Una vez con los pies en el suelo, dice con resignación: he robado un nabo. Es tan pobre que ha cometido ese robo, evidentemente. . . después ya no sabe, no puede, agregar más detalles de su “pacto con el demonio”

Esta puerta es sentencia de plomo, no es pregunta. . .

Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar, pero tiene el color de la inclemencia y se parece a una lápida donde se escribe a cada paso lo imposible. . . ¿O son moldes de hierro para fraguar los pasos a imagen del martirio y a semejanza de la penitencia, para que te acorrale contra el muro la ronda de los cuervos?. (*)

Fórmula de “brujería”, elevada a los templos escénicos:

Harriola, marriola, kin kuan kin, portan zela, portan min, arritxinalet (tx=ch), segera, megera, kiru, karun, pek eta itzau. Ilko al duk, amen! Itoko al duk, amen! Lertuko al duk, amen! Tximistak arreko al dik, amen! Lupuak jango al dik, amen! Lepezurra austsiko al dik, amen! Amaika mila demoniñok atera ta errebenta arraio Tximistak burutik sartu ta orpotik atera ta errebenta arraio ingo al dik, amen!!!.

¿Importaría algo la traducción?, se entendería mejor en lengua Afrocubana o Galega?. Sí, reivindico a un millón de “brujas”, y el castigo a los culpables que siguen perpetuando ese clima de desprecio tanto por sus actos como por su lenguaje.

Mujer y ciencia, o ocultar la verdad

(visión de un Tribunal, 'sujeto al pie de la letra', lacayo absolutista y sin fronteras)

Caterina Ross, soltera, 32 años, es llevada ante el tribunal del pueblo véneto de Poschiavo. Su abuela y su madre fueron quemadas por brujas. Uno de los acusadores de Caterina es el caballero Giovanni Antonio Lanfranchin, hombre importante del pueblo. El inquisidor la interroga:

  • ¿Sabéis la causa por la cual el caballero Laanfranchin os ha acusado?

  • Sí señor, porque le pedí dineros que me debía.

Desperezaron con esa sensibilidad especial que la naturaleza dota a una buena parte de las mujeres en el mundo, buscando otra forma de vida abrieron inocentemente sus alas para colmar de atención comunidad o tribu. Ah!, pero ya en el mundo se despertaba la máquina de matar, del sometimiento y opresión que dividió la sociedad en fracciones de intereses de raza, clase y sexo, ya en manos de una casta que empezaba a entretejer los hilos de la división social que alienaría y supeditaría por la fuerza` el nacimiento de los hijos del pueblo. Su integración y despertar a la vida se iría complicando, en especial la mujer, nunca pudo llegar a demostrar sus dotes científicas, lo que buscaba como concepto de emancipación. Nueva forma de vida giraba en sus mentes, enriquecía en conocimientos, y un arte bien definido, saber ejercer el desarrollo y evolución de la familia en conjunto y su vínculo con la tribu, con el entorno a través de las cosechas de alimentos, la cultura, el alumbramiento de los seres su integración, la docencia, los primeros auxilios, como curanderas, y lo más significativo por lo determinante que pudo haber sido para ella, sus avances en la medicina a nivel científico donde destacaba, en las relaciones humanas, en la amistad y reparto de recursos. . . Quizá, las aves sepan de su morada en alguna parte del lado del corazón ardiente de Dante, de una pócima dialéctica, quizá. . .

Claves para restablecer la verdad en la historia escrita. . .

Dicen que el védico Indra, dios hindú guerrero y borrachín, se embriagaba con el some, brebaje maravilloso al parecer que fortificaba de tal forma a la divinidad, que le permitía triunfar fácilmente a lo Axterix y Obelix, sobre el dragón Utre, vencer a los panis -ladrones de vacas- y someter a los negros dasas. En principio fue la mezcla naturalmente, tan soberbios y poderosos efectos del soma, no se repetían en los sacerdotes vedas, aunque sí su divina grandeza; con rito y unión se bebían el licor divino, verdadero elixir de vida y dicha, elaborado a base de la combinación de una planta alucinógena, agua, leche, cuajada. . . y granos de trigo. Disfrute, secretos, enredos, dominio. . . que sólo podían permitírselo entre hombres. La mujer alumbraba vidas, y en ella llevaba intrínseco el sentimiento. Los lazos de amor y unión se desquebrajaban en la medida que el odio y la avaricia tomaba cuerpo de máquina, la inquisición ayudó a ello, como Hitler en otro tiempo, y el imperio anglosajón hasta nuestros días.

Un confuso parloteo en boca de inquisidores toma forma de monstruo, la máquina acusatoria cae sobre sus cuerpos inocentes, y una de las

acusadas, pide que la desliguen del potro porque quiere confesar. Una vez con los pies en el suelo, dice con resignación: he robado un nabo. Es tan pobre que ha cometido ese robo, evidentemente. . . después ya no sabe, no puede, agregar más detalles de su “pacto con el demonio”.

Así es como en los primeros juicios, las acusadas terminan admitiendo mediante terribles torturas, haber participado en el “juego con la señora”. . .

Pero ni siquiera pueden tomarse como pruebas que evidencien que las mujeres acusadas vuelan, sino vínculos que va fraguando el aislamiento y la nostalgia, ya que en un principio en los juicios, “la señora”, aparece como algo respetable, una mujer sabia, que cura las enfermedades, que se alegra cuando ve una casa limpia y ordenada. . . En esos relatos, según la escritora Luisa Muraro 'no se podría afirmar que hay esperanza ideológica ni obsesión del pecado' sino armonía en evidencia y equilibrio entre seres humanos y naturaleza.

Pero la máquina del crimen ya estaba en marcha engrasada y lanzada en disposición a marcar de forma ejemplarizante la historia, y la inquisición como poder real absolutista que era, trancó portones y contraventanas en torno a palacios y conventos a favor del dominio sobre tierras y lingotes de oro. Dentro de su poder absoluto presionó creando un ambiente macabro y de opresión dando rienda suelta a personajes bíblicos de función más que aberrante, así es como “sueltan al demonio” sobre la escena social en los interrogatorios imponiéndole en las respuestas.

Con el diablo entró el sexo, es decir, la deforme concepción del inquisidor sobre el sexo ya podrida de sus prácticas en palacios y conventos. Entre ese concepto macabro de la muerte y degradación físico-psíquica ya esclava de la lujuria y opulencia es donde, “la señora del juego”, se va perdiendo como ser divino en los relatos, y empieza a adquirir la fisonomía de un ser deforme ocupando un lugar secundario respecto a Satanás.

El agregado del diablo es el agregado de la sexualidad -nos cuenta Muraro, cuando los jueces empujan a las acusadas a presentar las cosas como si hubieren obrado sobre todo por la sumisión carnal al demonio, cuando los manuales explican al gran público que la brujería tiene su origen en una sexualidad desbordada de las mujeres- sugieren una similitud negando a las acusadas una 'consistencia social', atándolas de pies y manos a un tipo de sexualidad que obligue a ubicar a la mujer 'dentro de las filas de su ejército reproductor'.

La mujer en la medicina, y la represión ejercida sobre ella

La mujer dejó de ser mujer como ser respetable, para convertirse en “bruja”, humillada y desprestigiada de toda inteligencia y sabiduría; acosada públicamente a que diga “toda la verdad” ante el tribunal de la inquisición. Pero no sabe en realidad de qué se la acusa, la dimensión que pudiera tomar sus 'semi-admisiones', trata de ubicarse; se la tortura y envuelve en enredos para llevarla a un punto final determinado de antemano, el punto inicial de la inquisición. . .

Bruja, bruja!!!, has vendido tu alma y tu cuerpo al demonio, serás llevada a la hoguera, eres una bruja!!!, has tenido relaciones sexuales con él, pero el goce es insuficiente porque el diablo tiene un miembro frío, como el hielo, porque ha comido carne humana y de animales domésticos, ha bebido la sangre de niños, porque el demonio quiere que las brujas hagan el mayor mal posible y si no lo hacen, las aporrea, bruja!!!, pero ni la sangre ni la carne de seres humanos y animales sacia su hambre y su sed, ni tienen buen sabor, eres un animal, una bruja!!! *Las respuestas de las interrogadas, aparecen todas iguales, escritas por el escribiente del inquisidor como obedeciendo al dictado último.

En el valle del Fiemme, a mediados del siglo XVI tienen lugar unos procesos por brujería, en plena época de sublevaciones de los campesinos de dicho valle, que exigían la eliminación de los impuestos y de la servidumbre de la gleba, la libertad de caza y pesca , menos conventos, hospitales para los pobres y el derecho de cada pueblo a elegir su párroco; pero no obtuvieron ningún tipo de respuesta favorable a sus peticiones, por lo que incendiaron castillos, monasterios y capillas. . .

Masacraron a la gran mayoría y a l@s sobrevivientes, les persiguió durante años la “justicia” feudal.

La represión brutal en extremo hacia la mujer tenía un objetivo bien definido, quitarla de en medio a nivel social, anularla a nivel económico, cultural, científico, y doblegar a las que quedaran de la escabechina, a ejercer una sola función, la de órgano reproductor por supuesto sin cerebro. . . amedrentarla, hasta conseguir que sólo el silencio fuera su palabra y un útero de servicios varios: procrear, dar placer, mantener la casa en pie, criar a sus hijos y velar por su educación -a veces, ni ésto último se la permitía. Mientras tanto, de lado de ésta Europa que sólo “cuatro” tenían derecho a vivir y millones a morir entre miseria y guerras de rapiña, del Medioevo pasó a la Edad Moderna: donde se calcula que más de 1. 000. 000 de ellas -fundamentalmente de las clases menos favorecidas- fueron acusadas, aplicándolas una de las armas por aquellos tiempos más atómica de nombre, “brujas”!!!.

Los efectos de dicha 'bomba atómica'

Qué ungüentos y pócimas!, qué brebajes!, utilizó la inquisición en sus ceremonias de condena a la mujer, para llegar a dicho nivel sádico sobrenatural -¿esa es la esfera donde flotan sus almas cálidas?. . . Las quemaron, sumaron el 80% de todas las personas asesinadas acusadas de brujería, un genocidio escalofriante, no reconocido por la historia como tal. Gran parte de éstas mujeres asesinadas por la inquisición se dedicaba sencillamente a curar, con los conocimientos que tenía de los más avanzados por entonces. Nadie podría negar el gran desarrollo intelectual y humanístico respetable tanto como admirable, que ejerció en los medios rurales la mujer en cuanto al arte de saber curar y tratar a los afectados de dolencias múltiples. El aporte de la mujer a la ginecología, obstetricia y pediatría fue prácticamente exclusivo hasta el siglo pasado. A partir de entonces “los hombres, desde los puestos de mando de la medicina académica”, se apropian de estas especialidades.

El poder que habían acumulado las mujeres en este y otros campos era peligroso para el Estado, afirmó Joye Lussu, por eso pasaron a dominio del hombre. . . Las mujeres que curaban empezaron a ser reprimidas, porque encarnaban una suma de conocimientos y cultura independiente -popular- empírica- que molestaba al régimen. Con la represión hacia este avanzado sector se reivindicó desde el poder el oscurantismo para perpetuar e imponer el de la servidumbre de la gleba y el papel exclusivamente reproductor de la mujer en esa “su sociedad”.

Paradelso afirmó en 1527, que todo lo que sabía sobre medicina popular lo había aprendido de la buenas mujeres. Así es como de forma inconsciente, quizá, Paradelso con sus palabras de afirmación cantó para la esperanza, la luz y el amor; así es como pasó por el pueblo, recogió su mandato, sus enseñanzas, lo ofreció con alegría y cantó de alguna manera en su tiempo, como Carlos Puebla lo hiciera en otro, con la revolución cubana partícipe de un heroico 26 de julio, que cumplió 59 años.

Así fue como Paradelso, a través de sus sinceras y honestas declaraciones, cantó lo que el pueblo vivía y sentía -lo que la nueva maquinaria industrial hoy “llamada cocina moderna` de hombres” no se atreve a cantar- contribuyendo con ello a un futuro de esperanza; sobre una situación crítica a nivel económico y social que se le iba de las manos al sistema feudal oscurantista donde la iglesia predominaba sobre las Cortes: vengándose contra un sector avanzado a nivel cultural y científico. . . Pero, la reforma agraria va, de todas las maneras irá, y se impondrá contra el garrote vil, cañones , fusiles, horcas y hogueras. . .

Muchas han sido las mujeres de ciencia en la historia

Muchas más podrían haber sido, pero solo al “hombre” se le ha dado credibilidad a la hora de enjuiciarla, escribirla; la mayoría de ellos, al servicio del régimen social imperante, trabajando de la mujer una imagen negativa, generalmente fea, vieja, desdentada; hoy por hoy, en pleno siglo XXI, todavía impresiona en algunos sectores: observando recelosamente y desconfiando -esa es “bruja”!!!.

Ehrenreich y English, sostuvieron que muchas de las hierbas curativas descubiertas por las “brujas” forman parte de la moderna farmacología. Disponían de analgésicos, digestivos y calmantes. Utilizaban una variedad del centeno para acelerar el proceso del parto; cuando la iglesia todavía consideraba los dolores de parto una consecuencia del castigo divino por el pecado original de Eva (?).

Sí, van a tener que cambiar el modelo, van a tener!!!

Por ello, es que yo lucho y canto contra esas olas de espanto del delirio fascista y su lenguaje sobre la mujer, inculto y blasfemo que nos desacredita como ser, como revolucionarias, como parte integral de una clase claramente definida, un estorbo contra las resacas traidoras, un hito contra la contracultura retrógrada, llamada machista, incendiaria de una ideología basada en la dialéctica fascista. Porque la luz de tod@s los que han ido cayendo en sus manos llegue a sus puertos. Se que esa hora llegará *El juicio de Caterina, fue uno de los últimos, el desarrollo económico y social empezaba a generar “nuevos sentimientos”. La ideología burguesa de la República Veneciana abría las puertas a una nueva época en la explotación-represión de la mujer: la del trabajo asalariado en la industria.

PD.

Caterina Ross, parece poseer algunos vienes propios

Por lo que el tribunal, informa a sus parientes que el testamento que Caterina ha hecho antes de morir en la hoguera, no puede subsistir de manera alguna 'pues los bienes de las “brujas” son confiscados y pasan a la comunidad religiosa del lugar'. A los parientes, el tribunal les pasa la cuenta de gastos por el juicio: meriendas de los jueces, transporte del verdugo, costo de la leña utilizada para la hoguera, asno para transportar a la “bruja” hasta el suplicio final: las torturas la han dejado con imposibilidad física para transportarse a pie. . .

*El libro de Luisa Muraro se llama “La señora del juego”, porque en numerosos interrogatorios aparece ésta mujer-divinidad (domina ludus, en latín), dirigiendo el “juego”, nombre más antiguo del`akelarre (ésta última palabra autóctona del vocablo vasco). Las reuniones de brujas, descritas en éstas actas, tienen su origen en sublevaciones campesinas que son un recuerdo mas menos reciente en la vida de las acusadas. Las reuniones nocturnas, los encuentros clandestinos, la iluminación muy discreta -y que en las actas de los juicios por brujería ilustran el akelarre- corresponden a la actividad conspirativa de los campesin@s alzados contra la prepotencia feudal.

Sobre los ojos de la lejanía, condeno el genocidio, y reivindico el millón de “brujas” asesinadas

Sobre los ojos de la lejanía todo silencio y oscurantismo, trampa del tiempo sobre la que imperan todos los poderes fácticos. Sí, fue un genocidio. Peligroso el oscurantismo, cuidadito!, aliena y hace sumisas nuestras cuerdas vocales; entra a formar parte de nosotros como “colega” prostituyendo la palabra y haciéndonos ver que es Cuba, Colombia, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Haití, Etiopía, Uganda, Grecia, Catalunya, o Euskadi. . . la propia Península Ibérica = a miseria -¿a qué vienen estas frases “denuncia ” arrancadas de contexto?, pregunto. Pero ya yo se hace tiempo, que no hay quién crezca más allá de lo que vale, y nadie va a poder negar que, CAPITALISMO = MISERIA, y que sólo él, el capitalismo mil veces maldito, es el único responsable en el mundo de la verdadera miseria de cielos y sueños desfondados y rotos por sus manos descuartizadoras.

Por eso es que yo quiero seguir caminando, ante el oscurantismo alienante quiero decir, el que nos ciñe por la cintura y estrangula la garganta, y quiere tapar los ojos; el que se codea entorno nuestro como rol cultural, pretendiendo babosear en mi propia mesa (un ejemplo). Por eso que yo odio todo lo que el capitalismo representa, con la misma dignidad humana -tan desconocida en “tiempos modernos”- de un millón de “brujas”.

Mujer, capitalismo, y ciencia. . . o ocultar la verdad?.

Pero con todo, y a pesar de todo, Cuba va!, ese es mi deseo.

(*)

Interpretación libre de algunos versos de, Olga Orozco -nacida en Tovay, provincia de La Pampa- poetisa y destacada actriz de radioteatro que recibió varios premios importantes tanto en poesía como teatro. Murió en Buenos Aires, un 15 de agosto de 1999.

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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