Por Roberto Torres (robertot)/lunes 30 de agosto del 2010.

Aunque hay mucho de sabiduría en el refranero popular como en el caso de "a palabras necias, oídos sordos", comentaré las recientes declaraciones de Miguel Insulza, secretario general de la OEA y sobre todo el tratamiento que le dio el Nuevo Herald, de La Florida, en ocasión de la reconciliación de Colombia y Venezuela.

Según un despacho de EFE, fechado en Bogotá y citado por ese diario en su edición digital del viernes 27 de agosto, Insulza dijo a periodistas extranjeros que "Colombia y Venezuela deben superar las desconfianzas mutuas que han tenido en el pasado para conseguir una mejora de sus relaciones" y yo me pregunto...¿qué hizo la OEA para contribuir a ese acercamiento?. ¿acaso está en condiciones de opinar luego del show del delegado colombiano en su última reunión?.

Acto seguido y sin el riesgo de una réplica, el representante del ente regional se refirió a las denuncias ante la Organización de Estados Americanos (OEA) del anterior gobierno del ex presidente Álvaro Uribe sobre la supuesta presencia en Venezuela de unos 1,500 guerrilleros colombianos activos, que motivó la ruptura de relaciones.

Sin embargo, el "Herald" se limitó a reproducir las palabras de Insulza y ni por asomo mencionó los desmentidos del Gobierno de Hugo Chávez, ni las muchas gestiones conciliatorias del canciller venezolano, Nicolás Maduro, en busca de un clima favorable para normalizar los nexos bilaterales.

Lo que si hizo ese periódico fue la publicación de los comentarios endosados a dicha información, los que constituyen un insulto a la opinión pública internacional y, en particular, a los pueblos de Colombia y Venezuela, incluso al propio Secretario General de la OEA.

"José Miguel Insulza está realizando su trabajo de ablandamiento de Colombia. Él sabe perfectamente que la única manera que los comunistas se traguen a ese país, que hasta ahora los ha derrotado heroicamente, es creando en sus gobernantes una falsa confianza en Hugo Chávez y sus cuatreros", dice una de esas opiniones en el "Herald".

También agrega: "Hoy más que nunca el Presidente Santos y su pueblo deben tener la guardia en alto y los ojos y oídos bien abiertos"; curioso modo de aconsejar, pues sencillamente insita a la desconfianza y el recelo citados por Insulza con anterioridad.

Al inicio de estas líneas admití que a las estupides y necedades no se les da crétido y menos aún a las que evidencian un rabioso y enfermizo anticomunismo, sin un razonamiento objetivo e imparcial que le merezca algún tipo de atención.

Me han servido, eso si, para acercarme a un asunto decisivo en la estabilidad regional, primeramente amenazada por el acuerdo inconstituticional firmado por Uribe y Washington sobre las siete bases estadounidenses en territorio colombiano y luego por la ruptura de relaciones entre Bogotá y Caracas.

Las palabras necias en cuestión sirivieron también para abundar en torno a los vínculos de esos países vecinos luego del reciente encuentro entre sus cancilleres y las comisiones de trabajo que concertarán importantes acuerdos, incluidos los relativos a la frontera común.

No siempre hay que ser sordos a palabras necias; hay ocasiones en que estas pueden darnos pie para hacer valoraciones, pues hoy en día hay muchas personas confundidas y otras están tan desactualizadas que caen en la trampa de la subjetividad, el simplismo y el empirismo político.

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