba, cuando declara en la entrevista mencionada, a pregunta de Miriam Lewin, uno de los tres colegas argentinos: - Pero tiene que haber una razón, ¿Usted podría enunciar cuales son las razones? (en alusión del por qué se le haría un juicio al presidente Fernando Lugo).

Este señor responde:

“La primera razón es que este pobre país no tiene ningún cambio y con este señor posiblemente vamos a pasar a una involución en vez de a una revolución, este señor lo que quiere es liquidar los partidos, darle sueldo a las organizaciones sociales. Lo que quiere es presentar como una panacea al socialismo del siglo XXI y para la gran mayoría en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores que somos representantes elegidos, no es así. Nosotros tenemos que hacer lo contrario a todo eso.

“A nosotros no nos está gustando lo que está pasando en Bolivia ni en Venezuela y tampoco en la Argentina… vamos a ser honestos. Menos que menos en Nicaragua, menos que menos en Nicaragua, verdad, no nos parece. A lo mejor estamos equivocados, pero los índices económicos de Bolivia y de Venezuela están mucho peor que antes, entonces lo que nosotros queremos es evitar eso, porque acá la pobreza es extrema, tenemos que sacar este país adelante. Tenemos que lograr que haya industrias, inversiones, que suba la economía, democratizar, abrir el país y este señor quiere todo lo contrario…”

Obvio es reconocer que para nada quiere este señor a su país cuando está abogando por las fórmulas del neoliberalismo en la economía, fatal fórmula que hundiera las economías de Argentina, Bolivia y de Ecuador, para solo mencionar tres países del área que sufrieron furiosamente sus embestidas.

Con autotitularse fundador de la Fundación Libertad, subsidiaria de la Fundación Naumann, con sede en Alemania, ya está dicho todo por este amanuense del imperio.

Otros medios alternativos se han hecho eco de estos rumores, informando de la situación por la cual atraviesa el pueblo paraguayo, cuyo gobierno es encabezado por su presidente Fernando Lugo, quien gobierna ese país desde el 2008.


La oposición no se mueve sola. Federico Franco es, en Paraguay, el líder de una de las facciones del Partido Liberal Radical Auténtico. Encarna los valores más conservadores de este partido y es un político cercano ideológicamente al furibundo José María Aznar. Su alianza con Fernando Lugo fue circunstancial y coyuntural. Se dice que dicha alianza respondió en su momento (2008) sólo al común rechazo a 60 años de poder del Partido Colorado en la escena paraguaya.

Atento pueblo paraguayo. ¡Que no se repita en tu suelo lo de Honduras!

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