Al  cumplirse el 55 aniversario de esta victoria del 28 de mayo de 1957, que según el Che marcó la mayoría de la guerrilla, debemos recordar estos hechos y de manera especial al teniente negro de ejercito batistiano, uno de los protagonistas del combate.

Escribo estas notas recordando a mis nietos negros; sobre todo a Emmanuel que con 5 años conoce del Che.

El cuartel del Uvero estaba situado en la vertiente sur de la Sierra Maestra con una dotación  de 60 hombres bien armados y entrenados, la actividad principal era el embarque de madera, había allí alrededor de 65 habitantes y 18 edificaciones, algunas muy humildes; un camino conducía a Santiago de Cuba, distante sólo 60 kilómetros, hacia el este. Contaban con  una modesta pista de aterrizaje de 50 metros de ancho y 650 metros de largo que era utilizada por los dueños de aquellos lares en su avioneta. Había energía eléctrica,  en algunas  casas, y en las instalaciones del ejército y los dueños durante algunas horas del día y la noche.



El día del ataque rebelde, el 28 de mayo a las 5.15 de la mañana, había en el cuartel 52 hombres y el jefe era desde hacía 10 ó 12 días, por ausencia del titular, el segundo teniente Pedro Pascual  Carreras Pérez. Había llegado a ese grado por su condición de músico pues era difícil ascender en la escala jerárquica militar a un hombre de su condición: negro y honesto.

He hecho un alto para hablar por teléfono con uno de los pocos sobrevivientes de aquellos sucesos: Calixto Morales, lo visité el 2 de mayo pasado con los pibes Marcelo, Oscar y Aníbal, en su modesta casa. Estaba afectado por la gripe. Hoy está muy bien y me ha dicho que:


… fue un combate grande, prolongado, difícil, tanto que hubo momentos en que pensamos que no podíamos tomar el cuartel.

Cuando nos desplegamos yo me se situé detrás del tronco de un almacigo. El jefe de mi grupo era Julito Díaz, también expedicionario del Granma, vino y ocupó esa posición, yo vi a Julito disparar con el Johnson rodilla en tierra y vi cuando abrió los brazos y cayó hacia atrás, la bala entró cerca del ojo derecho. Esa era la posición que yo había escogido. Fidel también estaba  cerca de nosotros.

El combate fue violento, hubo coraje de ambas partes. Desde el cuartel hubo una resistencia que puso en peligro la victoria rebelde, ya que pasadas las dos horas de combate, era lógico suponer que los atacados recibieran ayuda.

Por parte de las tropas rebeldes hubo 7 muertos y 8 heridos, de Batista hubo un total de 11 bajas fatales y 19 heridos. Fue un combate sangriento.

El teniente Pedro Carreras dirigió el combate acertadamente hasta que cayó herido combatiendo con su Garand, pero buscó fuerza para gritar: Cabo Lorenzana ¡asuma el mando!

El cabo al ver a su jefe herido intentó prestarle auxilio pero al levantarse recibió un balazo en la cabeza. El teniente negro comprendió que no debía seguir sacrificando sus hombres pues ya era  imposible rechazar el ataque, en ese momento, con dolor en su alma seguramente sacó su pañuelo blanco en señal de rendición, desde el lugar donde yacía mal herido.

Poco después llegó allí el Che, Carreras quiere asumir toda la responsabilidad, teme por la suerte de sus hombres y le dice  : Yo soy el responsable, la culpa es mía. Máteme a mí, no a ellos.

A mí me parece estar oyendo al Che, entre admirado e indignado,  decirle:

-Vos cree de verdad que somos unos asesinos.

Los guerrilleros se hicieron de un gran botín y sobre todo comprendieron que podían ganar la guerra, que como es conocido concluyó casi dos años después. El Teniente negro fue licenciado como casi todo el ejército. No tenía deudas con la justicia y se incorporó al trabajo. Y a la Revolución.


En 1970 Cuba se impuso la monumental tarea de fabricar 10 millones de toneladas de azúcar. Pedro Carreras se fue a los cañaverales a cortar caña para colaborar en ese empeño. En muchas personas hay discriminación racial. En Cuba y fuera de Cuba, siento que estamos en deuda con los negros.

Para esas personas ser negro es una desgracia en su fuero interno, aunque proclaman un discurso contrario. Cuba ha llegado aquí por el concurso del trabajo y heroísmo de todos sus hijos. Los negros no pueden ser ignorados, lo que no quiere decir que ser negro sea un mérito para ocupar un cargo, como no lo es ser blanco.

Un buen día de 1970 el ex teniente Carreras cortaba caña cuando vio allí en el campo a Fidel Castro. Emocionado se le cuadró militarmente con impecable marcialidad. El comandante quedó impresionado por unos segundos y dijo:

-Yo te conozco a ti. Espera, déjame  ver si me acuerdo.

El teniente no pudo esperar y le respondió:

-Comandante, yo soy aquel teniente del Uvero…

No pudo seguir hablando porque el comandante ya lo recordaba todo y le dijo:

-¡Teniente Carreras, cará, déjeme darle un abrazo!

Se abrazaron como amigos. El Comandante estaba victorioso. El Teniente Negro  también.

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Comentario

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Comentario de oscar rubén verón el mayo 20, 2012 a las 5:31pm

¡que hermoso y sentido relato, cuantos Héroes ha parido vuestra Revolución y cuantos Hombres aquí en mi País y me imagino en el Mundo, tendrían que tener el compromiso de ese Teniente, de asumir la responsabilidad de sus acciones, rindiendo cuenta de las mismas, pero en fin no deja de ser una Utopía, Un gran saludo al Comandante Calixto Morales, su valiente y revolucionaria esposa (Tamayo su apellido, hermana de los combatientes Cubanos abatidos con el Che en Bolivia) y por supuesto un gran saludo y abrazo a vos Amigo Arístides, recibe tu mnesaje y el pedido está en marcha.