Saludos compañeros
Queria compartir con ustedes, este interesante articulo que he tomado de la revista VIENTO SUR. Es un llamado a la reflexión y al muy necesario debate sobre el futuro de la Revolución y la conciencia sobre su realidad. Una realidad que debe defenserse criticamente para su necesaria defensa (principalmente amenzada por dinámicas interiores más que exteriores), y sobretodo para su porvenir y sostenimiento futuro.
El número de la revista en concreto en el que aparece el aporte de este sociólogo cubano lo tenia en versión impresa por motivo de los 50 años de la Revolución, y se me ocurrió que debido a la licencia creative commons en su pagina web aparecería el articulo en cuestión: http://www.vientosur.info/articulosabiertos/Sautie%20102.pdf
A continuación el artículo en formato pdf. Por si alguien tiene dificultades en visualizarlo he añadido también, todo el artículo transcrito debajo del citado pdf.
Espero que el articulo os invite a la reflexión y al debate sobre la realidad de Cuba, su defensa (ya desde la solidaridad internacional hacia la isla, ya desde la propia isla) y su futuro (imprevisible como siempre).
A 50 años, ¿cuál podría ser el futuro del socialismo en Cuba?
Félix Sautié Mederos
Los logros de la Revolución Cubana alcanzados durante sus 50 años de vida son
inobjetables: salir de la dependencia onerosa que nos había impuesto Estados
Unidos de 1902 a 1958; abatir el control capitalista e imperialista en la economía
nacional; alfabetización, desarrollo cultural, científico y técnico gratuito y universal
para toda la población cubana con índices que incluso sobrepasan a muchos países desarrollados; vigencia de un sistema de salud pública, universal y gratuita
para todos los ciudadanos que ha elevado la esperanza de vida a niveles similares
e incluso por encima de algunas naciones del Primer Mundo; puesta en práctica
de un sistema de seguridad social integral para toda la población. Además
desde el punto de vista de la política exterior, la Revolución Cubana ha desarrollado
el internacionalismo y la solidaridad en una magnitud que va más allá de
sus propias posibilidades de país pequeño y con pocos recursos naturales. La solidaridad
de Cuba es reconocida internacionalmente.
El impacto que creó la Revolución Cubana en los años 60 del siglo pasado con
su triunfo del primero de enero de 1959, marcó una época nueva para el movimiento
revolucionario internacional, principalmente en América Latina, con un
impulso que con sus altas y bajas es plenamente reconocido hoy. En la actualidad
se manifiestan tendencias de integración latinoamericana y un despertar de los
países al Sur del Río Bravo, los que se han ido deshaciendo de la dependencia del
Gobierno de Estados Unidos. En este proceso América Latina ha ido alcanzando
conciencia de sí y para sí, en una ola de unión e independencia definitiva tal como
lo concibieron Simón Bolívar y José Martí en sus sueños de forjar a América
Latina como una gran nación unida por la geografía, la historia y la cultura compartida.
En eso tampoco podría dejar de reconocerse la influencia de la
Revolución Cubana por su significado para la lucha de los pueblos del Tercer
Mundo.
Pero estos logros alcanzados, no por evidentes e inobjetables, están exentos del
desgaste producido por causa del inmovilismo en el tiempo, la centralización a
ultranza que se ha desarrollado y la ausencia de una sistemática crítica objetiva
en contra de sus propios errores que son los únicos factores que podrían destruir
a la Revolución Cubana. En estas circunstancias, cuando se han cumplido 50
años en medio de un mundo complicado que muestra una crisis universal de proporciones
nunca antes vistas en lo económico, político, social e incluso en la preservación
del medio ambiente deteriorado de una forma que es casi irreversible
por una explotación inconsecuente de la naturaleza durante muchos siglos, considero
que identificar la situación objetiva y subjetiva que presenta la Revolución
Cubana más allá de las posiciones dogmáticas, fundamentalistas y triunfalistas
así como enfrentar sus propios errores, problemas y desviaciones que internamente
se han acumulado durante estos años, sería la forma más efectiva de defender
a la revolución criolla que se alzó hasta la altura de las palmas enhiestas que
simbolizan a Cuba libre e independiente, procurando preservar las conquistas y
logros alcanzados para encarar con mayor equidad y justicia social el futuro
incierto que se presenta ante la humanidad al principio del Siglo XXI.
Saber defender la Revolución es el dilema: luces y sombras.
Lenin hizo hincapié con mucho énfasis sobre la importancia que tiene el saber
defender a la revolución socialista. Incluso llegó a supeditar su valor intrínseco
y la posibilidad de que alcanzara un futuro verdadero, a la capacidad de su
defensa por parte de los revolucionarios que han forjado el triunfo inicial.
Considero que éste es el principal dilema que la Revolución Cubana ha tenido
ante sí durante los años que han transcurrido desde su triunfo a la fecha en que
conmemoramos el cincuentenario de su existencia (1959-2009): evitar su destrucción.
En tales circunstancias y coyunturas, el estado de excepción característico
de una plaza sitiada en que nos hemos desenvuelto en Cuba como consecuencia
de las agresiones externas a que ha estado sometida la Revolución
desde 1959 a la fecha, ha matizado la vida interna del país y sus relaciones con
el exterior en todo este período que hemos vivido hasta el presente. En mi criterio
dependerá mucho el futuro que tenemos por delante, de la fórmula que se
adopte para resolver este dilema procurando neutralizar y eliminar los síndromes
que se han desarrollado en todo este tiempo sin tener que ahogar las libertades
y los intereses de la población cubana.
En consecuencia, pienso que el futuro del socialismo en Cuba sólo podría ser
posible si se hace una objetiva reconsideración de todo lo que se debería rectificar,
reformar y cambiar para modernizarse y ponerse al día acorde con los tiempos
que corren en el presente. No deberíamos mantenernos estancados en las claves
de los años 50 del siglo pasado que ya no son las mismas de hoy. Considero
que la necesidad de defender la Revolución a todo trance ha sido y es escudo y
contradictoriamente también una debilidad circunstancial por motivo de las concepciones
esquemáticas con que algunas veces se ha actuado al respecto del tema.
En todo el tiempo transcurrido se han alternado estos momentos de escudo y de
debilidad, de aciertos y de concepciones erróneas, junto con los heroísmos colectivos
de todo un pueblo que no se resigna a bajar la cabeza ante los intereses hegemónicos
explotadores que siempre han pujado por controlar su vida, decidir su
rumbo y ponerlo al servicio de sus conceptos hegemónicos.
Éste es un problema que no se podrá resolver sólo con consignas, con advertencias
ni incluso con llamados a la conciencia: éste es un asunto esencial que desde
el punto de vista marxista, requiere de un análisis profundo en la base, en el ser
social, que se acompañe además como resultado de acciones decisivas en las
fuerzas productivas y las relaciones de producción, al objeto de hacerlas acordes
con las realidades y las crecientes necesidades de la población. Ésta es una verdad
que no debería menospreciarse ni subvalorarse. Considero que en adelante,
para que realmente pueda continuar como una revolución de los humildes, por los
humildes y para los humildes, deberá deshacerse definitivamente de la centralización,
del burocratismo y del autoritarismo que la corroen por dentro y eso sólo
podría lograrse con una participación directa de la población trabajadora en la
propiedad social, que debe transitar de la centralización extrema que es propia del
capitalismo de estado a la participación directa autogestionaria y cooperativista
que realmente estimule la vida, la autorrealización y el trabajo creador.
El pueblo ante las múltiples situaciones excepcionales que hemos afrontado
los cubanos desde el triunfo de 1959, en muchas ocasiones ha tenido que actuar
y ponerse en movimiento pasando por encima de las afectaciones manifestadas
desde las instancias superiores de dirección por motivo de errores y problemas
cuyas causas, entre otras que sería extenso citar, han estado motivadas ocasionalmente
por una generalizada extensión del concepto defensivo más allá de
sus límites necesarios y justificados. Todo lo cual, ha sido y es un talón de
Aquiles causante de excesos, inmovilismos, errores y triunfalismos virtuales y
desmedidos que de forma controvertida han pugnado y pugnan a favor de lo
que se pretende enfrentar.
Hemos vivido todo este tiempo en medio de una alternancia complicada de
logros y errores que a veces se yuxtaponen también y que muchos no aceptan
su existencia, a pesar de su objetividad recurrente. Éste es uno de los principales
problemas a que nos enfrentamos hoy, porque la dialéctica de la vida no
admite ni estancamientos ni inmovilismos, más aún dentro de una impronta
socialista que se propone alcanzar un desarrollo armónico, previsto y planificado
entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, las que deberían
desenvolverse con una dinámica dirigida efectivamente a favor de satisfacer
las siempre crecientes necesidades de la población mediante la aplicación
de los principios de equidad distributiva y justicia social para todos, en plena
igualdad de oportunidades, en donde cada cual debería aportar según su posibilidad
y su capacidad, para recibir según la cantidad y calidad de su trabajo,
dejando atrás las viejas formas salariales que son propias de la explotación del
hombre por el hombre.
En ocasiones se ha pasado por encima de las leyes de la dialéctica
en la economía.
En este sentido, considero imprescindible reconocer
que durante los 50 años que han transcurrido, en múltiples ocasiones se ha
pasado por encima de las leyes dialécticas en la economía que son propias de
la naturaleza y de la sociedad e independientes de nuestras conciencias y voluntades
personales, las que fueron identificadas y explicitadas claramente por
Carlos Marx. La principal causa en mi opinión se encuentra en la centralización
extrema del proceso en una actitud que, en última instancia, significa una velada
falta de confianza en la población, que ha impedido darle el protagonismo
efectivo que deben tener los trabajadores y el pueblo en general. Además sin
crear las condiciones objetivas y subjetivas que son imprescindibles para transitar
los timones de mando de la sociedad a la juventud que ha ido surgiendo
durante estos 50 años de proceso revolucionario, como requisito esencial para
lograr la sobrevivencia de la Revolución en el tiempo.
Por otra parte, paralelamente se ha puesto en práctica un voluntarismo impaciente,
que ha sido y es determinante al respecto de las violaciones del concepto
marxista de la economía; a las que se han sumado el estado de plaza sitiada que he explicado al principio. Este estado de excepción tiene su origen primario
en el permanente cerco del Bloqueo y de la guerra sistemática que han mantenido
sin cuartel, en todo este tiempo, las diversas administraciones norteamericanas
que se han sucedido desde 1959 hasta la fecha, así como en otros elementos
más, de menor incidencia o de acción muy puntual y específica manifestados
en determinados momentos coyunturales. A tales efectos, es necesario
mantener la capacidad y la inteligencia necesaria en lo referido a estos temas
de enfrentamiento a las agresiones externas, para que controvertidamente no se
giren en contra de la libertad de expresión y de conciencia del pueblo así como
de los mecanismos efectivos de democracia y participación colectiva que son
inherentes a un socialismo que se aparte de toda contaminación que provenga
de las concepciones estalinistas que tanto daño le han hecho a la teoría y práctica
revolucionaria hasta el presente.
Éste es el nudo gordiano a que nos enfrentamos, cuya solución exige que se
actúe con urgencia porque las coyunturas presentes se están agotando, 50 años
aunque son una mínima parte en la historia de la humanidad, a su vez constituyen
muchos años para un pueblo que puso sus esperanzas en el Socialismo y
que tiene el derecho inalienable de vivir y disfrutar su vida, que es la real y
única sobre la tierra.
Un análisis objetivo del medio siglo transcurrido no podría sustraerse de estas
contingencias y características esenciales, porque de hacerlo coincidiría con el
común denominador que es propio de la polarización de un signo y de otro que
indiscriminadamente se manifiesta hace algunos años en el ámbito que enmarca
a los cubanos estemos en donde estemos. Esta polarización se manifiesta
tanto en los que sólo admiten y se expresan con criterios triunfalistas y de alabanzas
como a los que en correspondencia lo hacen con los enfrentamientos
ciegos y sólo ven errores e injusticias sin nada que realmente sea positivo. En
mi criterio, ni unos ni otros tienen la verdad absoluta, aunque actúan como si la
tuvieran y con sus actitudes extremas sitúan al pueblo en la condición de rehén
de sus criterios elitistas, que se apartan de la realidad que verdaderamente es,
afincándose en la realidad que ellos quieren que sea.
Capitalismo versus socialismo es el dilema de ayer y de hoy
Capitalismo
versus socialismo, se han presentado como disyuntivas esenciales tal y como
realmente debería ser, pero muchas veces yuxtapuestas en un mismo signo de
explotación del trabajador ya sea por parte de los capitalistas o del estado centralizado,
tanto en los procesos de enfrentamiento, como en los de veladas convergencias,
dado el carácter de capitalismo de Estado que también constituye
explotación de las clases trabajadoras y que dentro del socialismo se identifica
con prácticas capitalistas internacionales a través del salario que apenas permite
una precaria subsistencia como sistema de retribución que poco tiene que ver
con un concepto socialista efectivo y desarrollado.
En la actualidad se plantea con mucha fuerza en lo interno de Cuba la necesidad
de no reblandecerse dentro del proceso revolucionario, con lo cual yo estoy plenamente
de acuerdo, pero considero que no reblandecerse es principalmente reconocer
las realidades objetivas y subjetivas en que estamos inmersos y decidirse definitivamente
y de forma radical por una verdadera y amplia socialización de la propiedad
centralizada en contra de todo vestigio de capitalismo, poniéndola definitivamente
en manos y bajo la dirección de los trabajadores sin autoritarismos, sin
una burocracia que cada vez se hace más amplia y profunda en plena vigencia de
un capitalismo de estado que es la fórmula más cercana y convergente al capitalismo
internacional y que de acuerdo con lo que ha sucedido en Europa del Este y en
la desaparecida Unión Soviética, ha sido la base de la restauración capitalista, por
no extenderme en analizar la situación de China, Vietnam y otros países que aún
mantienen sistemas y retóricas en los que la palabra socialista sigue vigente.
En este orden de pensamiento, afirmo y reitero que la retribución para que pudiera
ser verdaderamente socialista, tendría que dejar a un lado al salario y sustituirlo
por la participación equitativa en la propiedad directamente socializada, sobre
la base del aporte de cada cual en las ganancias de la producción y los servicios.
Estas disyuntivas que plantean unos y otros a las que me he estado refiriendo,
se han desenvuelto por algunos dentro de la prédica y la práctica de un conjunto
de odios y rencores injustificables con la condición humana y con la civilización
alcanzada desde que el mundo es mundo. El rencor y el odio nublan
los entendimientos y en medio de esas actitudes extremas se ha visto atrapado
todo un pueblo que lo único que ha tratado de hacer es luchar por su emancipación,
su felicidad y por la paz para todos en el país y en el mundo.
Hoy cuando se han cumplido 50 años del triunfo de la Revolución Cubana y
cuando para muchos parece que las ideas leninistas como tal han pasado de
moda, este concepto de saber defender la revolución se interpone decisivamente
en el porvenir del característico sistema socialista cubano y plantea una gran
interrogante de futuro para el largo camino ya recorrido por el pueblo de Cuba,
después de más de cien años de batallar por su identidad nacional, su independencia
con equidad distributiva y justicia social en un proceso que es uno en el
tiempo y que en su conjunto comenzó en el 1868.
Dentro de este devenir histórico en el cual se forjó la nacionalidad cubana, se
probó además de manera excepcional cuando muchos lo dudaban, la posibilidad
de ser un país independiente frente a los fatalismos geopolíticos establecidos
por su condición de última colonia de España en América y por la cercanía
de Estados Unidos.
Cuba aún deberá alcanzar su tercera independencia
Cuba en todo
este tiempo ha logrado hacerse independiente, aún bajo la amenaza siempre presente
del poderoso vecino del Norte, Estados Unidos de América y de sus intereses anexionistas, debido a la estratégica posición que ocupa el Archipiélago cubano
a la entrada del Golfo de México que lo convierte en umbral hacia
Latinoamérica. Cuba aún deberá alcanzar su tercera independencia, la económica,
frente a las fuerzas que promueven una nueva fórmula de anexión mediante
los enfrentamientos cruentos o por medio de la sutileza del soft power que muy
probablemente pondrá en práctica la nueva administración norteamericana.
José Martí en una carta dirigida a Federico Henríquez de Carvajal, conocida
como su testamento político, con fecha 25 de marzo de 1895, dice textualmente:
“… Yo alzaré al mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí al último
tronco, al último peleador: morir callado. Para mí ya es hora: pero aún puedo
servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán
la independencia de Nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la
América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo…”.
Mientras que en 1938, el gran historiador cubano Don Emilio Roig de
Leuchsering, en un ensayo titulado “El Proceso Político Externo: Cuba
Republicana en la Vida Internacional”, plantea una caracterización sobre el fin
de la Guerra de Independencia y la instauración de la República de Cuba, que
expresa de manera genial en unos pocos párrafos la situación de aquellos
momentos finales del Siglo XIX y principios del XX (1898- 1938):
… En Cuba el proceso de Independencia no marca, como en todas las otras
repúblicas hispanoamericanas, una línea de continuidad que de la Revolución
conduce a la República. Entre nosotros ocurre una brusca y trascendental interrupción:
la ocupación militar norteamericana. No son las tropas cubanas victoriosas
las que dan una nueva forma de gobierno. Es un poder extraño el que
expulsa a España y se coloca en su lugar. Y las huestes cubanas, que durante
años de épica lucha combatieron por la libertad de la Patria, y los emigrados
que sufrieron privaciones sin cuento; unas y otros ven, sí, que del Morro de La
Habana se ha arriado la bandera gualda y roja; pero que en lugar de ésta se
halla, no la de la estrella solitaria, sino la de barras y estrellas...
Mucho tiene que ver esta situación descripta por el insigne historiador con el
porqué de una revolución radical en Cuba y Fidel en su alegato histórico de
autodefensa conocido como “La Historia me Absolverá”, expuesto durante el
juicio a que fue sometido por el Asalto al Cuartel Moncada en Santiago de
Cuba el 26 de julio de 1953, fundamenta expresamente esta idea cuando dijo :
“Cuba podría albergar espléndidamente una población tres veces mayor; no
hay razón, pues, para que exista miseria entre sus actuales habitantes. Los mercados
deberían estar abarrotados de productos; las despensas de las casas deberían
estar llenas; todos los brazos podrían estar produciendo laboriosamente.
No, eso no es inconcebible. Lo inconcebible es que haya hombres que se
acuesten con hambre mientras quede una pulgada de tierra sin sembrar; lo
inconcebible es que hayan niños que se mueran sin asistencia médica, lo
inconcebible es que el treinta por ciento de nuestros campesinos no sepa firmar,
y el noventa y nueve por ciento no sepa historia de Cuba; lo inconcebible es que la mayoría de las familias de nuestros campos estén viviendo en peores
condiciones que los indios que encontró Colón al descubrir la tierra más hermosa
que ojos humanos vieron”.
En la década de los 50 del siglo pasado, la agudización de estos problemas descriptos
en los párrafos citados anteriormente, crearon las condiciones propias
de una situación revolucionaria en la que se encendió la chispa de la insurrección
armada que desembocó definitivamente en la Revolución Cubana.
Después de medio siglo de proceso revolucionario, se ha mantenido vigente
la Revolución, no ha podido ser destruida desde afuera; pero los dogmatismos
y los triunfalismos elevados de forma sutil al rango de política oficial, dada la
centralización extrema y la falta de una verdadera libertad de expresión que se
han desarrollado en todo este tiempo, junto con la justificación de la defensa
del proceso frente a las agresiones externas, han producido signos de agotamiento
que se manifiestan en el pueblo que no ve cuándo se van a tener en
cuenta sus criterios y sus necesidades de convertirse en un sujeto económico
que realmente participe de forma directa en la propiedad estatal centralizada
que mucho se parece al capitalismo explotador mientras que definitivamente no
se transformen en participación las fórmulas salariales que impiden la solución
de sus crecientes necesidades.
Pensar que con consignas, advertencias de que todo podría ir peor si no se
actúa con disciplina laboral, así como plantearse la represión como fórmula
principal para enfrentar la economía sumergida y la bolsa negra que se han
desarrollado en todo este tiempo, es una actitud que elude la identificación de
las verdaderas causas de los problemas, que nos permitan hacer los cambios
necesarios en la esfera de la producción y los servicios que exige la dialéctica
económica y política en la dirección de alcanzar el desarrollo de un socialismo
que realmente sea democrático y participativo como lo demanda el pueblo.
En este orden de pensamiento en el 2009 y años subsiguientes para poder proyectarnos
hacia un futuro mejor posible en lo interno del país, es imprescindible
hacer efectivo el gran diálogo nacional de recuento que se convocó después
del 26 de julio del 2007 entre todos, porque la Revolución es obra del pueblo
en su conjunto, en plena libertad de conciencia y de expresión como condición
y requisitos básicos ineludibles para identificar lo que nos falta, lo que hemos
hecho mal y lo que deberíamos hacer en adelante. Considero que un aniversario
de esta magnitud como son 50 años, no podría conmemorarse efectivamente
desde el punto de vista marxista sin esta actitud.
En mi criterio, aquí sería donde encaja hacerse el planteamiento de: ¿qué socialismo
necesita Cuba? , porque no hay una única forma de construirlo. Sería la búsqueda
principal de este gran diálogo y análisis nacional porque 50 años ya es tiempo
suficiente para sacar experiencias y plantearse reconsideraciones profundas
similar a como se hace en los lanzamientos de naves espaciales y satélites en la
actualidad, que rectifiquen la órbita y el rumbo para preservar el socialismo, pero un verdadero socialismo en donde se encuentra el futuro de la sociedad humana,
ante un capitalismo que es decadente y que está dando hoy muestras de una crisis
definitiva que afecta a la humanidad en su conjunto sin que nadie pueda considerarse
libre de las catastróficas consecuencias que ya se manifiestan en todo el
mundo.
Cuba necesita un socialismo participativo y democrático.
Propuestas Programáticas
Esta preocupación es la que ha dado fundamento
y vigencia al documento publicado en agosto del 2008 por Pedro
Campos y compañeros, entre los que me honro encontrarme, titulado “Cuba
necesita un socialismo participativo y democrático. Propuestas Programáticas”
cuyo texto y referencias se pueden encontrar en los enlaces de Kaos en
la Red y en La República Digital de España /1.
La síntesis y la referencia a este documento serían extensas, pero considero
que es necesario su conocimiento por parte de los lectores de VIENTO SUR
para completar las ideas y conceptos que planteo en este artículo.
En esta dirección, no partiríamos de cero para salvar las conquistas del socialismo
y avanzar hacia el futuro, porque a mediados del 2007, como expresé
anteriormente, en todo el país se realizó un gran debate nacional en torno al discurso
pronunciado por Raúl Castro el 26 de Julio del 2007, en el que expresó
la necesidad de hacer los cambios estructurales que sean necesarios con el planteamiento
de cambiar todo lo que deba ser cambiado, así como eliminar las
prohibiciones y políticas absurdas que se han mantenido vigentes. La participación
en el debate fue masiva como pocas veces y se plantearon miles y miles
de criterios y propuestas concretas por parte del pueblo que hoy se mantienen
sólo expresadas. Posteriormente han vuelto el desencanto y la desesperanza
ante un silencio y una espera que se alarga y se alarga con plazos que nunca llegan;
a esto habría que darle un vuelco efectivo porque como he expresado anteriormente
el tiempo se está acabando y el pueblo necesita soluciones verdaderas
que lo movilicen más allá de las consignas y de las palabras. Parafraseando
a José Martí, para finalizar digo que hacer es la mejor forma de decir, para que
el futuro de Cuba sea el del socialismo del siglo XXI y siguientes.
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Félix Sautié Mederos. (La Habana 1938). Sociólogo con 50 años de militancia revolucionaria ininterrumpida,
teólogo laico partidario de la teología de la liberación. Ha sido Director del Semanario
Mella (1964-1965), el periódico Juventud Rebelde (1965-1966) La Habana; Director de la Revista
cultural El Caimán Barbudo (1966) La Habana; Director Nacional de Escuelas de Arte y
Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura de Cuba (1972), Director fundador de la Editorial
José Martí de Publicaciones en Lenguas Extranjeras (1982) La Habana.
Tiene publicados varios libros en España, el más reciente: Socialismo y Reconciliación en Cuba.
Una Mirada desde Adentro, Editorial los Libros de la Catarata, Madrid, 2007. fsautie@yahoo.com
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1/ www.kaosenlared.net/noticia/cuba-necesita-socialismo-participativo-democratico-propuestas-programa
www.larepublica.es/spip.php?article12168
www.kaosenlared.net/noticia/ex-funcionarios-cubanos-piden-salvar-revolucion-socialismo-democratico
Etiquetas: conciencia, critica, cuba, debate, dialectica, félix sautié mederos, independencia, lenin, marx, marxismo
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